Lula iniciará su cuarto período como presidente de Brasil
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), fue reelecto este domingo en la segunda vuelta de las elecciones generales, según confirmó oficialmente el Tribunal Superior Electoral (TSE).
Luiz Inácio Lula da Silva se lleva la victoria y es elegido presidente de Brasil por cuarta vez.
Lula consolida el primer lugar con más de 90% contabilizado
El recuento oficial supera el 90 % y el presidente Lula se mantiene al frente de la segunda vuelta de Brasil, publicó la BBC.

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Con estos resultados, Lula consiguió revertir la escena que había dejado la primera vuelta, celebrada el pasado 4 de octubre. En esa ocasión, el mandatario, respaldado por el Partido de los Trabajadores (PT), alcanzó el 45,16 % de los votos (53.879.538); quedando detrás del aspirante del Partido Liberal (PL), que consiguió el 47,03 % de los sufragios (56.104.503).
La victoria le permitirá a Lula iniciar su cuarto mandato presidencial —el segundo consecutivo— el próximo 5 de enero, cuando asumirá el cargo en Brasilia. Nunca antes un presidente brasileño había sido elegido en cuatro ocasiones diferentes.
Además, Lula rompió la llamada ‘maldición de la primera vuelta’, una tendencia que se mantenía desde 1989, con el retorno de la democracia en Brasil. Desde entonces, ningún candidato que había quedado en segundo lugar en la primera ronda había conseguido revertir el resultado en el balotaje.
Bolsonaro: «Es imposible reconocer el resultado de las elecciones en estas condiciones»
El senador y candidato opositor Flávio Bolsonaro afirmó que «es imposible reconocer» la victoria del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de este domingo en Brasil por la decisión de un juez de ampliar en dos horas el horario de votación a petición del líder progresista.
«Es imposible reconocer las elecciones en esas condiciones. Voy a pedir la anulación de esas elecciones», afirmó el candidato por el derechista Partido Liberal (PL) en una breve declaración a la prensa y en la que anunció que cuestionará el resultado de las elecciones ante la Justicia.
Según el candidato opositor, que se quedó con el 48,2 % de los votos frente al 51,8 % alcanzado por Lula con el 99,99 % escrutado, las elecciones tenían que haber sido anuladas en el momento en que el miembro de la Corte Suprema intervino.
«Lo que ocurrió hoy no fue algo normal. Fue inaceptable», insistió el senador, que fue el candidato más votado en la primera vuelta.
El hijo primogénito del expresidente Jair Bolsonaro consideró como inaceptable e ilegal la decisión del magistrado Cristiano Zanin, uno de los miembros del Supremo Tribunal Federal (STF), de aplazar el horario de votación ante una petición de la campaña del jefe de Estado.
Bolsonaro recordó que Zanin fue abogado personal de Lula y afirmó que, con una sentencia a «petición de un socio suyo, cambió las reglas del juego en medio del juego».
Según el candidato opositor, el magistrado del Supremo «atropelló» al Tribunal Superior Electoral (TSE) que sería el responsable por analizar el recurso de la campaña oficialista, pero que no se pronunció.
El magistrado acató un recurso de la campaña de Lula, que se quejó de que algunos alcaldes de oposición al Gobierno sabotearon el sistema de transporte público para impedir a los electores desplazarse hasta las urnas en fortines electorales del oficialista Partido de los Trabajadores (PT).
La decisión de Zanin se produjo poco después de que gran parte de las urnas cerraran a las 17.00 hora local (20.00 GMT) como estaba previsto, ya que los responsables por los colegios electorales no fueron informados a tiempo, por lo que el aplazamiento generó una gran confusión.
Varios electores que intentaron votar en el horario extendido no consiguieron debido a que los votos de su urna ya habían sido contabilizados e impresos.
Y ¡Oh sorpresa!… Trump cuestionó los resultados
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionó este domingo 25 de octubre la victoria de su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, frente al senador ultraderechista Flávio Bolsonaro y la comparó con el triunfo del demócrata Joe Biden en las elecciones estadounidenses de 2020.
«Acaban de aplicar en Brasil el manual de Joe Biden. Bolsonaro llevaba una gran ventaja en la primera vuelta y era el claro favorito para ganar la segunda. Pero los comunistas no sueltan el poder una vez que lo consiguen”, afirmó Trump.
El resultado representa un freno al avance de la derecha en América Latina, en un contexto regional marcado por el giro adelantado por el presidente estadounidense, Donald Trump.
De Caetés a sindicalista y a presidente
Nacido en Caetés, entonces distrito de Garanhuns, una pequeña ciudad del estado de Pernambuco, en el noreste brasileño, vivió una infancia llena de privaciones materiales; luego, en busca de mejores oportunidades, la familia, conformada por su madre y siete hermanos, recaló en Sao Paulo, donde trabajó como limpiabotas y en otras labores igualmente precarias. Tenía solo 12 años, pero desde los ocho ya había renunciado a su infancia para ayudar con el sustento en casa.

