Lea el trabajo íntegro que hizo el diario norteamericano The Washington Post tras entrevistar el Presidente venezolano

Maduro le dice al TWP que se encuentra en control de Venezuela y listo para el diálogo con EE.UU.

21 de enero, 2020 - 12:23 pm
Agencias

En una exclusiva y extensa entrevista con The Washington Post, “un exuberante Maduro” dijo que había derrotado a sus opositores en Caracas y Washington y que ahora estaba cómodamente a cargo y listo para hablar

Nota del Jefe de Redacción: A continuación reproducimos íntegro y sin modificaciones ni análisis el texto publicado por el periódico norteamericano The Washington Post, luego de la entrevista que le hizo ese medio al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Cabe resaltar que por parte de QUÉ PASA no se incluyeron comentarios ni interpretaciones, con la finalidad de que sean nuestros lectores quienes lleguen a sus propias conclusiones respecto a este trabajo periodístico.

 

Caracas- “El presidente venezolano Nicolás Maduro se mostró como el astuto sobreviviente de un dramático año, donde enfrentó un intenso esfuerzo de la oposición en casa y sus aliados en Washington para sacarlo de su puesto y dijo que ahora es el momento de negociaciones directas con los Estados Unidos, para acabar con el estancamiento político que ha paralizado a esta nación de 30 millones de habitantes.

En esta exclusiva y extensa entrevista con The Washington Post — la primera con un medio estadounidense de renombre desde que abruptamente interrumpió una con Univisión el pasado febrero y deportó a los periodistas del país — un exuberante Maduro dijo que había derrotado a sus opositores en Caracas y Washington y que ahora estaba cómodamente a cargo y listo para hablar.

Sugirió que una bonanza podría estar esperando a compañías petroleras estadounidenses en este país miembro de la OPEP, si el presidente estadounidense Donald Trump levanta sanciones y reinicia las relaciones entre su país y Venezuela.

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El presidente Nicolás Maduro, el sucesor del carismático expresidente izquierdista Hugo Chávez, dijo que cambios significativos vendrían si Washington abre un canal directo con él.

Sin embargo, si algo revelaron sus palabras, fue el gran espacio que todavía separa a su gobierno autoritario de la oposición y oficiales estadounidenses que lo llaman dictador.

Sus posiciones en temas clave sugirieron que no hay ninguna solución rápida para la brutal crisis humanitaria que ha forzado a millones a huir de la pobreza y el hambre en este problemático estado socialista.

Maduro, el sucesor del carismático expresidente izquierdista Hugo Chávez, sin embargo dijo que cambios significativos vendrían si Washington abre un canal directo con él.

“Si hay respeto entre los gobiernos, por muy grande que sea Estados Unidos, con respeto y diálogo, con intercambio de información veraz y comunicación, ten seguridad que se puede construir un nuevo tipo de relación”, dijo. “En una relación de respeto y diálogo, todo es ganar-ganar. En una relación de confrontación, todo es perder-perder. Esa es la fórmula”.

Estados Unidos junto con cerca de 60 países reconcieron a Juan Guaidó, el líder opositor de Venezuela y presidente de la Asamblea Nacional, como el legítimo presidente del país, luego de que Maduro declarara haber ganado la reeleción en las controversiales elecciones de 2018.

Oficiales estadounidenses, la oposición y países europeos han denunciado recientes pasos de Maduro para sabotear a la oposición, tomar control del Congreso — la última institución democrática del país — y consolidar su poder autoritario.

Estados Unidos se ha mantenido firme en su posición de que al menos hasta que Maduro esté dispuesto a discutir su salida del palacio presidencial, mantener conversaciones directas probablemente sólo lo fortalezca.

En una entrevista de más de una hora en la noche del viernes en el ornamentado palacio presidencial de Miraflores, Maduro no expresó esa disposición. El antiguo sindicalista de 57 años vestido con una camisa azul marina de obrero, dijo que cualquier elección presidencial está aún a años de distancia.

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Estados Unidos junto con cerca de 60 países reconcieron a Juan Guaidó, el líder opositor de Venezuela y presidente de la Asamblea Nacional, como el legítimo presidente del país.

“Lo que él quiere es una falsa elección para producir una Asamblea Nacional marioneta”, dijo Leopoldo López, un alto líder opositor y mentor de Guaidó, que está actualmente viviendo en la embajada española en Caracas. “Lo que el presidente Guaidó, la mayoría de los venezolanos y la comunidad internacional están pidiendo, es unas elecciones libres y justas. No habrá solución a la crisis si no hay un cambio de gobierno”.

Negó declaraciones de Estados Unidos, diplomáticos europeos y negociadores de la oposición de que su gobierno haya ofrecido a un acuerdo que incluyera elecciones presidenciales durante el diálogo mediado por Noruega el año pasado, antes de que colapsara en otoño.

