Se priorizan en la oferta 15 carreras para sectores de Salud, educación, producción, desarrollo industrial y construcción

Alerta Amalio Belmonte (UCV): Gobierno plantea convertir a las universidades en escuelas técnicas

Belmonte
23 de enero, 2021 - 11:54 am
Agencias

Belmonte asegura que la administración de Nicolás Maduro pretende transformar las universidades en «una escuela superior de tecnología»

El gobierno de Nicolás Maduro prevé habilitar solo 145 carreras universitarias para nuevos ingresos a partir del naciente año 2021, dejando por fuera a profesiones como Educación Integral, Derecho, Comunicación Social o Periodismo, Contabilidad, entre otras, según refleja un informe del Ministerio de Educación Universitaria.

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De acuerdo con medios locales, el informe, titulado «Redimensionamiento del Sistema Universitario, basado en la reactivación del aparato productivo nacional», inicia con una frase de Maduro durante el acto de graduación de médicos integrales el pasado 13 de octubre de 2020, realizado en Caracas y en el que hizo referencia a las profesiones que son prioridad «para el avance de la nación» enmarcado en el Plan de la Patria.

«Las prioridades de la República es la salud pública, la educación pública, la producción de alimentos, la producción de medicinas, la producción de los energéticos (…) en el desarrollo industrial, en el desarrollo de la ciencia, la innovación, la tecnología; en el desarrollo de los sistemas de vivienda. En la economía real, en la sociedad real, en la solución de los problemas del pueblo, ahí están las prioridades».

Con base en este nuevo plan, se priorizan en la oferta 15 carreras para sectores de Salud, educación, producción, desarrollo industrial y construcción, de las cuales se derivan 21 carreras y 109 complementarias.

Para el Secretario de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Amalio Belmonte, si este planteamiento se llevara a cabo de manera oficial en el país, tendría consecuencias «devastadoras» para el sector universitario venezolano y constituiría el cierre, en esencia indirecto, de las instituciones académicas que se han visto afectadas por la falta de dotación de recursos por parte del Ejecutivo Nacional.

«Si se llegase a aprobar ese criterio tan antiuniversitario, anticientífico, de siglos anteriores, entonces tendríamos un ser humano amarrado, subestimado, discriminado porque él no es objeto de estudio de las universidades. Sería como decretar la muerte del ser humano, porque es en esencia social», dijo en entrevista exclusiva con Banca y Negocios.

Belmonte asegura que la administración de Nicolás Maduro pretende transformar las universidades en «una escuela superior de tecnología» para que se solucionen actividades específicas, a conveniencia. Esa discusión no es reciente, aclara. «Ya no sería una universidad, sino una escuela técnica con un título, lo que estaría conspirando contra la vocación natural de los jóvenes estudiantes», puntualizó.

A su entender, aun cuando esta política universitaria «no sido oficial», el académico observa que «está encaminada» porque ha notado las intenciones de los voceros o autoridades educativas; sin embargo, a su juicio, «hay más dudas que certezas». El doctor en Ciencias Políticas plantea que el gobierno nacional «se estaría contradiciendo» porque cuenta con la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte) y la Universidad Boliviariana de Venezuela (UBV), que están en su mayoría, fundamentadas por carreras humanísticas. «Prioridad es una cosa, prohibición es otra», citó.

Objeto de controversias por su politización, cabe acotar que la UBV cuenta con programas de formación de grado que incluyen carreras como Comunicación Social, Economía Política, Estudios Jurídicos, Relaciones Internacionales, entre otros. «Fue diseñada para reproducir los temas de las universidades autonómas», explicó Belmonte.

Esta universidad pública ha sido criticada por su baja calidad profesional, por acoso y persecución a sus profesores. Además, presenta numerosas fallas, entre las que se encuentran: ideologización, educación rutinaria, incapacidad docente e infraestructura física a medias, tras pasadas denuncias del Colegio de Licenciados en Educación.

Ante esta situación, el especialista aspira a que no se lleven a cabo este tipo de políticas porque podrían atentar contra los principios de la democracia y el derecho que poseen los venezolanos a decidir libremente por su vocación profesional.

«Las consecuencias del ser humano en su condición de persona no importan, sino importa como instrumento», lo que a su entender, le quitaría la esencia social del ser humano que posee por naturaleza.

«Sería una concepción atrasada, disparatada y antiuniversitaria disminuir todo aquello que estudia a la humanidad,, tanto en su dimensión interna individual, como sus relaciones interpersonales», agregó el también sociólogo.

El profesor universitario Amalio Belmonte aclaró que no existe una comunicación formal acerca de la jerarquización que pretenden ejecutar los voceros oficialistas sobre política universitaria para las denominadas carreras humanísticas o relacionadas con las ciencias sociales.

«Es un disparate decir que le vamos a dar prioridad a las carreras científicas, médicas o biológicas, porque contibuyen a solucionar problemas», expresó.

«La idea de la universidad está ligada a la reflexión (…) No es un sitio para crear instrumentos técnicos y prácticos o soluciones a un problema específico«, explicó.

 ¿Coincidencias?

Inmediatamente después del golpe de Estado de 1973 que instaló Augusto Pinochet en el poder en Chile, el general tenía en su escritorio las bases de un nuevo modelo social y económico, según reseñó la BBC News en su oportunidad.

Las reformas económicas y sociales impulsadas por este régimen militar fueron tan radicales que alteraron profundamente la forma en que la sociedad se concebía a sí misma, así como el tejido social y las estructuras de relación entre individuos.

Por ejemplo, los procesos vividos por las universidades en Chile entre 1973 y 1976 se consideran un espejo de las transformaciones radicales que vivió el país bajo la dictadura militar, porque se fomentaban ideas contrarias a las costumbres y al sentir nacional, según comparó Belmonte. «En las universidades (chilenas) se hacían diagnósticos con criterios izquierdistas, estrictamente políticos y menos académicos».

La imposición de este nuevo modelo de sociedad implicó, además del uso de la fuerza, la difusión de un discurso de legitimación, para lo cual el régimen utilizó todas las herramientas a su mano, incluida la universidad.

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