Laboratorios Calox: investigados por la Fiscalía

1373 1374 (2)
14 de septiembre, 2014 - 12:05 pm
Redacción Diario Qué Pasa


El pasado 19 de agosto, un camión contentivo de 199.200 pastillas de Diclofenac Sódico y 102.240 cápsulas de Amoxicilina fue abordado por efectivos castrenses.

Maracaibo — Recientemente fue incautado en Santa Cruz de Mara en la vía que conduce a El Moján un camión que contenía una alta cantidad de medicamentos, se habla de una cantidad inventariada de 199.200 pastillas de Diclofenac Sódico y 102.240 cápsulas de Amoxicilina, lo que aproximadamente serían 17 mil cajas del primero y 18 mil cajas del segundo, medicamentos que se presume iban a la frontera colombiana bajo la modalidad del contrabando de extracción, para ser vendidos en aquellas tierras.

Para nadie en este país es un secreto, que las mafias inescrupulosas sacan provecho de todo lo que encuentran a  su paso, no importa el rubro, no importa el costo —si es subsidiado, es mejor—, pues lo que verdaderamente importa es sacarlo del país y venderlo hasta por veinte veces su valor en las fronteras y multiplicar las ganancias en la cuenta bancaria.

Se sabe, que todo lo que se vende en este país es «objetivo contrabandeable», todo, nada queda exento,  desde la gasolina, pasando por la comida, electrodomésticos, ropa, zapatos,  detergentes, aparatos electrónicos, billetes, medicinas y lo que se le pueda ocurrir, lo encuentra en Colombia vendido al detal.

La incautación

En el procedimiento que se realizó el pasado 19 de agosto, donde un camión contentivo de las mencionadas medicinas fue abordado por efectivos castrenses, quienes al percatarse que las facturas presentadas por los responsables del camión detallaban las direcciones de tres farmacias distintas en la localidad de Maracaibo, encendió las alarmas en los mismos, cuando se dieron cuenta que los transportistas se desplazaban rumbo a Santa Cruz y no al lugar de destino que señalaba la factura.

Uno de los dueños de las tres farmacias, previa visita de efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana su negocio, dejando una citación del Ministerio Público, fue visitado por este rotativo para conocer las maniobras que pueden estar utilizando  las corporaciones u otros interesados para contrabandear las medicinas del pueblo. El dueño afirmó que no  realizó la compra de ninguno de esos medicamentos, y señaló que el laboratorio Calox despachó esos medicamentos sin tener ellos nada que ver con tal asunto.

Asegura, al tiempo que afirma, que todos los que trabajan con la salud saben cómo se mueve el mundo de las medicinas, que los gerentes de zona realizan y generan compras ficticias a nombre del cualquier farmacia usando los códigos de las mismas —esto en total desconocimiento— de los dueños de los establecimientos y le piden a los laboratorios indeterminada cantidad de medicamentos, que la mayoría de los casos es sacado por camiones del territorio venezolano.

Está convencido que los laboratorios están contribuyendo al desangre del país, pues hay medicamentos que se encuentran literalmente desaparecidos de las farmacias y al preguntarle a ellos, estos afirman que hay existencia suficiente aun cuando no se ven en el mercado hace bastante tiempo.

Advierte, que los laboratorios poderosos económicamente, —en este caso Calox— pueden estar en total concordancia con lo que ocurre con las mafias y enviar los medicamentos hasta la frontera bajo el camuflaje, de que es solicitado por los dueños de farmacias, aun cuando saben que no es cierto.

Las ganancias

El referido cargamento de medicamentos venezolanos, subsidiados y regulados por el Estado venezolano podría representar una ganancia superior a los 15 millones de bolívares, es decir, cada cajita de 10 pastillas, puede ser vendida en Colombia hasta por trece veces su valor, no solo eso, se sabe además, que estas industrias cuentan con la consideración especial del Gobierno, y le permiten recibir divisas a precios preferenciales de 6,30 bolívares por dólar, y resulta que presuntamente, las mismas están haciéndole un fraude de frente a la nación, pues los medicamentos que deben ser elaborados y vendidos a precios populares, dentro del territorio nacional para garantizar el abastecimiento del mismo y la salud de sus habitantes, están siendo desviados a otros destinos para obtener ganancias exorbitantes.