Insistió en su promesa de celebrar elecciones legislativas este año, unas elecciones que sus opositores advierten utilizaría para consolidar su poder.

 

Golpe de abril

Maduro sugirió que sus oponentes lo subestimaron y dio una declaración significativa: dijo que supo de la conspiración del 30 de abril para removerlo de su cargo — un fallido intento que ahora es conocido como la “Bahía de Cochinos venezolana” — 10 días antes de que ocurriera. Dejó que pasara de todos modos, dijo, pidiendo a sus oficiales leales que actuaran como potenciales traidores para descubrir cuán extensa era la conspiración en su contra.

 

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El plan (de los golpistas) era reclutar oficiales pro-Maduro, incluyendo al jefe del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela Maikel Moreno, el ministro de defensa Vladimir Padrino, y otros que supuestamente apoyarían el llamado de Guaidó esa madrugada a un levantamiento en una base militar en Caracas para forzar a Maduro a irse.

El plan inicialmente estaba planeado para el 1 de mayo, pero se adelantó por razones que todavía no están claras dentro de la oposición.

Pero según Maduro, los oficiales Moreno, Padrino y otros que la oposición pensó que se habían volteado, habían de hecho venido a contarle todos los detalles de la conspiración.

El 20 de abril, segun Maduro, le dijeron en una reunión de alto nivel que su jefe espía, el general Manuel Cristopher Figuera, lo había traicionado; le recomendaron que lo relevara de su cargo. En dos otras reuniones antes de que el plan surgiera, Maduro le puso una trampa a Figuera, quien eventualmente se escapó a Colombia y después a Estados Unidos.

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El 20 de abril, segun Maduro, le dijeron en una reunión de alto nivel que su jefe espía, el general Manuel Cristopher Figuera, lo había traicionado.

“Yo dejé que corriera lo que él estaba haciendo para ver hasta dónde podía llegar la conspiración”, dijo. “Veinticuatro horas antes yo iba a abortar el plan, pero ellos lo adelantaron”.

Figuera dijo que las declaraciones de Maduro sobre la conspiración del 30 de abril son ‘falsas’. El exjefe de inteligencia de Venezuela dijo que él había mantenido sus funciones normales con Maduro hasta el 29 de abril y que Maduro no tenía ningún conocimiento de la conspiración en su contra.

La versión de Maduro es distinta a la de altos líderes de EE.UU., líderes opositores y venezolanos con influencia familiarizados con la conspiración.

Ellos alegan que las conversaciones para voltear a leales a Maduro comenzaron muchas semanas antes del momento en que Maduro dice que se lo informaron.

Así que, incluso si la versión de Maduro fuera cierta, dicen, sugiere que sus oficiales leales le escondieron la conspiración por meses antes de compartirla con él.

La confianza de Maduro contrasta fuertemente con el sinnúmero de problemas que su gobierno todavía enfrenta:  Sanciones estrictas de EE.UU. , incluyendo un embargo petrolero, han aislado a la nación de su principal fuente de efectivo — la venta de crudo a EE.UU. — y las reservas nacionales están vaciándose rápidamente.

Presunta compra de diputados

Por meses, la oposición alega, Maduro ha buscado comprar y extorsionar a diputados opositores para que abandonen a Guaidó. El plan culminó este mes cuando Luis Parra, supuestamente comprado por el gobierno, abruptamente se instaló para sustituir a Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional, al mismo tiempo que fuerzas de seguridad impedían que Guaidó y los que lo apoyan entrasen al Palacio Legislativo.

La Asamblea Nacional es clave para aprobar leyes, incluyendo nuevos tratados petroleros, que podrían teóricamente proveer nuevas fuentes de dinero al gobierno de Maduro. También da legitimidad constitucional a la afirmación de Guaidó de que es el verdadero presidente de Venezuela.

Maduro y los que lo apoyan, y diputados que supuestamente fueron comprados por su gobierno, son los únicos que han reconocido a Parra. Estados Unidos, la mayoría de las naciones latinoamericanas, poderes europeos, han descartado la operación como teatro político.

Maduro dijo que sigue dispuesto a sentarse con Guaidó — pero pareció descartar una de las demandas clave de la oposición: que deje el poder para permitir que un gobierno transicional renueve la Corte Suprema y el Consejo Nacional Electoral, para llamar a un nuevo voto presidencial.

“Juan Guaidó es el responsable de haber perdido la asamblea”, dijo Maduro. “Él y sus errores. Que no me echen la culpa a mí ahora. Él es el que ahora tiene que dar respuesta a Estados Unidos”.

Guaidó no respondió inmediatamente a solicitudes de comentario el sábado.

Maduro pareció negar que su gobierno se esté aislando. Los holandeses, entre otros, están buscando presionar a la Unión Europea a que tome una posición más fuerte contra su gobierno, y la U.E. está amenazando con comenzar a imponer sanciones individuales y prohibiciones de entrada del tipo que ya han sido impuestas a oficiales de Maduro por los Estados Unidos.

