Ayer 9 de mayo del 2020 en horas de la madrugada falleció el Gran Coleccionista

Adafel Parra, un homenaje póstumo a un Gran Restaurador

10 de mayo, 2020 - 9:13 pm
Salvador Fazio / [email protected]

Adafel Parra, un homenaje póstumo a un Gran Restaurador

Una pérdida lamentable para todo el ambiente automovilístico

Adiós Adafel!

Ayer 9 de mayo del 2020 en horas de la madrugada, desde su lecho en el Hospital Coromoto de Maracaibo, y después de haber luchado dura y largamente contra una neumonitis química por broncoaspiración, el gran coleccionista y restaurador de autos, Adafel Parra, recibió la bandera a cuadros y cruzó la meta final para reunirse con El Padre Eterno; su vida estuvo plagada de éxitos y aciertos, viniendo de un ambiente familiar numeroso, dejando un legado de una hija, una nieta, de incontables amigos y numerosos reconocimientos en el campo del coleccionismo y la restauración.

Sus orígenes

Adafel nació un 10 de enero del año 1955, era el cuarto de 14 hermanos, creció en el sector San José de Maracaibo, donde su familia vivió por 75 años, su vida la pasó primero en la casa de sus padres, después en su casa de Los Olivos y finalmente en su taller, justo al lado de la casa materna, donde vivió los ultimo años de su vida, ahí almacenó una gran cantidad de Mustangs, Camaros, Chargers… en fin, todo lo que fueron los autos deportivos americanos por excelencia desde los 60’s hasta casi nuestros días.

Autos, motos y bicicletas…

Cada adquisición era dirigida a un proyecto en sí, si estaba en condiciones el auto sería restaurado y vendido, si era irreparable y pocos carros lo fueron, sería usado como donante de piezas, así a lo largo de los años se fue convirtiendo en un ícono en el mundo de los Muscle Cars, siendo un punto de referencia entre los más capacitados de la ciudad para quienes querían comprar, vender o restaurar Mustangs y Camaros, principalmente. Sus creaciones eran por filosofía propia lo más cercano posible a la originalidad del auto en cuestión.

Pero Adafel Parra no sólo fue un restaurador y coleccionista con mucho éxito y trayectoria, también fue un renombrado ciclista deportivo, sus éxitos en ese campo también le precedieron ampliamente, fue campeón de pista en el Polideportivo de Maracaibo en el año 1974, ganó zonales de ruta en Barinas, 39 victorias contra cientos de ciclistas, corrió con Virgilio Ruiz y tal vez fue ese pasado de atleta de alto nivel lo que lo llevó a luchar encarnizadamente con la muerte hasta el último momento, abría los ojos, se emocionaba cuando escuchaba una nota de voz de sus amigos, se quería quitar los tubos, en fin, mostraba el mismo temple con el que se golpeaba y enderezaba el acero de los autos que restauraba.

Siempre protagonista

Nunca faltaba a un car show, exposición o evento, siempre llevaba sus joyas de cuatro ruedas para deleitar a los presentes, y siempre tenía una historia que contarte, tanto de su vida como de sus logros, de sus autos, de los cuales estaba orgulloso, y si le caías bien te hacía participe, sino te despachaba sin muchos miramientos y sin dejar de cantarte tus cuatro verdades, así era él, claro y tajante sobre todo cuando se trataba de defender lo que consideraba que estaba dentro de la razón, le doliera a quien le doliera.

Esta fuerte personalidad lo llevó a codearse en todos los niveles del coleccionismo y la restauración, conocía a todos y todos los conocían a él, solo había que decir Adafel para saber de quién y de qué se estaba hablando, si no le gustaba el lugar que le habías dado a su Corvette dentro de una exposición, simplemente lo prendía y se iba, como los duros, nada de segundos lugares ni de posiciones de contorno, él te honoraba con su presencia, pero no aceptaba menos de lo que sus autos merecían, no era de los que aceptaban lo que fuera con tal de aparecer en la foto, eso no era para él. La foto tenía que merecer que él apareciera.

Un duro

Hasta estas líneas nuestros queridos lectores pensarán: Bueno, se trataba de un duro..! Y así era, pero vamos atrás en el tiempo para conocer y entender cómo se fraguó éste recio carácter; a los doce años construía carritos de madera y patinetas para venderlos en la calle, con sus ganancias se compró una bicicleta que luego vendió por piezas para ganarle más dinero y comprarse otras, así se capitalizó tanto que pudo pasar a las motos, primero una, después dos, luego tres, hasta que por fin peldaño tras peldaño llegó a los automóviles.

En 1976, después de terminar su carrera como ciclista, pasa a ser motorizado de la Mercedes-Benz, con sus ahorros compra un Nova chocado, lo arregla y lo vende, compra un Montecarlo, lo arregla, lo vende y compra su primer Camaro, de ahí en adelante su vida fue restaurar automóviles, como le había dicho a su señora madre, mamá, no quiero estudiar, no me obligues, quiero ser comerciante, trabajar y hacer dinero; y así fue, alquiló minitecas, restauró más de 40 vehículos, se dedicó al coleccionismo de todo tipo, convirtió su casa-taller en un museo temático, ganó cientos de premios por sus restauraciones y presentaciones en eventos, vivió intensamente su pasión y le sacó el máximo provecho.

El realizador de sueños

Adafel Parra llevó todas sus pasiones a su máxima expresión, apreciaba lo bueno, lo antiguo, lo tradicional, lo que tenía historia, lo clásico, lo bello, no solo con los carros, también su casa-taller-museo temático fue y es expresión de su entusiasmo por todo lo que emprendía, no soportaba que algo valioso se desperdiciara, por eso cuando veía una casa o lugar histórico demolido recuperaba los ladrillos, vigas, columnas, baldosas, lámparas, postes, faroles, cañas, ventanas y todo lo que se iba a desechar y lo usaba en la construcción de lo que es ahora su museo.

Coleccionista

Lo mismo hizo con artefactos, piezas de autos, copas, rines, surtidores de aire y de gasolina antiguos, teléfonos de todas las épocas y marcas, discos de acetato, vitrolas, Rock-Olas, cassettes, radios, grabadores, herramientas, libros, revistas, modelos a escala, periódicos, envases, botellas, potes de aceite y liga para frenos, botellas de leche Alfa de vidrio… en fin, cuanto objeto antiguo conseguía lo rescataba y llevaba a su museo, donde era salvaguardado celosamente para que generaciones venideras pudieran disfrutar de esos testimonios físicos de épocas que no volverán.

Su recuerdo

Tuve la oportunidad de hablar con Adafel muchas veces, me contó sentados en su museo la historia que ahora les relato, se notaba la pasión y el cariño que sentía por todo lo que había logrado y lo que había hecho con trabajo constante, incansable, tenaz, a puro pulso y sudor, pero contento del éxito logrado, y lamenté y lamento que nunca viniera a mi programa de radio, pero me dijo: prefiero que me hagas la entrevista acá, para mostrarte el museo y contarte como lo construí, otro día voy al programa… y gracias a Dios que fue así, sino hoy estaría lamentando no haber tenido el privilegio de ser recibido en su santuario del antaño y haberlo tenido como anfitrión en esa zambullida en el recuerdo y la historia, contados por el mismísimo protagonista.

Gracias Adafel por todo lo que nos enseñaste, descansa en paz, tu legado perdurará.

Para leer artículos anteriores: https://www.quepasa.com.ve/seccion/columnistas/grand-prix/

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Salvador Fazio

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