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La ´´nueva alianza´´ contra venezuela: ¿la historia, quiere repetirse?

17 de julio, 2020 - 5:10 pm
Dr.Juan Eduardo Romero. J

Dr.Juan Eduardo Romero. J

En el siglo XIX, cuándo se conformó el denominado Proyecto Emancipador, por figuras como Simón Bolívar en la Capítania General de Venezuela o Nariño en el Virreinato de Santa Fé de Bogotá, se planteaba no sólo la ruptura del nexo colonial con España, sino además una dinámica propia, en el ámbito de lo que después seria conocido como la geopolítica. Es decir, no se trató nunca de una perspectiva exclusiva de «toma del poder», además conllevó la posibilidad de una Unidad Gran Nacional, que abarcara las diversas estructuras político-administrativas existentes bajo el dominio imperial hispano.

Aunque la noción de «espacio vital», base de la geopolítica, no sería definida está finales del Siglo XIX y principio del Siglo XX, por los alemanes Friedrich Ratzel y Rudolf Kjellén, Bolívar se adelantó a ellos en los documentos la Carta de Jamaica (1815) y en el Discurso de Angostura (1819), y estableció una relación entre espacio y población muy importante.

Esa perspectiva, tenía como base la necesidad de creación de una Unidad Gran Nacional, tal como lo dejó escrito en el desarrollo del Congreso de Panamá (1826). Se trataba de una acción, que buscaba asegurar la independencia y la soberanía de esa extensión geográfica que iba desde el actual México, hasta la Patagonia en Argentina (unos 8.053 km) y por lo tanto, el manejo de los potenciales recursos naturales de los que ya se tenía idea.

El proyecto emancipador, representó un doble peligro: por un lado, para los “viejos imperialismos” (España e Inglaterra), pero también para los que tenían aspiraciones de ser potencia imperialista: los EE.UU.

En el contexto geopolítico, la Santa Alianza (1815) conformada por los reyes de Austria, Prusia y Rusia, invocando los principios cristianos para contener las revoluciones burguesas liberales, tanto en Europa como en ultramar, pretendía dar al traste con los procesos de ruptura colonial. En su mira, se encontraba por lo tanto el proyecto Emancipador, que ya hemos indicado, se esboza en una primera lectura, en la carta de Jamaica ese mismo año. El punto, es ver, como el Proyecto Bolivariano Emancipador, ha sido visto como «amenaza extraordinaria» para los Imperialismos.

Hoy, ocurre lo mismo. Ya Barak Obama se encargó, desde marzo de 2015, en conceptualizar al Proyecto Bolivariano Relanzado (PBR), como nos gusta denominar la formulación que hace Hugo Chávez de un proyecto político e histórico, desde que escribió en conjunto con otros actores el Libro Azul (1991) y dibujó el denominado Proyecto EBR (Ezequiel Zamora, Bolívar y Simón Rodríguez). Eso que fue trazado con el protagonismo esencial de Chávez, tiene dos características que lo hacen profundamente peligroso para los imperialismos colectivos (EEUU, la

Unión Europea, Canadá y Japón): 1) su carácter anti-capitalista y 2) su insistencia en reforzar la independencia y la soberanía, a través de una integración sur-sur.
El Proyecto Emancipador de Bolívar en el siglo XIX y el PBR, en el siglo XXI, comparten la línea común de oponerse a las apetencias hegemónicas del imperialismo de ejercer control sobre territorios, recursos y población, en su afán de mantener un dominium (es decir, propiedad sobre cosas, personas y objetos).

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En el caso de la Venezuela del Siglo XXI, la reformulación de las políticas de seguridad por parte de Chávez, desde el 2005, cuando en la Cumbre de las Américas en Mar del Plata, Argentina, le dijo “NO” a la propuesta de dominiun, constituida por el presidente de los EE.UU., George W. Bush, estructurada en torno a la idea del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), como acción específica del denominado Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNSA), conformado sobre el cumplimiento de cuatro (4) objetivos claves: 1) la concreción de un unilateralismo globalizante, que se traduce en un dominium absoluto de EEUU, 2) la imposición hegemónica, tanto sobre los aliados tradicionales (Unión Europea, Canadá y Japón), como sobre los adversarios históricos (China y Rusia); 3) para lograrlo, planteaban un dominio económico y militar, a través de las Áreas de Libre Comercio y la denominada Revolución en

Armamento Militar (RAM), que no es más que el uso de la ciencia y la tecnología, aplicado para obtener mayor capacidad militar y 4) el aplastamiento (económico o militar) de toda oposición a este proyecto.

El hecho geopolítico y geoestratégico, que el PBR (Proyecto Bolivariano Relanzado), formulado por Chávez y continuado por Nicolás Maduro, no haya podido ser sometido, a pesar de la asfixia económica, que ha implicado pérdidas en concepto de afectación a la industria petrolera y su capacidad de exportación y extracción por encima de los 135.000 millones U$, desde 2013 hasta la actualidad, o pérdida de 260.000 millones U$ en la producción de bienes, o los ataques inducidos a la moneda nacional (el Bolívar) desde esa fecha, causando un diferencial entre el bolívar y el dólar de más de 17.000 millones %, o el secuestro de activos industriales de CITGO, por encima de los 35.000 millones U$ o de recursos en oro, dólares o euros, superiores a los 8.000 millones; ha desatado un intento de construir una «Nueva Santa Alianza», a la cabeza EE.UU., la Unión Europea (UE), los países del denominado Grupo de Lima, entre otros, para “acabar” con este proyecto anti-imperialista y anti-capitalista.

En ese esfuerzo, deben verse las acciones de Trump, a través de las estructuras del poder profundo o como se conoce también, el triángulo de acero (el Lobby del Congreso, las corporaciones industriales-militares y la estructura de poder del Departamento de Estado-órganos de inteligencia), que han causado más de 40.000 muertes de venezolanos, que han sido afectados por la reducción de la capacidad económica del estado para atender las políticas sociales; o los más recientes esfuerzos (en el marco de una guerra proxy o de sustitución) de Colombia y Brasil; o la más reciente iniciativa de Guyana, junto a las trasnacionales EXXON-Mobil ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Conozcamos la historia y evitemos que se repita, este esfuerzo actualizado de terminar con el alcance del Proyecto Bolivariano.

Foto: Cortesía 

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