“¿Te digo la verdad?”, dijo, acercándose. “No me importa ni un poquito ni lo que haga Europa ni lo que haga Estados Unidos. No nos importa para nada. Solamente nos importa lo que hagamos nosotros… Por mil sanciones que pongan, no van a detenernos, ni a Venezuela”.

No mantuvo secreto su plan inmediato para sobrevivir: habló de alianzas profundas con los cubanos y los rusos. Contradijo alegaciones de EE.UU. de que Rosneft, un gigante petrolero ruso, esté procesando 70 porciento del petróleo venezolano y dijo que el porcentaje era más cercano a 20 porciento. Negó alegaciones de que otro de sus paises aliados, China, esté comenzando a distanciarse de su gobierno.

“Eso es parte de falsos reportes que le pasan a Trump sobre Venezuela. Quién sabe quién en la oficina del (representante especial de EE.UU. Elliott) Abrams hace un informe falso y se lo manda a Trump”, dijo. “Estamos más unidos que nunca”.

Acercamientos con Trump

Maduro dijo que ha hecho intentos repetidos para llegarle directamente a Trump. The Post reportó que Rudolph W. Giuliani, el abogado personal de Trump, estuvo presente en una llamada que Maduro tuvo en 2018 con el entonces Representante Peter Sessions (R-Texas).

Maduro dijo que él no escuchó la voz de Giuliani, pero que sabía que el ex-alcalde de Nueva York estaba en la llamada y esperaba que pudiera de alguna manera mediar un canal directo a Trump.

“Claro, en aquél momento era conocida su cercanía a Trump como su abogado”, Maduro dijo. “Sabíamos que era una persona que podía trasladar ese mensaje directamente. En este momento ya no se porque han pasado muchas cosas con lo de Ucrania y el impeachment ”.

Repetidamente Maduro expuso su visión de que Trump había sido engañado por sus asesores políticos, y parecía desconcertado de que Trump haya cortejado al líder de Corea del Norte Kim Jung pero no a él.

“Yo creo que Mike Pompeo ha fracasado en Venezuela y es responsable del fracaso de Donald Trump en su política hacia nuestro país”, dijo. ”Creo que Pompeo vive en un mundo de fantasías. No es un hombre con los pies en la tierra. Pienso que Trump ha tenido terribles asesores que lo han llevado a tener una visión equivocada. John Bolton, Mike Pompeo, Elliott Abrams le han dado una visión equivocada”.

Abrams dijo el sábado que en Maduro “no se puede confiar para presidir nuevas elecciones para la Asamblea Nacional este año”, particularmente después de que fuerzas de seguridad del gobierno bloquearon a Guaidó y otros diputados de entrar en el palacio legislativo el 5 de enero. Pero apoyó conversaciones entre la oposición y Maduro.

“Estados Unidos apoya negociaciones entre el régimen de Maduro y la oposición democrática bajo Juan Guaido para organizar nuevas elecciones presidenciales y elecciones parlamentarias que sean justas y libres”, dijo Abrams. “Esfuerzos previos han fracasado porque el régimen nunca se los tomó en serio y los ha usado para ganar tiempo y dividir a la oposición. Cuando el régimen esté listo y participe en negociaciones serias con la oposición, Estados Unidos hará todo lo necesario para que esas negociaciones sean exitosas”.

Oficiales estadounidenses han estado considerando pasos más provocativos para sacar a Maduro, incluyendo un bloqueo naval al petróleo venezolano destinado a Cuba. Maduro dijo que tal paso sería “ilegal” pero se abstuvo de llamarlo un acto de guerra.

“Creo que eso no le conviene a nadie y menos a Estados Unidos”, dijo. “Crearía un ambiente de mucha tensión en toda la región del Caribe y sería perjudicial para los intereses de todos los gobiernos que formamos parte de esta comunidad. Espero que no pase”.

Las Naciones Unidas el año pasado documentaron tortura, arrestos arbitrarios y asesinatos de opositores del gobierno y ciudadanos bajo Maduro. Maduro llamó a los reportes “mentiras” difundidas por “medios derechistas anti-revolucionarios”.

Se burló de declaraciones de que su gobierno haya llegado a acuerdos con guerrillas colombianas involucradas en narcotráfico y secuestro en la frontera colombo-venezolana, y de que el Hezbollah esté operando en Venezuela. “Me hace reír”, dijo.

Si un diálogo con Washington fuera a iniciarise, sugirió que el punto clave de establecer lo que él, Estados Unidos y la oposición estarían de acuerdo serían elecciones libres y justas, sería difícil.

“Creo que hay que pensar más en grande”, dijo. “En las relaciones dentro de cinco, 10 años, y el resto del siglo 21””.

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