
La imputación por homicidio culposo contra los Kristoff es la primera de muchas que se deben producir para que la muerte de ningún niño quede impune.
Maracaibo – A ocho meses de publicada la ordenanza municipal 106-2014 sobre Uso y Funcionamiento de Piscinas en el municipio Maracaibo siguen existiendo instalaciones de este tipo que no cumplen con la normativa.
«De 3000 piscinas que hay en Maracaibo, 120 han sido inspeccionadas, pero de estas solo 70 han pagado sus aranceles e impuestos municipales en las oficinas del Sedemat, con el que obtendrán el permiso respectivo de la Alcaldía de Maracaibo, a través de Protección Civil Municipal, para operar y prestar sus servicios a la colectividad, sobre todo en temporadas altas y los fines de semana» detalló José Muñoz, director de Protección Civil Maracaibo.
Dicha ordenanza, fue publicada gracias a las críticas y seguimientos de los medios de comunicación, en especial de Qué Pasa, pero aún se requieren mayores controles que garanticen la seguridad en estos establecimientos recreativos.
Muñoz afirmó que tienen pocos funcionarios capacitados para inspeccionar estos espacios, sin embargo, según aseguró, están haciendo el mayor de los esfuerzos para cumplir con lo deseado, «hasta ahora hemos tenido recepción, que es importante» dijo.
Meses después, para diciembre de 2012, murió ahogado en una de las piscinas de una granja ubicada en el centro recreacional La Guadalupana, un niño de tan solo un año y cuatro meses, identificado como Juan Camilo Duval Castillo; el hecho se produjo específicamente en la granja «JJB», ubicada vía Los Bucares.
El pasado 24 de agosto, durante un descuido también murió ahogado un niño de 4 años en una piscina de La Guadalupana. Una fiesta familiar terminó en tragedia, luego de que el cuerpo del pequeño César Eduardo de Jesús Berríos Rodríguez flotara sin vida a las 3:00 de la tarde.
Según familiares del infante «la piscina estaba muy llena. Habían casi 50 niños y varios adultos. A César Eduardo lo cuidaba una prima, pero en un descuido desapareció, pasó un rato y nadie lo veía. Fue entonces cuando flotó, pero ya era muy tarde».
Además, agregaron que la piscina no tenía la señalización que diferencia y divide el área para adultos y el área para niños; tampoco contaba con dispositivos o implementos salvavidas y mucho menos un guardavidas que pudiera salvar al menor. Ante estas pérdidas surge la pregunta de ¿cuándo pagarán y se responsabilizarán los dueños de estas piscinas que no cumplen con las normativas?.
Sin ponerse a derecho
Muñoz precisó que los dueños de estos espacios de aguas contenidas en la Guadalupana -donde hay alrededor de 1500 piscinas- siguen sin ponerse a derecho en cuanto a cumplir las normas se refiere.
«Hemos ido a inspeccionarlos pero no los hemos conseguido en el lugar», acotó; esta situación sigue incidiendo en la falta de seguridad para los bañistas, especialmente los niños, quienes históricamente suma el mayor número de víctimas.
Las vidas perdidas
Un caso que conmocionó la opinión pública en Maracaibo fue la muerte del niño Keiner Galbán (9), quien falleció por inmersión el pasado 25 de agosto de 2012 en las instalaciones del Hotel Kristoff; a dos años de la tragedia se conoció que la fiscalía logró la imputación de Ken David Kristoff, quien funge como presidente del establecimiento hotelero, y de María Margarita Kristoff, su vicepresidenta.
Ambos fueron imputados por el delito de homicidio culposo por parte de las fiscalías con competencia nacional 79 y de competencia estadal 35. Se supo que los dos tienen prohibido salir del país y una medida cautelar de privación de libertad.
Dicha piscina no cumplía con las ordenanzas municipales de protección y seguridad para los usuarios y no había presencia de salvavidas, tampoco de un vigilante.
Requisitos indispensables
Las piscinas, una vez certificadas, deberán garantizar al público la colocación de la identificación del lugar, la señalización que diferencia y divide el área de la piscina para adultos y el espacio para los niños, en aquellos casos cuando las dos áreas de aguas contenidas están unidas en una sola piscina.
Además, debe fijarse en lugar visible la profundidad de cada piscina, y estas deben contar con los dispositivos de flotabilidad (salvavidas). También, cada recinto debe tener por lo menos un guardavida, y éste debe presentar la respectiva certificación que lo acredita en esas funciones. Los dueños de las piscinas deben colocar en un lugar visible para los usuarios el reglamento que deben cumplir.
No pueden ubicarse botellas y demás objetos de cristales cerca de las piscinas. Todos los propietarios deben cumplir con el horario establecido. Además, tener extintores y equipos de primeros auxilios.
Fotos: Archivo/ Hayleen León







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