Tres abominaciones socio políticas

El Barranco de la Esperanza

29 de mayo, 2020 - 9:09 am
Lorenzo García Tamayo

Lorenzo García Tamayo

Opinión – ¿De qué nos sirve tanta información, hora tras hora, sumando pesadumbre y malas noticias, si estas no se acompañan con respuestas válidas para salir del oscuro abismo en el que estamos atrapados?

¿Con que vamos a mitigar o contribuir al entendimiento y la resolución de los problemas de fondo que nos privan de libertades y esperanzas, y cuál el método eficaz para alcanzar las soluciones?

¿Cuales son, a estas alturas de mayo 2020, los más graves problemas del país, y cuales, de haber salidas, sus soluciones?
La lista, que es muy larga y repleta de calamidades. A juicio de buen cubero, la voy a simplificar, mencionando solo las tres (3), según mi criterio, de mayor preponderancia. Las que producen mayor peso muerto sobre la majestad existencial de la República perdida. Han estado posicionadas durante siglos como grandes obstáculos, y en perspectiva hacia el futuro, aún siguen siendo el mayor impedimento para la conquista de la emancipación republicana. Son a saber, en primer lugar, la pérdida de la Institucionalidad y por consiguiente de la cualidad republicana del Imperio de la Ley.

En segundo lugar, la devastación total de los sistemas de Salud, Servicios Públicos, Educación y Económico.
Y por último, el Modelo Político de Estado, caduco, desgastado y centralizado, bajo la figura omnímoda del Presidente de la República.

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Estas tres abominaciones socio políticas que tienen un mismo origen y se prolongan en el tiempo de los tres últimos siglos, se perpetúan debido a la fatídica y afianzada marca que desde Liderazgos Mesiánicos Hegemónicos, nos fue impuesta por Caudillos y Presidentes Autocráticos, Absolutistas, e investidos de Poderes Plenipotenciarios Centralizados.
Los hemos venido arrastrando como pesado lastre desde el año de 1812, cuando sufrimos la pérdida de la Primera República.

Aún continuamos creyéndonos que “esto”, de “estos” sesenta (60) últimos años, es República y es Democracia
Mientras poderosos grupos políticos y económicos del Gobierno y de la Oposición, comparten el disfrute de beneficios y privilegios derivados de la cohabitación entre las dos Democracias totalitarias; la del Bipartidismo y la del siglo XXI, el resto del país se come un cable, sin posibilidad alguna de prosperar sin la asistencia pública del Estado interventor y benefactor, en y para todas las instancias de vida del ciudadano civil. Es indispensable cambiar hacia un nuevo modelo de Estado.

Foto: Agencia 

 

 

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