Seúl — Corea del Norte consideró ayer «una declaración de guerra» la decisión de Seúl de cerrar el parque industrial conjunto de Kaesong, al tiempo que pidió la marcha de todos los surcoreanos y anunció el requisamiento de «equipamiento, material y productos de empresas surcoreanas» que queden allí.
La zona especial, situada en Corea del Norte, pero muy cerca de la frontera y que suponía el canal de comunicación más importante de ambos países, se pondrá de inmediato bajo control militar, informó Pyongyang.






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