Entramos en la recta final del año 2014, el mes de diciembre trae consigo un conjunto de elementos místicos que nos permiten reencontrarnos con nosotros mismos y con la propia sociedad.
Sin lugar a dudas los desafíos que enfrentaremos en el año 2015 serán exponencialmente superiores, serán muchos los bretes que tendremos que despuntar. En el orden económico tocará afrontar una sinceración en el gasto público para ajustar el mismo a los ingresos provenientes de la venta de petróleo a precios que hace algunos meses atrás resultaban insospechados y de los cuales no hay certeza real de recuperación en el corto plazo. Al mismo tiempo, deberá establecerse mecanismos que sirvan de absorción para recoger la considerable liquidez circulante que empuja determinantemente en los precios unitarios de alimentos, artículos de higiene y aseo personal, repuestos, ropa, calzado y en fin, todos aquellos productos y bienes necesarios para el desenvolvimiento de la vida cotidiana del ciudadano.
En el tema alimentario, debemos hacer mejores esfuerzos por llegar a más personas con los programas sociales de distribución de productos comestibles y simultáneamente coordinar con el sector privado un fortalecimiento de la red de distribución de alimentos de cadenas y mercados independientes, para permitirle al colectivo el acceso con calidad de productos y servicios, que permitan fraguar una lucha constante en contra del desabastecimiento y la especulación, estas —en algunos casos— inducida.
De la misma forma, debemos procurar, ante todo, la prosperidad económica, que dicha prosperidad se vea acompañada de mayores y mejores oportunidades para la superación individual, de una mayor justicia social y de una corrección de las desigualdades que se dan entre las diferentes comunidades y territorios de nuestra patria.
La seguridad personal es otro tema en la agenda del próximo año, los esfuerzos que desde el Ejecutivo nacional y de las distintas instancias de Gobierno no pueden ser desmeritadas. La utilización de las tecnologías de comunicación e información en el combate contra la delincuencia organizada y común marcarán la diferencia en el despunte de los índices de los delitos mayormente cometidos en las zonas urbanas y con mayor concentración de población.
Así entonces, resulta necesario que revisemos los logros y partamos de ellos para culminar el proceso de integración de la patria latinoamericana y caribeña, lo que nos permitirá convertirnos en la gran potencia alterna en el mundo, desde una visión humana y social. Debemos impulsar el desarrollo industrial porque tenemos todos los recursos naturales imaginables, nos ha faltado es una visión en conjunto. Aprovechar el mercado y las posibilidades de producción que son descomunales. Es el tiempo de la integración que nos delegó Simón Bolívar, Bernardo O′Higgins, José de San Martin, y de todos los líderes que conquistaron la independencia y nos dejaron ese importante legado.






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