Foto: Archivo
Maracaibo — Tras el vergonzoso escándalo armado por la fiscal sexta del Ministerio Público, Dra. Blanca Tigrera, ocurrido en las instalaciones del Palacio de Justicia el pasado martes en contra de la ciudadana jueza Dra. Maribel Morán, el malestar pica y se extiende.
Entre los jueces hay revuelo rallado con el escándalo porque el coordinador judicial, mano derecha del circuito penal, le abrió la Sala Únicade Adolescentes de la Corte de Apelaciones a la fiscal Blanca Tigrera, que en esta oportunidad repite lo que ha hecho en anteriores oportunidades, donde se sienta a despachar —como si fuera jueza—despachando informes, expedientes, llegando al punto que los jueces en comentarios de indignado rechazo, comparan el hecho, como si cualquiera de ellos fuera y despachara desde el despacho del fiscal superior de la jurisdicción.
En el ámbito de la jurisdicción penal, esto se entiende como un acto de intimidación, porque pone a la fiscal Tigrera a exhibir un poder de tal dimensión, que distintos jueces y abogados en ejercicio, sienten que la referida fiscal sexta tiene un poder inmenso dentro de la jurisdicción, pues ha hecho saber que cuenta con el apoyo de una magistrada del Tribunal Supremo de Justicia, cosa que, atando cabos, al sumar lo de la magistrada y que use los despachos del Palacio de Justicia como si fueran espacios de la Fiscalía, lleva a conclusiones que lesionan la majestad de los jueces, a quienes se pretende hacer ver como subalternos de la fiscal Blanca Tigrera.
Las causas
Como se recordará el pasado martes se conoció que la fiscal Blanca Tigrera, de manera altanera y vulgar ofendió gravemente en medio de maldiciones, gritos, vejaciones e improperios a la Dra. Maribel Morán, jueza de primera instancia en funciones de control, razón por la cual tuvo que ser detenida en el alguacilato del mencionado palacio hasta que su esposo, el juez Juan Díaz llegó a rescatarla.







Comente