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Medicamentos multidimensionales son libres de contraindicaciones

Lago
23 de agosto, 2020 - 11:30 am
Anaís Meleán

Estas acciones propician el contacto físico del cuerpo con el entorno permitiendo la percepción a través de los sentidos para producir sensaciones desencadenantes de emociones y sustancias benéficas a todo el ser

El ser humano está conformado por tres componentes orgánicos: emociones, pensamientos y cuerpo, los cuales deben integrarse, mediante el respeto a las leyes naturales y morales, para obtener la salud. Esta interdependencia lo hace un ser multidimensional al requerir suplir necesidades de manera integral.

En este contexto, aparecen los medicamentos multidimensionales, es decir, llamamos medicamentos una sustancia que, administrada interior o exteriormente a un organismo vivo, sirve para prevenir, curar o aliviar la enfermedad y corregir o reparar las secuelas de esta; mientras que lo multidimensional se relaciona con lo holístico de los beneficios producidos.

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Así pues, explica el profesor Leonel González, experto en esta materia, que los medicamentos multidimensionales son todas aquellas estrategias o “acciones conscientes realizadas por un ser humano sobre su cuerpo y su mente a fin de sanar la integralidad de su vida coadyuvando a la reparación autónoma de las células del cuerpo al terminar de brindarles el ambiente integral necesario para su óptimo funcionamiento a la par que ayuda a aliviar los síntomas asociados con todas las enfermedades”, sin menoscabos del buen funcionamiento del resto del cuerpo. Por ejemplo, en el caso del consumo de fármacos; todos ellos poseen contrainidicaciones lo cual equivale a decir que solventa una dolencia momentáneamente pero genera un mal en otro órgano.

No ocurre así con los multidimensionales pues parten de principios naturales como propiciar el contacto físico del cuerpo con el entorno, ejercicios, meditaciones, reflexiones, terapias; permitiendo la percepción a través de los sentidos para producir sensaciones desencadenantes de emociones benéficas a todo el ser.

En tal sentido, abrazar un árbol, caminar descalzos sobre la arena o sobre la grama, tener contacto directo con cualquier elemento de la naturaleza, besar a un ser querido, oler olores nuevos, regalar una sonrisa, hacer el bien a alguien que no lo merece y sin esperar nada a cambio resultan ser buenos remedios o medicamentos multidimensionales.

Estas sensaciones producirán sin duda la secreción de sustancias orgánicas innovadoras y por lo tanto regeneradoras de cualquier malestar anímico o celular. Por tal motivo, existe una serie de ejercicios o recomendaciones particulares destinadas a regenerar de forma gratuita y definitiva cualquier enfermedad, sólo se trata de practicarlos de manera constante para que la regeneración pueda mantener su avance.
En virtud de lo anterior, cada zona, cada órgano o cada enfermedad requiere de medicamentos multidimensionales específicos, aunque los practicados para unos producen beneficios para todo el ser de manera integral.

Ahora bien, en ediciones anteriores hemos planteado la necesidad de activar la triada de la salud, la cual consta del consumo de nutrientes y la eliminación de los alimentos tóxicos (azúcar, trigo, lácteos, grasa, café, tabaco, alcohol, quemados), el cuidado del sistema digestivo como segundo elemento de esta trilogía y por último el sistema cardiovascular, todos enfocados al cuidado de uno de los elementos del ser: el cuerpo.

En esta ocasión atenderemos lo concerniente al sistema digestivo, pues ya el primero lo estudiamos en entregas anteriores.
La profesora Julia Reiriz Palacios, titular de la Escuela Universitaria de Enfermería de la Universidad de Barcelona, expone en la guía de Anatomía del Sistema Digestivo, que este sistema es un conjunto de órganos cuya “función principal es convertir el alimento en moléculas pequeñas y hacerlas pasar al interior del organismo”.

En su camino a lo largo del tracto digestivo, los alimentos sufren fragmentación mecánica y digestión química. Los productos resultantes de la degradación de los alimentos son absorbidos a través de la pared del intestino delgado hasta la sangre, que los transportará a los tejidos del organismo para su utilización o almacenamiento. Los residuos no digeridos de los alimentos son eliminados como heces. Así pues, se puede concretar las siguientes funciones: ingestión de alimentos, transporte de los alimentos a lo largo del tubo digestivo a una velocidad adecuada para que se produzca una digestión y absorción óptimas, secreción de líquidos, sales y enzimas digestivos, digestión de los alimentos, absorción de los productos resultantes de la digestión y finalmente la defecación.

Por consiguiente, no basta comer sano; se requiere tener en óptimas condiciones el sistema digestivo al ser el mecanismo de conversión de alimentos en nutrientes. Finalmente, debido a la importancia de este sistema para la salud corporal, se requiere fortalecer el sistema digestivo con medicamentos multidimensionales particulares, los cuales serán tratados en las siguientes ediciones. Dentro de ellos se encuentran la masticación lenta, la meditación y la ley de la cantidad como estrategias esenciales, contribuyentes a la buena digestión.

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