Lula en su época como dirigente sindical y político incipiente
En esa urbe, considerada la mayor de Brasil e impelido por la necesidad económica, Lula ingresó a los 14 años a una fábrica de tornillos. Abandonó la escuela, pero optó por una formación técnica que le permitiría conseguir un trabajo en la industria metalúrgica. En 1964, un accidente laboral hizo que perdiera el dedo meñique de su mano izquierda.
A finales de esa década, mientras su país estaba gobernado por una dictadura militar, comenzó a implicarse de más en más en la actividad sindical y a luchar por la defensa de los derechos de los trabajadores.
En 1975 había ascendido a puestos de dirigencia sindical, a través del voto de los afiliados y empezó a destacar por su oposición abierta al régimen, con acciones que incluyeron la organización de huelgas masivas, duramente reprimidas por los militares. Cinco años más tarde fundó el Partido de los Trabajadores (PT), una organización abiertamente de izquierda, que proclamaba sin tapujos el socialismo.
El camino al poder
Con el regreso a la democracia, tanto Lula como el PT acumularon un amplio respaldo popular. Eso les permitió obtener bancas en el Congreso y ganar alcaldías de ciudades importantes, pero no bastó para que el obrero metalúrgico devenido en líder político nacional se alzara con la primera magistratura del gigante suramericano. Perdió tres veces: una contra Fernando Collor de Mello (1989) y dos contra Fernando Henrique Cardoso (1994 y 1998).
La racha de derrotas se rompió en 2002, cuando ganó su primera presidencia. En ese lapso implementaría un conjunto de programas sociales destinados a combatir la pobreza y la desigualdad, que acompañó con un fuerte respaldo a la industria local, el alineamiento geopolítico con otros líderes de izquierda que por entonces gobernaban en América Latina y el reposicionamiento del país en el concierto internacional. Esas directrices de gobierno le garantizaron su primera reelección en 2006.
Impedido constitucionalmente para presentarse a un tercer mandato, le cedió el testigo a su exjefa de gabinete, Dilma Rousseff, quien obtuvo la victoria electoral y se encargó de continuar el proyecto político iniciado por Lula.
A mediados de la década de 2010, el PT se enfrentó al megaescándalo de corrupción Odebrecht, que derivó en el encarcelamiento de Lula, demostrado luego como el producto de un proceso judicial amañado. Volvió a la primera línea de la política y en 2022 se impuso al presidente ultraderechista y candidato a la reelección Jair Bolsonaro.
Su tercer mandato estuvo caracterizado por el choque con el bolsonarismo —que intentó un golpe de Estado a inicios de 2023— y por confrontaciones políticas y económicas con EE.UU. Lula no se arredró y le plantó cara a las dos situaciones: de un lado, la Justicia procesó y condenó a Bolsonaro por golpismo; de otro, también salió al frente a las amenazas y acciones agresivas de Washington —que incluyeron la imposición de aranceles a la mayor parte de los productos brasileños— con un discurso abiertamente soberanista, foco principal de la campaña, que junto a los innegables logros sociales de su gestión, le garantizaron ahora su cuarta estancia en el Palacio de Planalto.







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