Fascismo contra fascismo en elecciones de Colombia hoy

25 de mayo, 2014 - 3:13 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Este domingo se realizan las elecciones  presidenciales de Colombia. El fascismo tiene un candidato, el señor Oscar Iván Zuluaga Escobar, El peón incondicional de Álvaro Uribe Vélez. El empresario de la localidad de Penn-sylvania, departamento de Caldas en el eje cafetero, es el designado para llevar adelante los tres engendros del fascismo en Colombia: la seguridad democrática, la confianza inversionista y la cohesión social.

No hay una opción distinta en Colombia más allá del fascismo; Juan Manuel Santos es el continuador de Uribe; Oscar Iván Zuloaga es el hermano siamés del narcotraficante número 82. Si gana Santos, estaría encargado de llevar adelante el plan fascista y además de ello, trabajaría en las dos nuevas líneas estratégicas propuestas por el hipocrática empresario caldense: el estado austero y descentralizado, y el diálogo popular.

La seguridad democrática es la  misma seguridad nacional que el imperialismo a través de la CIA, con tiranías cívico-militares o demócratas,  implantó en América Latina y el Caribe, y en las cuales asesinaron centenares de miles de obreros, trabajadores, campesinos e indígenas que tenían identidad de clase y desarrollo de la conciencia proletaria para oponerse al capitalismo. Es la misma doctrina que persigue la disidencia, para suprimir todo asomo de oposición; para podar las ideas contrarias a la tiranía y al fascismo; la misma que reprime la prensa y conculca  la libertad en nombre del orden fascista. De este engendro nacen los falsos positivos, las fosas comunes y el baño de sangre, de pillaje y narcotráfico en el que Uribe ha sumergido a Colombia.

La confianza inversionista es el establecimiento de un paraíso terrenal santandereano para el empresariado fascista, donde pueda con toda la comodidad y seguridad explotar al máximo el producto del trabajo asalariado, y la riqueza del suelo colombiano;  sumarse al boicot imperialista para ahogar la economía venezolana.  La ley 50 extrema la explotación a la clase obrera y trabajadora en Colombia, hasta alcanzar los niveles más altos del mundo. La confianza inversionista estableció clima propicio para la privatización de la seguridad social en Colombia durante el gobierno de Uribe, continuó con Santos y se consolidaría Zuloaga Escobar.

La cohesión social de Uribe, Santos y Zuloaga Escobar es el teatro de David Copperfield. ¿Cómo puede haber cohesión de la sociedad neogranadina en el capitalismo y en medio de la privatización de la seguridad social?  Solamente esta ilusión puede ser posible mediante un truco fascista donde las grandes mayorías del pueblo trabajador colombiano, martirizado por la pobreza que genera el capitalismo, compran un dedal de aceite y una cucharada de mayonesa y hacen aparecer en cada mesa suculentos banquetes.

El estado austero y descentralizado es otra de las líneas estratégicas del fascismo, como «dictadura terrorista del capital financiero» (Kusinen, 1970). Mediante  esta lógica neoliberal extrema el estado burgués y narcoparamilitar colombiano se desvincula de cualquier compromiso social que ha explotado y empobrecido.

El diálogo popular de Zuloaga Escobar, más conocido por el mote del Zulu, es el diálogo de las balas fascistas  que amenazan a los muertos para que no se olviden de seguir teniendo miedo.

El fascismo que gobierna en Colombia, y que pretende seguir gobernando con el Zulu, le ha prometido al imperialismo facilitarle el camino hacia Venezuela.

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