En un encuentro con periodistas extranjeros señaló que se trata de una «explícita venganza»y criticó que el proceso esté revestido de «gran prejuicio contra la mujer»

Foto: Agencias
En un encuentro con periodistas extranjeros señaló que se trata de una «explícita venganza»y criticó que el proceso esté revestido de «gran prejuicio contra la mujer»
Brasil — La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, sostuvo este martes que el proceso de destitución en su contra, que ahora evalúa el Senado tras ser aprobado por los diputados, traerá inestabilidad al gigante sudamericano.
«Esto no traerá estabilidad política al país. ¿Por qué no trae estabilidad política al país? Porque rompe la base de la democracia», afirmó Rousseff ante corresponsales internacionales.
Rousseff expresó que en su nación «hay una vena golpista que estaba dormida». Aseguró que «los procesos de juicio político se han vuelto un instrumento contra los mandatarios electos democráticamente».
La mandataria izquierdista insistió en que el proceso de destitución en su contra «es un golpe» pues «está revestido de un pecado original, porque no tiene base legal».
Para Rousseff, todo esto se trata de una «explícita venganza» orquestada por el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, del centrista PMDB, luego de que el Partido de los Trabajadores decidiera apoyar una investigación en su contra en el Comité de Ética de esa casa.
«Esto no es un proceso de impeachment, sino un intento de elección indirecta por parte de un grupo que de otro modo no tendría las condiciones de hacerse elegir» en comicios regulares, subrayó la presidenta.
Agregó que también se siente víctima de una gran injusticia por tratarse de un proceso de «medias verdades» ya que los opositores alegan que el impeachment» (juicio político destituyente) está previsto en la Constitución, pero no dicen que el proceso exige una base legal que en su caso no existe.
«Decir que está previsto en la Constitución es una media verdad porque no dicen que es necesario un crimen de responsabilidad para poder usarlo. No estamos en un régimen parlamentario. No basta un voto de desconfianza para el gobernante salga», afirmó.
De igual manera, dijo que sus adversarios «están vendiendo tierra en la Luna».
La exguerrillera, primera mujer en llegar a la presidencia de la mayor economía latinoamericana en 2011, criticó además que este proceso esté revestido de «gran prejuicio contra la mujer», y aseguró que «tienen actitudes conmigo que no tendrían con un presidente hombre».
Corrupción
Durante su encuentro con la prensa internacional la mandataria dejó claro que ella no estaba al tanto de la corrupción en su partido y Petrobras. «No estaba al tanto de fechorías porque la corrupción es, por naturaleza, un hecho oscuro» y señaló que «las medidas tomadas por su gobierno y el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva son las causas de las investigaciones actuales».
Situación económica
En la entrevista, Dilma también dijo que no tenía responsabilidad en la crisis económica de Brasil, y negó que el país cuente con 10 millones de desempleados. Ella afirma no ser el único responsable de la economía nacional, citando además elementos internacionales de la depreciación, y negó que 10 millones de brasileños estén en paro.
Según los últimos datos de la Encuesta Nacional por Muestra de Encuesta de Hogares (PNAD), en enero de la población parada se estima en 9,6 millones de personas, lo que representa un incremento del 42,3% o más de 2,9 millones personas en busca de trabajo en comparación con hace un año. El número de despidos es el más grande jamás registrada en un año en la encuesta del IBGE. Hoy, el instituto publicará los datos de febrero.
«Si la crisis económica fuese un argumento para sacar presidentes, no habría ningún presidente en pié en los países desarrollados que enfrentaron crisis más graves y pérdidas de empleos mayores que las de Brasil», afirmó.
Calladito se ve más bonito
Por su parte el vicepresidente Michel Temer dijo a los periodistas apostados en las afueras de su casa que «muy silenciosa y respetuosamente va a aguardar la decisión del Senado Federal sobre el impeachment» a la presidenta Dilma Roussef.
«El Senado Federal es quien dirá la última palabra sobre este tema. Por lo tanto, sería inadecuado que yo dijera cualquier cosa antes de la solución acordada por el Senado Federal», refirió.
De igual manera, negó que las reuniones que realiza con diferentes frentes políticos en su residencia tengan como motivo establecer un gabinete ministerial en caso de asumir la presidencia.







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