
Foto: Archivo
Interpol mantiene la notificación roja —la máxima establecida por ese organismo policial— contra el exmagistrado del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) Eladio Ramón Aponte Aponte, quien se encuentra fugado desde marzo del año 2012 de la justicia venezolana. El exjuez se encuentra protegido por la Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés) desde que huyó del país.
Pese a la orden de captura internacional, Aponte Aponte se encuentra refugiado en Miami y las autoridades norteamericanas —pese a estar buscado por expedir una credencial falsa de la Fiscalía Militar de Venezuela y por asociación para delinquir— no han mostrado su intención de extraditarlo. La credencial militar fue entregada al narcotraficante Walid Makled.
El exmagistrado del TSJ está disposición de un grupo de élite de la DEA, el Grupo 959. Esta unidad se creó para perseguir a los traficantes en otros países que conspiraban para importar cocaína hacia Estados Unidos.
Su currículo se vio salpicado por acusaciones de procesos judiciales amañados y sentencias ácidamente criticadas. Estas denuncias le dieron brillo ante los ojos de los narcotraficantes quienes vieron en él buen potencial para sus negocios. En los años 80, estando en Valencia como juez militar en esa guarnición, entró en contacto con el cartel de la droga regentado por un grupo de «prósperos» comerciante árabes valencianos, quienes debían su bonanza a la droga y al lavado de dinero.
Sus cuentas no cuadran
Por otro lado, la Contraloría General de la República descubrió a finales del año 2012 que el exmagistrado había reportado a ese organismo 3,7 millones de bolívares, sin embargo, un tercio de ellos no tiene justificación.
La información figura en la verificación preliminar de la declaración jurada de bienes que el Aponte Aponte presentó en julio de 2011 al organismo dirigido temporalmente por Adelina González. En el reporte fechado el 27 de noviembre de 2012, y que apareció en la Gaceta Oficial del 6 de diciembre, la Contraloría revela que halló varias inconsistencias en la información dada por el exfuncionario, tales como «la omisión de cuatro cuentas bancarias» y la «subestimación de activos financieros», las cuales suponían casi 300 mil bolívares.
En su informe el organismo encargado de velar por el buen uso de los fondos públicos admitió que no pudo tener acceso a los «movimientos» de una cuenta que el exmagistrado tiene en un banco en Estados Unidos ni tampoco pudo verificar que un apartamento que él informó haber comprado en ese país realidad costó 290 mil dólares y de dónde obtuvo esos fondos.
En el documento, elaborado a solicitud de la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, figura además que el ex magistrado percibió entre diciembre de 2010 y marzo de 2012, cuando fue destituido, 576 mil por concepto de sueldo como miembro del TSJ, a lo cual hay que sumar 47 mil más que cobró como profesor de la Universidad Rómulo Gallegos, 178 mil por pensión de la Fuerza Armada y 1,2 millones que retiró del Fideicomiso que le abrió el máximo juzgado cuando ingresó a ese organismo en 2004.
«Los Enanos» del exmagistrado
Mientras fue presidente del Circuito Judicial Penal del estado Zulia, Aponte Aponte formó la denominada tribu «Los Enanos» y enroló en sus acciones aparentemente delictivas, como amañar sentencias. En total, el número de jueces y fiscales vinculados a esa banda se elevó a diecisiete, como publicó QUÉ PASA el cuatro de mayo de 2012.
Durante su trabajo en el Circuito Judicial del estado Zulia, se registraron importantes anomalías, entre las que destaca Una de esas anomalías judiciales hace referencia explícita al caso del asesinato del arquitecto de origen iraní y creador del monumento a la virgen de La Chiquinquirá: Alí Namazi, quien fue ejecutado el 13 de febrero del año 2008 en Maracaibo.
En este homicidio intencional, como localificaron los fiscales en cargados del caso —uno de ellos supuestamente integrante de «Los Enanos»— estaban implicados: su esposa, Lecsy Judith Gómez de Namazi, así como el hermano de ella, Luis Hermilio Gómez Pérez, Leonard Miguel Mendrales y CudeneMarina Polanco Fernández.






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