Una joya de voz

1768_Columna Musical
25 de octubre, 2015 - 2:46 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Del más fino engarce su voz es merecedora, altiva, muy fina y hermosa ¡Gran Señora! Cuando hablamos de Moira Elisa Martínez Martínez Álvarez muy poca gente se imagina que nos referimos a la extraordinaria soprano ligera venezolana, Mayra Martí, nacida en la Ciudad de Puerto la Cruz (Venezuela) el dos de junio de 1954, merecedora indiscutible del título «Voz de Diamante de Venezuela».

Aquella preciosa niña de apenas trece años jamás  imaginó que el prestigioso y controversial Renny Ottolina (Valencia 1928-Caracas 1978) le daría la gran oportunidad artística en su famoso programa de TV, despertando la admiración del gran conductor y del exigente público que con sus aplausos proyectó de manera fabulosa una de las carreras artísticas más interesantes de todos los tiempos. El éxito, los contratos, los festivales no se hicieron esperar y requerían afanosamente  la participación de esta gran estrella que con su mágica voz y potentes agudos cautivaba los públicos en cuanto escenario se presentaba.

Su diamante vocal brilló con fuerza, cual lucero en el firmamento, en el año 1967 cuando  ocupó el segundo lugar en el III Festival de Canción Popular Venezolana con el tema Nostalgia Llanera del compositor Ángel Briceño. En ese año grabó el disco Algo de Venezuela con la disquera Fonodisco. En 1968, ganó el primer lugar en el 2º Festival de la Canción del Niño y obtiene el primer lugar en el festival de la canción popular venezolana con el precioso tema Tu Lejanía del compositor venezolano Luis Morales Gil. Sin embargo Mayra se coloca en el Olimpo del canto y el triunfo cuando en 1973 obtiene el primer lugar en el festival Voz de Diamante de Venezuela con el tema Una melodía a mi Soledad compuesta exclusivamente para ella por Alfredo Sadel.

En cuanto a sus grandes éxitos discográficos deslumbra con su versión del tema Elevación compuesto por el poeta Manuel Osorio Calatrava y Victoria Almenar de Arreaza (pianista y educadora musical, Venezuela 1886 – 1976): «…Cuando buscaba a Dios, para pedirle su consuelo/ para aliviar mi vida del dolor, llegaste tú/ trayéndome en tus ojos, un azul  de cielo/ que en mi tristeza fue faro de amor, alba de luz…

Sin embargo otra de las pasiones de Moira Martínez fue alcanzar las más altas esferas en el difícil y fascinante mundo del derecho: se graduó de abogada en 1977, con postgrado en criminología en 1979 obtenido en el reino Unido. Una gran carrera que supo llevar con mucha dignidad a la par de su trabajo artístico, llegando a ser Fiscal del Ministerio Público y hoy día juez en el área metropolitana de Caracas.

Realmente inolvidable cuando retomó su carrera artística con el más rotundo de los éxitos con sus apariciones en el exquisito programa Clásicos Dominicales que transmitía Radio Caracas Televisión, complementado por una de sus más bellas producciones discográficas titulada Clásicos Venezolanos.

Un gran ejemplo de constancia y superación, digno de reconocer por los que amamos las grandes voces y la buena música.


Foto: Cortesía

Hasta el próximo domingo, con el favor de Dios.

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