El Chavismo no debe ser infamado

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17 de abril, 2017 - 8:59 am
Gastón Guisandes López / Editor del Diario QUÉ PASA

«Aquellos que hacen que la revolución pacífica sea imposible, hacen que larevolución violenta sea inevitable» (John F. Kannedy, 13.3.1961, Alianza para el Progreso.)
Foto: Archivo

Rechazamos la gravísima amenaza militar implícita en el informe que, el Almirante Kurt W. Tidd, Jefe del Comando Sur, de los Estados Unidos, presentó a la Comisión de Servicios Militares de la Cámara de Senadores del Congreso de su país,  advirtiéndoles que la «crisis humanitaria en Venezuela podría obligar a una respuesta regional».

Quien advierte es un altísimo jefe militar y no un alto funcionario político del Departamento de Estado y por si fuera poco no perdamos de vista que, Donald Trump, ganó la Presidencia por su promesa de rescatar el poderío económico, político y militar de los EE.UU. y Venezuela es una piedra en el zapato, en el camino de este hombre, en su afán de dominio sobre la América Latina: Recordemos el CELAC, UNASUR, MERCOSUR, EL ALBA, La América Caribeña y Cuba etc.

Además, nuca olvidemos la vesania de los gobiernos de Colombia, México, Argentina, Brasil, ni a los manumisos que gobiernan a Perú, Costa Rica, Guatemala, Panamá, Chile, Uruguay, Paraguay, etc., suma de naciones que si bien no llegan a la cantidad necesaria para aprobar la aplicación de Carta Democrática Interamericana a Venezuela, sí se hincan ante quienes les esclavizan su  libertad y les compran su pundonor.

La advertencia del Almirante Tidd, es una repetición de la que nos hiciera el anterior Jefe del Comando Sur, el general John Kelly, quien más enemigo de Venezuela no pudo mostrarse. Sumemos a estos avisos militares, la posición política de la Cámara de Senadores de los EE.UU., recogida el 2 de marzo de 2017, en un documento de tres páginas, en el cual los legisladores reafirman su apoyo unánime a los «esfuerzos significativos a favor del diálogo para resolver la crisis política, económica, social y humanitaria, del país suramericano». 1er Paso.

El 4 de abril de 2017, treinta y dos días más tarde, el Senado aprobó, por unanimidad, una segunda resolución en la cual expresa su profunda preocupación por la situación política, económica, social y de crisis humanitaria en Venezuela, y en su texto urge a la liberación inmediata de todos los presos políticos, llamando al gobierno nacional, a respetar la Constitución y el proceso democrático. 2do. Paso.

Ellos saben de dónde vienen, a donde van y que hacer para imponer su inmensa riqueza a nuestra crítica situación económica y financiera. Después de los senadores Ben Cardín (D), Marco Rubio (R) y Bob Méndez (D), tomaron la  palabra los senadores Tom Cotton, Hill Nelson, Roy Brunt, Tim Kaine, Cory Gardner y Daniel Purdue y sumemos al resto de los parlamentarios, republicanos y demócratas, quienes, por unanimidad, aprobaron el documento contentivo de 18 Considerandos y 8 Resoluciones, lo cual no deja lugar a duda sobre la intención norteamericana de intervenir en Venezuela, por la vía que sea, incluyendo la militar, si su posición sobre nuestro país no es acatada por el gobierno nacional. 3er Paso.

Tengo clara la postura de la OEA en su afán de aplicar la Carta Democrática Interamericana, en mala hora aprobada por Venezuela y firmada por el presidente, Hugo Rafael Chávez Frías, en Lima, Perú, el 21 de mayo de 2001, documento definitorio de políticas obligatorias para todos los países signatarios, especialmente para Venezuela que, el 3 de mayo del mismo año, 2001, 17 días antes de la firma del documento que dio vida a la CDI, propuso e hizo aprobar por el Consejo Permanente de la OEA, reunido en San José de Costa Rica, unas modificaciones en defensa de las llamadas Cláusulas Democráticas, contenidas en los documentos definitorios de la Comunidad de las América, la Comunidad Andina de Naciones, El Grupo de Rio y el Mercosur, dirigidas «… a lograr que la democracia sea una realidad y no un nuevo enunciado de principios».