La industria farmacéutica en Venezuela goza de ciertos beneficios, no solo de los dólares preferenciales como se dijo anteriormente, sino también de poseer patentes que les permiten producir con exclusividad un determinado medicamento, esto con el propósito de recuperar la inversión realizada en investigaciones, tal como es el caso de algunos fármacos para pacientes depresivos, esquizofrenias y problemas mentales.

Las patentes de las medicinas duran 20 años. Generalmente toma entre 8 y 12 años para que una innovación química patentada se convierta en una medicina que se vende. Durante el resto de la duración de la patente, el laboratorio que obtuvo la patente puede venderla a niveles de precio de monopolio, para recuperar así la inversión en investigaciones y desarrollo, como también cubrir las pérdidas en cientos de otras investigaciones que no lograron desarrollar un nuevo producto.

Los gobiernos no están autorizados a permitir la producción, comercialización e importación de copias de bajo coste —llamadas «genéricas»— de medicinas patentadas. Estas medidas protegen los intereses económicos de las grandes empresas farmacéuticas, convirtiendo los medicamentos esenciales en inaccesibles para los pobres, un ejemplo de ello fueron los antibióticos patentados para tratar la diarrea, una de las principales causas de mortalidad infantil, pueden llegar a multiplicar por ocho el precio de su equivalente genérico.

Cómo funciona el negocio

Cuando se trata de dinero, las corporaciones son las primeras de las listas en hacerse manifiesto,  a través de un esquema de beneficios las mismas logran o se proponen mantener a sus clientes con el firme propósito que las ganancias sigan incrementándose.

Las corporaciones farmacéuticas en Venezuela no están de espaldas a esta realidad, y a través de un sistema de bonificaciones incentivan a los dueños de farmacias a seguir comprando sus productos, unas bonificaciones     que si bien es cierto no es entregada en dinero, es otorgada a través de medicamentos que al ser vendidos generan una ganancia económica.

En este sentido, las grandes corporaciones farmacéuticas benefician a sus clientes entregándoles mercancía que no representa para ellos ningún gasto, pues como la misma palabra lo dice son bonificaciones o regalos, que se le otorgan por comprar una determinada cantidad de medicamentos.

Ahora bien, volviendo al tema que realmente interesa, en el caso del cargamento encontrado rumbo a Santa Cruz, detallan las facturas que son bonificaciones que el laboratorio hizo a un grupo de farmacias en la ciudad de Maracaibo, situación esta que despierta grandes interrogantes, pues la fuente afirma que no realizó ninguna compra que pudiera generar ningún tipo de bonificación.

Aplicando la lógica, se puede presumir que alguien detrás de todo esto, pudiera estar operando de manera muy bien planificada y aplicando las siguientes maneras, la primera realizando compras legítimas a nombre de las farmacias, lo cual generaría una considerable cantidad de bonificaciones y que, posteriormente, las despacharía para ser vendidas en Colombia, o la segunda sería que el gerente de zona esté totalizando la cantidad de medicamentos vendidos y despachados legalmente a las farmacias de una misma zona, y está solicitando a espaldas de los dueños de las mismas las bonificaciones que estas compras desencadenan, para darles el destino que ha quedado más que claro, el «bachaqueo».

Por otro lado, no hay que descartar que exista una banda o una red de traficantes de salud, que dentro de la ilegalidad, hacen todo lo más legal posible para no dejar en evidencia su mal proceder, involucrando a personas que ni idea tienen, que están usando sus identidades para reclamar o pedir medicamentos en su nombre.

Finalmente, resulta imposible evitar preguntarse, desde cuándo están pasando camiones con medicamentos despachados desde los laboratorios «legalmente» como bonificación, con el pretexto de que eran a las farmacias de Maracaibo y que terminan en los anaqueles colombianos, ante la mirada pasiva de efectivos militares que no detallaban la dirección de destino en la factura —como fue este el caso— dejando en evidencia otra realidad de la que somos víctimas a diario.

1373 1374%20%281%29

En Santa Cruz de Mara en la vía que conduce a El Moján fue incautado un camión que contenía 17 mil cajas de Diclofenac Sódico y 18 mil cajas de Amoxicilina

Fotos: Archivo

Comente