Algunos cuerpos ya están en ataúdes de madera, también sobre el piso. Cerca del toldo blanco donde se centra la operación, hay un centenar de urnas vacías a un costado y escombros al otro, constataron periodistas de la AFP
Médicos forenses con batas y gorros azules caminan entre decenas de cuerpos en bolsas apilados en el suelo y ataúdes a un lado en una improvisada morgue instalada en el puerto de la zona más devastada por el violento doble sismo que sacudió Venezuela.
El personal de emergencia y las autoridades forenses movilizan cientos de ataques en el estado costero de La Guaira, la zona declarada en desastre natural y la más afectada por los sismos.
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Múltiples plataformas y agencias informativas han replicado el escenario desgarrador, confirmando que las autoridades del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (SENAMECF) han tenido que habilitar de emergencia los silos de almacenamiento del puerto de La Guaira como una morgue provisional para centralizar el reconocimiento de las víctimas fatales.
Algunos cuerpos ya están en ataúdes de madera, también sobre el piso. Cerca del toldo blanco donde se centra la operación, hay un centenar de urnas vacías a un costado y escombros al otro, constataron periodistas de la AFP.
Algunos de los cuerpos están cubiertos con cal, un procedimiento que algunos expertos estiman innecesario.
En el puerto de La Guaira entregan certificados de defunción y autorizaciones para la cremación. Allí también llega un camión identificado como Unidad Especial de Desechos Hospitalarios para llevarse los residuos de las autopsias.

Familiares esperan en incertidumbre la entrega de los cuerpos
A las afueras de los recintos provisionales de identificación en La Guaira, largas filas de familiares permanecen a la intemperie.
Entre lágrimas, rezos y una profunda angustia, decenas de personas guardan el cumplimiento de los protocolos forenses del SENAMECF y el CICPC para recibir los restos de sus seres queridos y poder brindarles una sepultura digna.
De acuerdo con los reportes en la zona, la llegada de estos cargamentos de féretros representa una de las ayudas humanitarias más dolorosas recibidas por las comunidades.
Aunque es un recurso indispensable para atender la crisis, visibiliza crudamente la escalada de procesos provocada por el colapso de decenas de edificios residenciales en sectores como Playa Grande.
Critican la falta de personal para atender la emergencia, una queja que se suma a las muchas sobre el manejo de la emergencia.
#MUNDO | Impactantes imágenes desde La Guaira, Venezuela: cientos de ataúdes son movilizados por personal de emergencia en medio de la respuesta a la tragedia causada por los dos terremotos.
A las afueras, familiares esperan la entrega de los cuerpos.
Vía @GabyGabyGG… pic.twitter.com/SFHoryGyF1
— ÚltimaHoraCaracol (@UltimaHoraCR) June 30, 2026
Balance de la peor tragedia sísmica en un siglo
El doblete sísmico del 24 de junio —registrado técnicamente con dos terremotos consecutivos de magnitudes 7.2 y 7.5— está catalogado por el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) como el movimiento telúrico más fuerte en territorio venezolano en los últimos 125 años.
La devastación en la costa central y la capital de la república ha dejado cifras alarmantes que los organismos oficiales continúan actualizándose minuto a minuto en sus plataformas informativas.
Víctimas confirmadas: Las autoridades gubernamentales ya registran más de 1,700 fallecidos y superan los 5,000 heridos de diversa gravedad.
Desaparecidos bajo escombros: Las proyecciones de las Naciones Unidas y organizaciones civiles mantienen en alerta la posible cifra de millas de personas atrapadas tras los derrumbes estructurales.
Daño de infraestructura: Evaluaciones preliminares basadas en datos satelitales de la NASA calculan que aproximadamente 58,870 edificaciones sufrieron daños severos o destrucción total en el norte del país.
A pesar de que las réplicas continúan sacudiendo el Litoral Central y dificultando las maniobras de salvamento, los equipos de rescate nacionales —apoyados por brigadas internacionales aliadas— se mantienen trabajando contrarreloj entre las estructuras colapsadas con la esperanza de encontrar más sobrevivientes.







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