La Fiscalía acusa a Trump de sustraer documentos con secretos de Estado de la Casa Blanca, negarse a devolverlos, mentir a las autoridades, ocultarlos, y obstruir la acción de la justicia
El expresidente de Estados Unidos Donald Trump se enfrenta a 37 cargos por la presunta comisión de siete delitos federales al manejar los documentos clasificados que presuntamente se llevó sin permiso a su mansión de Mar-a-Lago al dejar la Casa Blanca en 2021.
La Fiscalía ha pedido un máximo de cien años de cárcel para Donald Trump y de 90 para su ayudante de cámara, Waltine Nauta, por sustraer secretos de Estado de la Casa Blanca, negarse a devolverlos, mentir a las autoridades, ocultarlos, y obstruir la acción de la justicia. Así lo expone en el auto de procesamiento que fue entregado a los abogados de Trump el jueves y hecho público ayer viernes.
El contenido de la acusación, que concreta los cargos (una treintena de los cuales se refieren exclusivamente a una supuesta retención de documentos), lo hizo público el Departamento de Justicia poco antes de las 14.00 (hora local).
Se trata de 49 páginas que dejan poco lugar a la imaginación y vienen llenas de jugosos detalles, como los lugares en los que guardó esos papeles de Mar-a-Lago: un dormitorio, un baño, un salón de baile y un almacén.

El martes 13 de junio, el ex presidente de Estados Unidos será oficialmente detenido –aunque eso no significa que vaya a ser encerrado en una celda– en Miami. Trump ha pedido a sus seguidores que acudan a esa ciudad, un llamamiento que ha sido repetido por muchos de los líderes que le apoyan, lo que ha levantado el temor a que se produzcan incidentes. Por el momento, no se sabe si el juicio, que con toda probabilidad tendrá lugar en el año de las elecciones, 2024, se celebrará en la ciudad.
Hay pruebas de todo ello en unas fotos que acompañan el pliego de cargos. En ellas se ven decenas de cajas, aparentemente llenas de papeles secretos o clasificados, en los sitios más insospechados: apiladas e impidiendo el acceso a una ducha, abiertas con el contenido tirado por el suelo junto a la funda de una guitarra o cuidadosamente puestas una encima de la otra hasta tocar el techo de la típica habitación de los trastos.
En esas cajas, según la investigación, había papeles con información sensible sobre programas nucleares o detalles sobre puntos vulnerables para la defensa militar de Estados Unidos, así como «planes para posibles represalias en respuesta a un ataque extranjero».
Trump está citado para declarar el próximo martes a las 15.00 en el tribunal federal Wilkie D. Ferguson, un edificio de cristal del downtown de Miami, donde la expectación era máxima este viernes. Está acusado de siete delitos federales, entre otros, los de conspiración, obstrucción a la justicia, retención dolosa de documentos de seguridad nacional, falsedad y violación de la ley de espionaje.
Algunas voces destacadas del Partido Republicano, con su exvicepresidente Mike Pence a la cabeza, habían pedido desde primera hora que se hicieran públicos los cargos. Consideran que la transparencia es la única herramienta posible para ahuyentar las sospechas de que esta, su segunda imputación en tres meses y la primera por delitos federales a un expresidente, esconda una persecución política. Después de todo, la acusación proviene del fiscal especial Jack Smith, nombrado por el Departamento de Justicia, que forma parte de la Administración de Joe Biden. Y a estas alturas, todo indica que Biden y Trump se enfrentarán de nuevo en las elecciones presidenciales de 2024.
Smith compareció después ante la prensa, a la que no permitió las preguntas, y pidió a la opinión pública que se hiciera cargo del «alcance y la gravedad» de sus descubrimientos. «Las leyes en este país se aplican a todos por igual», sentenció. Defendió que la investigación se está llevando a cabo con la «máxima integridad» y prometió que el juicio será rápido.







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