Habiendo sido nosotros signatarios comprometidos de la Carta Democrática Latinoamericana y habiéndola invocado en diferentes oportunidades, mal podemos oponernos a la acción que contra nosotros proponen el Secretario General del Organismo y la comparsa que lo sigue, dirigidos todos por el Departamento de Estado de los EE.UU., país que se afirma en el poder de sus cañones criminales.

Dentro del cuadro internacional descrito, en la opinión pública mundial se entrecruzan graves señalamientos que lesionan al Chavismo en lo legal, lo moral, lo ético y lo político, quitándonos autoridad pues nuestros enemigos no deslindan entre los conceptual y doctrinario del Chavismo y lo inmoral e ilegal de quienes se desviaron del recto proceder y el apego a las leyes.

Por lo antes expuesto, es apremiante proponer y llevar adelante, con irreductible voluntad de superar el descrédito que tanto daño nos causa, las siguientes medidas, reclamadas por todos los venezolanos y a las cuales tantas veces se ha referido el presidente, Nicolás Maduro.

En el ámbito interno de la Patria, exigimos el reconocimiento pleno de todas las facultades de la Asamblea Nacional, pedimos la libertad de Leopoldo López y el levantamiento de la inhabilitación administrativa de Capriles.

En función de la persecución de la corrupción, exigimos enfrentar con mano dura las encubridoras debilidades y malos haceres de la Contraloría General de la República al permitir y cohonestar el desastre de CADIVI, especialmente bajo la dirección del hoy general Barroso, donde funcionarios y empresarios robaron a gusto y sin tasa ni medida; El caso PDVSA, que amedrenta al más ladrón de los ladrones; Del Ministerio de Finanzas y de la Banca Pública; del Banco Central; Del Ministerio de Alimentación, De CORPOELEC, etc., Así como de las Empresas del Estado e Institutos Autónomos. Los corruptos tienen que ir a la cárcel.

También estamos dispuestos a luchar por el Chavismo,  (palabra que pasó a tener la calificación de nombre propio, por ser aplicable a un concepto único, descriptivo de una definición política que no tiene comunidad con ninguna otra) y entendiendo que este nombre encierra el compendio del contenido doctrinario e ideológico, desarrollado por Hugo Chávez, como insignia determinante de la acción que nos conduzca a la reposición de los valores, morales y éticos, perdidos en el camino.

El Chavismo, como ideario político, no puede perderse, infamado ni despreciado, en manos de unos corrompidos, respaldados por el poder político que los encubrió y disponiendo de la riqueza nacional, según su imagen y semejanza, muchas veces por culpa de quienes pudiendo hablar, callaron y quienes, teniéndolos que ENJUICIAR, PARA LLEVARLOS A LA CARCEL, los protegieron y hasta beneficiarios se hicieron. Reitero: No es el CHAVISMO, es la ladronería que pareciera destinada a infamar, por y para siempre a Venezuela. ¿Sera que nos paseamos por la dolorosa historia escrita en el Siglo XX?

Hago un llamado al Señor Presidente de la República y a los militares de la más alta graduación, a instar al Poder Electoral a anunciar al país, de inmediato y sin excusa alguna para no hacerlo, el cronograma electoral para elegir, este año, los gobernantes regionales —gobernadores y alcaldes— e igualmente, la fecha en que habremos de elegir, a finales del venidero 2018, al Presidente de la República.

Una invasión militar gringa nos costaría muchos muertos, heridos y destrucción; Pero quede claro: Ningún país, ni poder extranjero, puede meter sus manos, y menos, sus armas, en Venezuela. Para resolver nuestros asuntos estamos los venezolanos decentes, que amamos y valoramos cuanto representa nuestro gentilicio y soberanía.
Políticos de todos los partidos, Trabajadores de todo quehacer; Empresarios decentes y de tradición; Representantes de todas las iglesias; Deportistas de las diversas disciplinas; Artistas de todas las expresiones; Profesionales de todas las carreras; Intelectuales, Maestros, Profesores, Académicos; Miembros de todas las familias integradas por niños, adolescentes, jóvenes y adultos, estamos decididos a respetar al país, la decencia, sus leyes, sus instituciones, sus costumbres y, por encima de todo, hacer respetar las Glorias Heredadas de nuestros Héroes Libertadores.

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