El imperialismo yanqui israelí, en su fracking

25 de enero, 2015 - 1:41 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Momento de desespero que pareciera insuperable, es este por el cual atraviesa el imperialismo yanqui-israelí en sus afanes para derrumbar el precio del barril de petróleo, en el propósito criminal de someter las economías de algunos países productores de hidrocarburos, no controlados por su política de vasallaje.

Ante el gigantesco déficit de su economía, el imperialismo yanqui-israelí, además, recurre al petróleo clandestino de dos de sus víctimas en el Oriente Medio: Irak y Libia, contando siempre con sus aliados del mundo árabe: Arabia Saudita, Los Emiratos, Kuwait, principalmente, para inundar de petróleo barato los mercados ávidos del recurso energético.

Sin embargo, el imperialismo yanqui-israelí, no las tiene todas consigo, en su guerra particular de los precios del combustible: la extracción de petróleo a través del fracking cuesta más o menos 65 dólares el barril. El precio del crudo oscila hoy entre 38 y 42, por la que ya quebró la empresa WBH Energy, dedicada a esa criminal e irracional explotación.

El imperialismo yanqui-israelí no podrá sostener por mucho tiempo esta aventura de extraer crudo a un alto costo, y en contra del equilibrio del medio ambiente en el espacio territorial norteamericano, y por ende, extensivo a todo el planeta. El capitalismo, en su fase superior imperialista, no repara que el egoísmo, sus prácticas y métodos de explotación, van a acabar con todas las expresiones de vida del planeta, como afirmara Fidel hace algunos años.

Las criminales intenciones imperialistas no podrán impedir que el precio del barril de petróleo vuelva a subir  a su precio normal anterior, hasta podría llegar a precios más elevados; la razón: el imperialismo yanqui-israelí, junto a sus aliados de Europa, están debilitados ante la competencia y el avance de dos gigantes de la economía y de los capitales financieros  emergentes de este momento: China y Rusia.

La realidad mundial está dominada hoy por dos modelos del capitalismo: El imperialismo norteamericano, con sus aliados: la vetusta manera del puñal y el garrote que emergió después de la Segunda Guerra Mundial como la principal potencia del planeta, pero que ahora está debilitada, desprestigiada, y amenazada por sus acreedores,  frente a la enigmática China con su particular comunismo antileninista, por un lado, y Rusia, la más grande y poderosa República de la derrotada URSS, que emergió del descomunal robo de más 280.000 empresas que habían sido construidas por la clase obrera y trabajadora en el desarrollo de la gran revolución socialista.

El mundo no soportaría una tercera guerra mundial, aunque esto no implique que no pudiera darse, dado el grado de desesperación del modelo capitalista yanqui que se siente mordido por la derrota de unos adversarios, que aunque capitalistas también, no parecen estar dispuestos a ceder la hegemonía sobre el resto del mundo,  que pronto están dispuestos a ejercer.

Lo anterior configura el advenimiento de una crisis histórica, en su contradicción fundamental: capital-trabajo. El proletariado mundial no ha dicho la palabra y la acción que le corresponde decir y hacer en la construcción del socialismo científico, que es el único que puede salvar al mundo de convertirse en un planeta muerto, el único capaz de darle la felicidad a la especie humana.

Esa crisis histórica se visualiza hoy en el enfrentamiento entre dos modelos capitalistas, en su fase superior imperialista, sin considerar al adversario histórico, constructor del socialismo.

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