Editorial

¡Que siga la fiesta: La orquesta continúa tocando!

orquesta traki
12 de marzo, 2021 - 8:01 am
Redacción Qué Pasa / Gastón Guisandes

Los ciudadanos, en general, se comportan peor cada día que pasa y lo más grave: el vulgar y destructivo hacer en que inciden con plena conciencia de la afrentosa conducta que muestran con el decir y su consecuente hacer, acompañando los actos y gestos muy propios en quienes se acreditan como doctos en el saber, con la irracionalidad de las bestias, que no teniendo dueño que las someta, se comportan como lo que son: verdaderos animales.

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Las «animales al volante» se ufanan de consumir bebidas alcohólicas y lo hacen, sin cortapisas ni callares, horondos y canallescos, porque cuentan con quien, en casos extremos, siempre los sacan de la cárcel y, además, ninguna autoridad los condena a perder la licencia de conducir, primero de los castigos que merecen por sus felonías.

Basta detenerse en una esquina y allí observaremos como, los conductores de todo tipo de vehículos: bicicletas, motocicletas, automóviles de uso privado o de servicio público, camionetas, de carga o pasajeros, busetas, autobuses (gravísimo cuando se trata de escolares) camiones de todo tipo y en una palabra, todo cuanto tenga ruedas, motor y se desplace por callejones, calles, avenidas, autopistas, carreteras interurbanas, etc., haciendo cuanto les viene en ganas, violando todo señalamiento vial, irrespetando los límites de velocidad y la debida conservación de los vehículos, y además, para rematar, muchas veces burlándose de la prohibición de ingerir alcohol.

Los semáforos y las señales de PARE, así como los brocales, pintados de color amarillo o rojo, se violan con el mayor desparpajo y quien se detenga en una intersección en espera de paso, bien porque está señalizado con SEMÁFORO, un PARE o en espera de un paso seguro, es acuciado por el vehículo o vehículos que viene detrás del suyo, especialmente si se trata de busetas, autobuses, camiones del Aseo Urbano o cualquier otro vehículo que le toca corneta para que usted se “trague” la señal que debe respetarse.

Los vehículos pertenecientes a cualquiera de los diferentes cuerpos policiales, militares u oficiales en general, con competencia en materia de tránsito, mandan las señales reguladoras del tránsito, según el decir popular, «pa’trás del estadium»: Con esos funcionarios no hay quien pueda y las veces que he tenido la oportunidad de reclamarles su proceder, he tenido que amarrarme los pantalones para encarar al infractor, porque los funcionarios no quieren entender que cualquier miembro de la comunidad tiene, voz y derecho, para reclamar la indebida conducta a cualquier funcionario infractor que pertenezca a una entidad oficial, muy especialmente, a las que representan el orden público y la seguridad colectiva.

Empresas que no tienen estacionamiento para sus clientes, propician montar los carros en las aceras y, de paso, impiden que cualquiera se detenga frente al local que reserva los espacios para los clientes del negocio.
Montar los vehículos en las aceras, así como «tragarse la flecha» de las vías, es pan de cada día para cuantos se burlan de la autoridad y, a la hora de las chiquitas, el «billetico» pasa, del bolsillo del infractor al bolsillo de la autoridad.

Los semáforos y los indicadores de PARE o de NO ESTACIONE, además de encontrarse en malas o pésimas condiciones, los impúdicos choferes, esos «que se dan y se quedan con el vuelto», cambiaron el talonario de multas de las policías de tránsito por el célebre, «tomá, aquí teneis pa’los frescos, pastelitos y empanadas».

Funcionarios y ciudadanos, incluyendo los encopetados y, particularmente, los de cartera llena, la que da para comprar hasta al más «pintao», convirtieron a la autoridad en unos desalmados, que extienden la mano «pa’ coger» aunque sea fallo.

¡Que siga la fiesta!

Gastón Guisandes López
Editor

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