Por: Dirwings Arrieta
La reciente declaración de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, sobre la incorporación del estado Zulia a la exportación de gas para el año 2027, junto a las precisiones de Héctor Obregón, presidente de Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), representan una señal clara de esperanza y dignidad para el pueblo venezolano. En medio de la resistencia victoriosa frente a las medidas coercitivas unilaterales y el bloqueo criminal, nuestra Patria avanza con pasos firmes hacia su plena recuperación económica.
Obregón destacó la altísima calidad del gas asociado a la producción petrolera del occidente del país. Este recurso estratégico será la fuerza impulsora para reactivar de manera integral las plantas de fraccionamiento de Ulé y Bajo Grande. La puesta en marcha de estas instalaciones no solo es un paso indispensable para el desarrollo productivo, sino también una victoria política que consolida a Venezuela como un actor fundamental e independiente en el mapa energético internacional.
La visión de nuestra presidenta encargada de transformar a Venezuela en una potencia exportadora de hidrocarburos es un proyecto estratégico orientado a mejorar la vida de las familias venezolanas. La transformación del Zulia en un gran centro productor de Gas Licuado de Petróleo (GLP) garantizará primero el abastecimiento soberano de las comunidades zulianas y nacionales, para luego proyectar nuestra oferta hacia los pueblos vecinos, fortaleciendo la integración latinoamericana y caribeña.
Este esfuerzo se sustenta en una proyección de inversiones de casi 76 mil millones de dólares para los próximos cinco años en la industria petrolera y gasífera. Recursos que permitirán modernizar la infraestructura nacional, diversificar la matriz productiva e incorporar tecnología soberana. Además, la estimación de más de 324 mil empleos directos e indirectos devolverá la tranquilidad, la estabilidad y la calidad de vida a miles de hogares que han mantenido la frente en alto.
La consolidación de este modelo requiere la máxima unidad nacional. La fuerza del Poder Popular organizado, la clase trabajadora petrolera y la sumatoria del sector privado nacionalista son la garantía para defender y materializar cada proyecto.
La recuperación energética de la Patria no es solo una meta económica; es un acto de soberanía, justicia social y refundación de la prosperidad que le pertenece a todo el pueblo venezolano.
Con trabajo consciente y unidad, ¡El futuro próspero de Venezuela ya está en marcha!







Comente