La venta de Venezolana de Aviación a la compañía Avior no ha hecho más que confirmar la crónica de una muerte anunciada. Desde el 18 de junio de 2010 —fecha en la que el Tribunal Supremo de Justicia estableció todas las cláusulas y reparto de propiedades que concurrían en el divorcio de Érica Sandrea Perozo y William Posada Machado, propietarios de la aerolínea— la empresa atravesaba graves dificultades financieras, como adelantó en exclusiva QUÉ PASA, entre otras ediciones, la del 31 de marzo de 2012 y la del cuatro de abril de ese mismo año.
Esos apuros económicos se agravaron en 2012 y estallaron públicamente en marzo de ese mismo año. Siempre bajo un mismo denominador común: La crisis familiar y su consecuente desbarajuste accionarial se trasladó a la empresa, que no podía hacer frente ni a las deudas ni al mantenimiento de la flota de aviones.
En abril de ese año, la propia compañía anunciaba que su intervención por parte del Gobierno nacional «es inminente», ya que, pese a tratarse de un negocio privado, es explotado por una concesión del estado que, en estos momentos, perjudica al patrimonio público venezolano.
Además, Venezolana de Aviación arrastra una secuela añadida: Los aviones de su flota no son de su propiedad, sino que están alquilados mediante el sistema Leasing. El Estado venezolano también puede verse gravemente perjudicado porque la compañía adeuda a Pdvsa 40 millones de bolívares.
Por el momento, no ha trascendido el coste de la compra-venta de la aerolínea y si la compañía que la adquirido hará frente a las deudas que acumula Venezolana de Aviación, no solo con empresas públicas, sino también con las privadas.
Fuentes de la empresa aseguran que los propietarios de la aerolínea se han visto «obligados» a vender la compañía por «la lentitud en la aprobación de divisas por parte de Cadivi», circunstancia que, según apuntan, «impedía» realizar los servicios de mantenimiento de los aviones y mantener la compañía a flote.
La falta de liquidación y activos financieros son otras de las razones que se esgrimen para justificar esta venta en un momento de crisis económica de prácticamente todas las compañías aeronáuticas, no solo en Venezuela o Latinoamérica, sino en todo el mundo.
Estabilidad laboral garantizada
Las mismas fuentes subrayaron que los cerca de 1.200 empleados de Venezolana de Aviación tienen asegurada la estabilidad laboral, ya que serán absorbidos por la nueva propietaria Avior. Solo en Maracaibo, la compañía tiene unos 500 trabajadores.
Avior es una compañía aeronáutica venezolana constituida en 1994 que estaba dedicada al transporte de trabajadores de Pdvsa y empresas filiales. Aunque tiene su sede principal en Barcelona (estado Anzoátegui) su principal actividad la desarrolla en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar. Rafael Ciarcia preside la aerolínea.
De hecho, para los expertos, Avior es la compañía aérea venezolana que mayor crecimiento internacional ha obtenido en los últimos años. De ser una aerolínea dedicada casi exclusivamente al transporte de personal petrolero, ha desarrollado con intensidad y éxito otros frentes, como el comercial, el de negocios y el turístico.
William Posada: «La aerolínea no fue vendida»
En horas del mediodía de ayer, Willian Posada, presidente de Venezolana de Aviación, ofreció una rueda de prensa desde el Aeropuerto Internacional La Chinita. Allí declaró sobre la situación que se presenta con la empresa que dirige y refirió que hasta los momentos la aerolínea Venezolana no ha sido vendida.
Posada explicó que los vuelos de esta aerolínea se encuentran suspendidos hasta los momentos por órdenes del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (Inac).
Manifestó además que la suspensión fue «debido al supuesto vencimiento de un seguro que expira el 23 de marzo de este año», por lo que pidió a las autoridades aclarar esta situación.
Asimismo, dijo que desde hace más de 2 años la empresa no recibe divisas, por lo cual han presentado algunas fallas en sus aviones ya que no han podido comprar algunos repuestos que requieren, porque son vendidos en dólares.
Igualmente agregó que más de 1.700 trabajadores se estarían viendo afectados por la situación, en caso de que la aerolínea deba cerrarse.






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