La prehistoria privada del modo de producción capitalista en su fase imperialista confronta una nueva crisis de carácter estructural que amenaza con acabar con todas las expresiones de vida en gran parte del planeta.
Crisis filosófica
El idealismo se ha impuesto, en gran parte de la humanidad, como la única manera de concebir al mundo, creando una actitud de indiferencia y tergiversación de la historia, ciencia, sociedad, educación, política y cultura en cuanto suma del conocimiento general de la realidad material y espiritual, siempre en movimiento. El mundo está siendo entendido por las mayorías desde una concepción idealista, ahistórica y acientífica.
Crisis histórica
Según el idealismo positivista, la sociedad no puede ser trasformada sino por los hechos que se suscitan dentro de la naturaleza misma, en la cual subyace la idea absoluta, acabada en el pensamiento hegeliano. Esto decretaría, si se aceptara, como en efecto se acepta en la lógica de la dominación imperialista, el fin de la historia, propuesta por Fukuyama, como historia que nunca fue, puesto que nada podíamos cambiar.
Desde la concepción e interpretación de la historia, el entendimiento general de gran parte de la humanidad está al revés. No existen en consecuencia los sujetos históricos que derrotaron a la comunidad primitiva, construyeron al esclavismo, y lo liquidaron después de 10 mil años, edificaron el feudalismo, y lo vencieron un poco más de mil años después, y sobre esas ruinas levantaron el capitalismo, que aún permanece desde hace casi 400 años. No existen según está lógica la burguesía, sujeto histórico dominante del modo de producción capitalista, y el proletariado, sujeto histórico dominado, y según el marxismo-leninismo, el único llamado a vencer el régimen de explotación para edificar el socialismo realmente existente.
El mundo no puede cambiar sino puede ser entendido desde la lucha de clases, es decir desde la historia.
Crisis epistémica
La manera de concebir la realidad material, no parte de la dialéctica en sus contradicciones, sino que se sigue centrando en el la idea absoluta propuesta por el idealismo, bajo novísimos y multicolores constructos paradigmáticos.
Crisis económica
El imperialismo hoy confronta la mayor crisis económica de su historia. La acumulación de excedentes de mercancía, sin que más de 4.500 millones de seres humanos en situación de pobreza puedan funcionar como compradores; la concentración del capital financiero, con su nefasta capacidad especulativa, en poquísimas manos dueñas del corporativismo trasnacional, arruina los parques industriales y la producción de alimentos de la mayoría de los países del mundo, incluso de los no considerados como subdesarrollados. La flexibilización laboral y la precarización del empleo dejan en la calle a más de 600 millones de desocupados.
Crisis política
La concepción del problema del poder también está al revés. La fundación Ford pone en boca de sus intelectuales tarifados la consigna de cambiar el mundo sin tomar el poder. Un capitalismo nuevo se ofrece ahora para salvar al mundo del rigor vitacida del viejo capitalismo; operaciones de salvataje financiero se suceden unas a otras, sin que gran parte de la humanidad, víctima del imperialismo, se percate de que están privatizando los beneficios y socializándolas pérdidas.
Crisis cultural
El socialismo científico es la única alternativa real frente al capitalismo.






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