Es un buen remedio preventivo y curativo

Inspirar aire puro es necesario para estar sanos

aire
19 de febrero, 2021 - 3:08 pm
Agencias

La influencia del aire puro y fresco hace que la sangre circule en forma saludable por el organismo; y para tener buena salud, debemos tener buena sangre, pues la sangre es la corriente de la vida

La naturaleza es la mejor aliada de la salud, por lo tanto; es importante priorizarla al momento de intentar recuperar la salud física.

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El aire es uno de los componentes de la naturaleza que todos podemos disfrutar de manera gratuita y desde cualquier lugar. El contacto con él no es sólo necesario para la respiración; su influencia tiene múltiples beneficios para la salud cuando lo inspiramos puro y lo disfrutamos.

Entender su aporte más allá de proveernos el oxígeno nos debe generar una actitud distinta hacia él. El texto de Consejos sobre la Salud de Elena de White recomienda que “debemos darle la bienvenida al aire, cultivar un cariño por él, y nos daremos cuenta que es un bálsamo precioso para los nervios”.

Influencia sanadora

El aire debe estar en constante circulación para mantenerse puro. De esta forma, al estar puro y fresco permite que la sangre circule saludablemente a través del sistema. Además refresca el cuerpo y promueve la buena salud. Su influencia abarca la mente y le imparte cierto grado de compostura y serenidad. El aire puro despierta el apetito, permite una digestión más completa de los alimentos, e induce un sueño más sereno y profundo.

La influencia del aire puro y fresco hace que la sangre circule en forma saludable por el organismo; y para tener buena salud, debemos tener buena sangre, pues la sangre es la corriente de la vida; ella repara los desgastes y nutre el cuerpo. Provista de los elementos convenientes y purificada y vitalizada por el contacto con el aire puro, da vida y vigor a todas las partes del organismo.

Este remedio eólico también refresca el cuerpo, y tiende a fortalecerlo y a hacerlo saludable, mientras que al mismo tiempo su contacto se siente en forma definida en la mente, pues la relaja y le transmite quietud y libertad.

Malos hábitos al respirar

Las ocupaciones sedentarias, los trabajos en lugares cerrados impiden el buen funcionamiento de los pulmones al no concederles mayor libertad para desarrollarse mediante la respiración profunda. De ahí los malos efectos de la costumbre tan común de usar ropa apretada que priva el ingreso natural del aire a los pulmones, las posiciones encorvadas al trabajar, los encierros domésticos, especialmente para que “los niños no se ensucien”, generan malos hábitos de respiración pues se vuelve superficial y los pulmones pierden la facultad de dilatarse, razón por la cual se recibe una cantidad insuficiente de oxígeno.

En consecuencia, la sangre se mueve perezosamente. Los productos tóxicos del desgaste, que deberían ser eliminados por la respiración, quedan dentro del cuerpo y corrompen la sangre. No sólo los pulmones, sino el estómago, el hígado y el cerebro quedan afectados. La piel empalidece, la digestión se retarda, se deprime el corazón, se anubla el cerebro, los pensamientos se vuelven confusos, se entenebrece el espíritu, y el organismo entero queda deprimido e inactivo y particularmente expuesto a la enfermedad.

El aire como remedio curativo

Cuando una persona se enferma, por lo general se aísla en una habitación cerrada, con un acondicionador de aire y se le prohíbe salir, sea cual sea su diagnóstico médico. Sin embargo, nunca se debería privar a los enfermos de una amplia cantidad de aire fresco cuando el clima es agradable.

Tal vez sus cuartos no estén construidos de tal manera que las puertas y las ventanas abiertas no ocasionen una corriente directa sobre ellos, exponiéndolos así a contraer un resfrío. En tales casos se deberían abrir las puertas y las ventanas de algún cuarto adyacente y permitir así que el aire fresco entre en la habitación ocupada por el enfermo pues le resultará de mayor beneficio que los medicamentos, y es mucho más esencial para ellos que la misma comida.

Esta valiosa medicina que el cielo ha provisto sin dinero y sin precio, suele ser descartada e incluso considerada como perjudicial o enemiga mortal, cuando en realidad, su ausencia es la peligrosa al ser indispensable para la recuperación. La naturaleza es la mejor aliada de la salud, por lo tanto; es importante priorizarla al momento de intentar recuperar la salud física.

Como medicina preventiva

Hemos entendido que la salud se logra con una reforma en todo el ser partiendo desde la buena relación con Dios hasta transformar todos los hábitos de higiene, alimentación y convivencia social. Dentro de estos cambios es necesario incluir la práctica de actividades al aire libre, ventilar casas y habitaciones

 

El aire fresco dentro de las casa

Algunas casas están llenas de mobiliarios costosos, que sirven más para gratificar el orgullo y recibir visitas, que para la comodidad, la conveniencia y la salud de la familia. Los mejores cuartos se mantienen oscuros. No se permite la entrada de la luz del sol ni el aire puro por temor a que dañen el costoso mobiliario, o destiñan las alfombras, o arruinen los marcos de los cuadros.

Así corren el peligro de enfermarse a causa de la atmósfera encerrada que los rodea. Las salas y los dormitorios se mantienen cerrados por razones similares y los que se acuestan en esas camas que no se han expuesto a la luz ni al aire, corren el riesgo de menoscabar su salud y ponen en peligro su misma vida.

Los cuartos que no se exponen a la luz y al aire, se humedecen. Las camas y las sábanas se humedecen también, y se contamina la atmósfera, porque no ha sido purificada por la luz ni el aire.

Las habitaciones, especialmente, se deben ventilar y mantener su ambiente saludable por medio de la luz y el aire; y ser arregladas de tal manera que el aire circule libremente por ellas día y noche. Los que han excluido el aire puro de sus dormitorios deben cambiar inmediatamente su curso de acción. Deben permitir que aumente gradualmente la circulación del aire en sus casas.

Beneficios del aire para la salud

Rebaja tensión y estrés, al realizar una respiración más tranquila y profunda, generando una sensación de bienestar general.

Reduce los trastornos cardíacos y los cuadros depresivos.

Devuelve la energía física y la claridad mental, al reducirse los niveles de CO2 en la sangre.

Estimula nuestro sistema inmunológico, reduciendo la posibilidad de padecer trastornos alérgicos, afecciones respiratorias y asma.

Se elimina un gran número de toxinas y células muertas acumuladas, diariamente en nuestro organismo.

Reequilibra las funciones vitales de todos nuestros órganos vitales, ayudando a la recuperación más rápida de las enfermedades gracias a la oxigenación celular, a la vez que evita muchos contagios producidos al respirar en ambientes cerrados contaminados con virus.

Ayuda a la regeneración celular favoreciendo la producción de mecanismos antioxidantes, como el colágeno y la elastina entre otros, y retrasando el envejecimiento celular, y el deterioro de nuestro aspecto estético.

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