Realizar una serie de ejercicios descongestiona de la circulación

Terapia vascular facilita el transporte de nutrientes

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29 de septiembre, 2020 - 6:02 pm
Anaís Meleán / Qué Pasa

Nuestro organismo posee más de 100 billones de células y es nuestra responsabilidad alimentarlas a todas. No implica esto comer en grandes cantidades sino con valor nutritivo y asegurar que esos nutrientes lleguen a cada rincón de nuestro cuerpo

Una buena salud no requiere sólo de buenos alimentos, necesita además ambientes constantes, masticar bien, eliminar alimentos tóxicos (trigo, azúcar, lácteos, alcohol, café, tabaco, quemados).

Ahora bien, una vez digeridos los alimentos, el organismo necesita del sistema circulatorio con el cual los nutrientes puedan ser transportados a todos los rincones del cuerpo. Por esta razón, es necesario abrirle paso a las vías por las cuales será distribuida la carga nutricional.

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Es en este punto, donde entra en acción el sistema circulatorio, también llamado vascular, compuesto de venas, arterias y capilares (pequeños vasos sanguíneos entre las arterias y las venas que distribuyen el oxígeno y los nutrientes a los tejidos), siendo el corazón el responsable del bombeo de la sangre a través estos conductos en todo el cuerpo.

Las enfermedades vasculares son condiciones que afectan el flujo de la sangre por las arterias y/o las venas ya sea por obstrucciones o por debilitamiento de las paredes de los vasos sanguíneos de manera que los órganos o las diferentes estructuras del cuerpo pueden resultar dañadas, y como consecuencia, se produzca la disminución o bloqueo de la llegada de sangre.

Esta obstrucción puede manifestarse en síntomas como dolor, cambios de coloración o temperatura, hinchazón o entumecimientos de las extremidades, o incluso anomalías particulares en el órgano afectado.

Alternativa innovadora

La terapia vascular es un medicamento multidimensional; una alternativa innovadora y menos invasiva para el tratamiento de las enfermedades de la circulación como la arterosclerosis, (depósito de calcio y colesterol en el interior de las arterias) muy frecuentes en los pacientes con diabetes y presión arterial alta, así como los aneurismas (dilataciones de las arterias) y también en las várices (dilataciones de las venas de las piernas) y trombosis.

Las enfermedades arteriales, así como cualquier otra, se tratan buscando despertar el poder regenerativo de las células a través de la ingestión de los correctos nutrientes, pero es necesario la terapia vascular directa por lo menos dos o tres veces al día para coadyuvar en la recuperación o reparación del sistema vascular, específicamente con las venas superficiales, de manera consciente en buscar la participación inteligente del paciente así como el despertar ante su responsabilidad de participar con esfuerzos para lograr la salud.

Para valorar la importancia de la terapia vascular es necesario tener las nociones básicas de la irrigación sanguínea a los tejidos del cuerpo: la aorta se divide en una serie de ramas principales las cuales a su vez se ramifican en otras más pequeñas, de modo que todo el organismo recibe la sangre a través de un proceso complicado de múltiples derivaciones. Las arterias menores se dividen en una fina red de vasos aún más pequeños, los llamados capilares, que tienen paredes muy delgadas.

De esta manera la sangre entra en estrecho contacto con los líquidos y los tejidos del organismo. En los vasos capilares la sangre desempeña tres funciones: libera el oxígeno hacia los tejidos, proporciona a las células del organismo nutrientes y otras sustancias esenciales que transporta, y capta los productos de desecho de los tejidos.

El transporte de alimentos

Nuestro cuerpo posee más de 100 billones de células y es nuestra responsabilidad alimentarlas a todas. No implica esto comer en grandes cantidades, pues es muy poco lo que consumen. Se trata de consumir alimentos con alto valor nutritivo, libre de tóxicos, y de asegurar que esos nutrientes les llegue, cuya responsabilidad es de la microcirculación.
Esas pequeñas rutas de distribución suelen obstruirse por el consumo de grasas saturadas, lo cual imposibilita el acceso de los nutrientes a los diferentes órganos del cuerpo humano, y aunque los nutrientes están, nunca llegan a su destino final.

 

Ejercicios a la hora del baño

Para realizar la terapia vascular se recomienda hacerlo a la hora del baño. Se debe enjabonar el área a aplicar para mejorar la fricción. Se extiende un brazo al frente, con la mano hacia arriba, con los dedos de la otra mano (pulgar arriba y el resto abajo) se ejerce presión deslizando los dedos desde la muñeca del brazo hasta la axila, de tal modo que se genere un vaciado en los ganglios. Esta práctica debe hacerse entre 10 y 30 veces consecutivas en cada brazo.

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Igual técnica para las piernas partiendo del tobillo hasta llegar a la ingle, también el área abdominal partiendo de los costados hasta la ingle. En la cabeza, se masajea de arriba hasta abajo. En los pies, se recomiendas dar masajes en forma circular.

Toda la serie se debe realizar en unos 3 minutos aproximadamente. Esta rutina debe ser diaria y por lo menos dos veces al día.

 

La moda y la circulación

Especialmente a las mujeres nos gusta la ropa ajustada para resaltar nuestra figura. Sin embargo, es de suma importancia para la salud, que el pecho disponga de sitio suficiente para su completa expansión y los pulmones puedan inspirar completamente, pues cuando están oprimidos disminuye la cantidad de oxígeno que inhalan. La sangre resulta insuficientemente vitalizada, y las materias tóxicas del desgaste que deberían ser eliminadas por los pulmones quedan en el organismo. Además la circulación se entorpece, y los órganos internos se encogen y se apartan tanto de su lugar, que no pueden funcionar debidamente.

Otro grave mal es el de llevar faldas de modo que su peso sea sostenido por las caderas. Este gran peso al oprimir los órganos internos, los arrastra hacia abajo, causa debilidad del estómago, da una sensación de lasitud, y obliga a quien la lleva a encorvarse, lo cual oprime a los pulmones y dificulta la respiración correcta.

La mala distribución de la ropa también afecta la buena circulación sanguínea. Por ejemplo, en caso de frío es importante cubrirse las extremidades porque es imposible disfrutar de buena salud teniendo las extremidades frías, pues si en ellas hay poca sangre, habrá demasiada en otras partes del cuerpo.

Otro mal que fomenta la costumbre es la distribución desigual de la ropa, de modo que mientras ciertas partes del cuerpo llevan más ropa que la necesaria, otras quedan insuficientemente cubiertas. Los pies, las piernas y los brazos, por estar más lejos de los órganos vitales, deberían protegerse especialmente del frío con abrigo abundante.

La perfecta salud requiere una circulación perfecta.

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