El agradecimiento debe ser extensivo a todos cuantos nos benefician

La gratitud, una píldora mágica en pro de la salud: Ser agradecido evita enfermarse

Gratitud
19 de febrero, 2021 - 3:02 pm
Redacción Qué Pasa

La gratitud, es una virtud con la cual se expresa con palabras y actos una estima por el beneficio o favor, merecido o no, que otra persona nos ha hecho o quiere hacer

Si en tu vida hay rosas y espinas, deléitate en la belleza y el grato olor de las flores. Deja las quejas y sé más agradecido con todos y por todo

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Gracias- Gratitud,  puede ser una de las palabras más escuchadas en la vida porque fuimos educados con normas de cortesía en las cuales era obligatorio decirla al recibir un favor.

Paradójicamente, es una de las palabras cuyo sentido es uno de los más difíciles de expresar entre los seres humanos, a pesar de sus bondades preventivas y curativas.

Hablar de medicina preventiva no se refiere a una colección de pastillas en el bolso para ingerir y evitar que algún virus llegue. No, la práctica de algunas virtudes capitales son, sin duda espiritual ni científica, el mejor remedio preventivo para alejar cualquier enfermedad. Esto ocurre en mayor grado cuando somos agradecidos.

La gratitud, es una virtud con la cual se expresa con palabras y actos una estima por el beneficio o favor, merecido o no, que otra persona nos ha hecho o quiere hacer. En este sentido debemos preguntarnos ¿De cuántas cosas y de quiénes debemos estar agradecidos? Esa lista la debe encabezar Dios por ser nuestro Creador y Salvador, de Él depende nuestra vida, la existencia del planeta y de todo cuanto nos rodea; pero pareciera que sólo lo recordamos cuando se pierde la salud.

De allí que nuestra asesora bibliográfica Elena de White expresa: “Cuán a menudo los que gozan de salud se olvidan de las admirables mercedes que les son concedidas continuamente día tras día y año tras año. No rinden tributo de alabanza a Dios por todos sus beneficios. Pero cuando viene la enfermedad, se acuerdan de Dios. El intenso deseo de recuperar la salud los induce a orar fervientemente; y eso está bien. Dios es nuestro refugio en la enfermedad como en la salud.

Pero muchos no le confían su caso; estimulan la debilidad y la enfermedad acongojándose acerca de sí mismos. Si dejasen de quejarse, y se elevasen por encima de la depresión y la lobreguez, su restablecimiento sería más seguro. Deben recordar con gratitud cuánto han disfrutado de la bendición de la salud y si este precioso don les es devuelto, no deben olvidar que tienen una renovada obligación hacia su Creador”.

Ahora bien, el agradecimiento debe ser extensivo a todos cuantos nos benefician, así la lista se amplía y tendremos más personas y más razones para agradecer. Aquí podemos incluir a la persona que limpia nuestra casa, a quien nos cocina, la que lava nuestra ropa, a quien no abre el portón al llegar al trabajo, a quien barre las calles para que estén limpias; en fin, ¡cuántas personas pueden formar parte de esa gran lista! En consecuencia, la respuesta trasciende a pronunciar la palabra “gracias”, que ya es importante hacerlo; se requiere tener actos en correspondencia a ese noble gesto hecho en nuestro favor, es decir, mostramos gratitud verdadera cuando, por ejemplo, procuramos mantener limpia nuestra área de trabajo para no exigir más esfuerzos de quien la asea, cuando degustamos y disfrutamos la comida que se nos preparó sin manifestar quejas, descontentos o inconformidades de cualquier tipo.

Gratitud – Relación con la salud

Una práctica diaria de agradecimiento aumenta de manera significativa la felicidad, además de la salud física. El agradecimiento mejora el sueño, estimula la inmunidad y disminuye el riesgo de enfermarte. Además eleva tus niveles de energía, mejora tu estado de ánimo, te ayuda a dormir mejor, aumenta tu amabilidad e incluso ayudarte a optimizar el trabajo. De hecho, se ha demostrado que contar tus bendiciones, resaltar las experiencias gratas de cada día y con cada persona aumenta significativamente tu felicidad y tu salud física, se mejora la inmunidad y por consiguiente, se disminuye el riesgo de padecer enfermedades.

Para los investigadores de la conducta humana, las personas agradecidas tienden a ser saludables y felices, exhiben niveles más bajos de estrés y depresión, lidian mejor con la adversidad y duermen mejor, se sienten más satisfechos con la vida.

Incluso sus parejas tienden a estar más contentas con sus relaciones.

Agradecer estimula la llegada de pensamientos positivos y suelen funcionar como un pequeño ‘masaje’ al sistema nervioso ideal antes de apagar la luz por la noche. En Sicología, los pacientes agradecidos se asocian con un mejor estado de ánimo, mejor sueño, menos fatiga y menores niveles de los biomarcadores que indican inflamación y que se asocian con la salud cardiovascular.

Otros beneficios de la gratitud:

Alivia la depresión e incrementa los niveles de bienestar en poco tiempo.

Mejora las relaciones con los demás.

Es una herramienta eficaz contra el egocentrismo porque ayuda a pensar en otros.
Incrementa la resiliencia (capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas como la muerte de un ser querido, un accidente).

Incrementa la paciencia porque se consideran los esfuerzos ajenos.

Ayuda a no comer de más pues la persona, en gratitud a su Creador, valora y cuida su cuerpo, y por ende, no cae en comportamientos nocivos o intemperantes.

Agradecer acelera la recuperación

Hasta ahora hemos visto la gratitud como un remedio preventivo de enfermedades. Sin embargo, su alcance llega hasta la curación, es decir, también reporta una ayuda significativa a quienes carecen de salud física, mental o espiritual. Quienes se quejan o son inconformes estimulan la debilidad y la enfermedad al preocuparse por ellos mismos, mientras que el paciente con espíritu agradecido por cada una de las bondades recibidas, desde el trato, la dedicación de médicos, enfermeras, familiares activa la regeneración celular del organismo y del estado de ánimo. Agradecer es el mejor aliado tanto del médico como del paciente.

El engaño

Gran parte de nuestra cultura parece apuntar a cultivar una actitud de descontento e inconformidad porque el yo nunca se sacia y siente que todo lo merece. Aunada a esta condición humana aparece la maquinaria comunicacional promotora de mensajes consumistas inductores a hacernos pensar que para encontrar la felicidad debemos comprar algo. Sin embargo, la mayoría de las mejores cosas de la vida, como la salvación, la familia, la belleza de la naturaleza, la amistad y el amor, son gratuitas y dignas de gratitud por quienes gozan el privilegio de tenerlas.

AGREGADO:

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Estrategias:

Hay muchas formas de cultivar una disposición de agradecimiento que por naturaleza no tenemos, he aquí algunas de ellas

Agradece a Dios al levantarte y al acostarte por el cuidado y protección durante el día y la noche. Puedes hacerlo también al comer.

Agradece por cada favor, no importa qué tan pequeño sea.

Conversa cómo te benefició lo que alguien hizo por o para ti.

Resalta las bondades de todo lo que posees, especialmente lo no material.

Realiza actos en correspondencia con el favor recibido.

Ahorra los recursos materiales para aprovechar correctamente su uso.

Valora lo que posees como un regalo de la vida.

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