Desaparecidos

qpplaceholder
6 de julio, 2014 - 1:35 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Cantaba mi abuela: «Me puse a bañar a un negro a ver qué color cogía, mientras más jabón le echaba, más negro se me ponía». Ahora sí nos jodimos de verdad. Nos pusimos a buscar a la oposición y no la encontramos por ninguna parte y lo poco que queda de ella lo que hace es hablar bolserías. Y mientras la buscamos, más perdida está. Una demostración más de que nosotros fuimos gobernados por una cuerda de mediocres que no sabían un carajo de política, porque no es posible que cuando más los necesitamos, desaparecen. Allí está el chavismo renaciendo entre las misiones y haciendo gobierno de calle, y nosotros haciendo oposición de callados, sin decir esta boca es mía. Allí está Ramos «Espoleta» Allup en México, hablando allá en la Internacional Socialista, allá dijo un montón de vainas. Que si en Venezuela había tanta oscuridad que hasta un golpe podía venir, esa vaina la dice allá para ganar aplausos y justificar el viaje, pero cuando está aquí, dice otra vaina.

También salió «Embajada» Radonski a decir que con la salida perdimos todos y que se va a dedicar a recorrer el país. Y Antonio «Superman» Ledezma, dice que solo la unidad nos salva ¡Qué buena vaina, carajo!

Alguna vaina estarán tramando porque no nos pueden dejar así, tristes, solitarios y finales. Nadie asumió el peo de las «guarimbas», solo el loco de Robert Alonso porque todos los demás se hicieron los pendejos, como esperando que pasara una vaina para después meterse, como pasó cuando el golpe del 11 de abril, es decir, preparados para ir y después preparados para decir yo no fui. Yo pasaba por allí y me llamaron, yo fui a visitar al doctor Carmona y todo ese montón de paja que siempre hablamos cada vez que metemos la pata, porque allí sí somos buenos, metiendo la pata hasta donde dice no pise la grama, en esa vaina nadie nos gana.

Mientras los chavistas están recorriendo el país con sus UBCH y su congreso y dando la cara, nosotros estamos huyendo, escondidos, más perdidos que el hijo de Limberg y el avión que salió de Malasia, en fin, que ahora nos dicen que más del 43% de la oposición no cree en ningún líder nuestro. Y esa vaina es para asustarse. Nos estamos desintegrando.

El papá de Margot llegó de la calle con un periódico en la mano. Lo tiró en el mueble y salió caminando lentamente hacia el cuarto, se detuvo, miró el techo del apartamento, bajó la mirada y siguió avanzando. Tomó la puerta, miró hacia atrás y dijo: «Si viene alguien de la oposición a buscarme, díganle que se vaya al carajo», y lanzó aquella puerta con toda la fuerza del mundo. Y se escuchó un gritó: «Sácamelo, desgraciado».
Quiero verte una vez más. -Me canta Margot.

Comente