¿Hasta dónde deben decidir los padres el tratamiento de un niño enfermo?

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4 de septiembre, 2014 - 1:42 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Foto: Cortesía Naveed King

El viceprimer ministro británico, Nick Clegg, criticó la persecución judicial señalando que la familia solo busca «el mejor tratamiento para su hijo».

En estos momentos un niño gravemente enfermo yace en una cama del hospital materno infantil de Málaga, separado de sus padres, quienes el pasado martes salieron de una prisión de Madrid, donde pidieron a la justicia poder ver a su hijo.

Se cree que la internación en un ambiente desconocido y lejos de la familia puede comprometer aún más la salud del menor. Pero ese impasse derivó en una saga dramática que mantiene en vilo a los británicos desde hace días y plantea interrogantes éticos tan difíciles como profundos.

Ayer, los padres de Ashya King «han podido ver» a su hijo en el hospital y podrán permanecer con él, pero no podrán sacarlo al no tener su custodia, dijo este miércoles una fuente hospitalaria.

«Los padres han podido ver al niño normalmente sin ningún problema», indicó la fuente, que añadió que ha sido una reunión «muy emotiva».

Una historia de amor y dolor

¿Quién debe decidir en última instancia el tratamiento de un niño enfermo?

Ashya King, un niño británico de cinco años, tiene un tumor cerebral. Sus padres, Brett y Naghemeh King se llevaron al niño del hospital de Southampton, en Inglaterra, porque querían para su hijo un tratamiento alternativo que no les ofrecía la salud social británica.

El hospital, sin embargo, entendió que la vida del menor corría peligro y solicitó una orden judicial, tras lo cual se emitió una orden europea de arresto por posible negligencia de los padres.

Luego de declarar ante un juez español y negarse a ser entregados al Reino Unido, los progenitores, que son testigos de Jehová y tienen en total siete hijos, fueron detenidos el pasado lunes.

El martes, un juez de la Audiencia Nacional española ordenó la inmediata puesta en libertad de la pareja después de que la Fiscalía británica retirara la orden de detención en su contra. La decisión se produjo después de que muchas voces pidieran su liberación.

El viceprimer ministro británico, el liberaldemócrata Nick Clegg, criticó la persecución judicial señalando que la familia está «desesperada» y solo busca «el mejor tratamiento para su hijo».

Casi 100 mil personas firmaron además una petición en internet iniciada por Ethan Dallas, un adolescente de 16 años, amigo de un hermano del niño, que fue entregada al gobierno.

Terapia alternativa

Los padres quieren que Ashya reciba terapia de protones, un tratamiento con menos efectos secundarios que la radioterapia tradicional que proponían sus médicos.

Según el abogado español de la familia, Juan Isidro Fernández Díaz, el matrimonio King se disponía a vender un apartamento de su propiedad en Málaga para pagar la terapia de protones en la República Checa o en Estados Unidos.

La familia subió varios videos a YouTube para explicar su postura. Uno de los hermanos de Ashya, Naveed, dijo que sus padres habían buscado toda la información posible sobre la condición de su hermano.

El director médico del hospital de Southampton, el Dr. Michael Marsh, dijo por su parte que lamentaba el desacuerdo con la pareja pero agregó que «no hay evidencia de que la terapia de protones vaya a ser beneficiosa» en el caso del menor.

Dilema

«Los médicos tienen el deber ético de velar por la salud de sus pacientes, en cuanto que el respeto y promoción de la vida humana es un imperativo ético básico de su profesión», le dijo a BBC Mundo el doctor Luis Miguel Pastor García, vicepresidente de la Asociación Española de Bioética y Ética Médica (Aebi) y coordinador del Máster de Bioética de la Universidad de Murcia.

Pastor García dijo que lo ideal de toda relación clínica es que la confianza lleve a una «alianza terapéutica», a un consenso entre padres y médicos.

«El dilema surge si los profesionales observan que los progenitores pueden estar realizando conductas que puedan suponer abandono o maltrato respecto a un menor. En ese momento tienen responsabilidad de defender los derechos del menor y su interés».

Un paciente adulto e informado puede rechazar un tratamiento, pero «en el caso de personas sin competencia para decidir, y por lo tanto muy vulnerables, estando la integridad vital del paciente en peligro, es lógico que los médicos soliciten la intervención del poder judicial para implantar una determinada terapia que consideran indicada», dijo el experto en bioética.

«Problema de justicia»

No está claro qué sucederá con Ashya, cuyo destino está en manos de la justicia.

El consejo municipal de la ciudad de Portsmouth, donde residía la familia, obtuvo una orden temporal de un tribunal a petición del hospital, para que el menor «sea presentado para tratamiento médico».

Pero ahora el mismo consejo municipal pidió a la justicia británica que ponga fin a los procedimientos de extradición para que los padres puedan reunirse con su hijo.

«Más allá de esta situación en particular, sabemos por experiencia de trabajar con familias durante años, que separar un niño seriamente enfermo de su familia tiene consecuencias significativas desde el punto de vista físico y emocional», dijo Sarah Lindsell, de la organización de caridad Brain Tumour Charity.

En la petición entregada al gobierno se afirma que «todos los padres siempre quieren hacer lo mejor por sus hijos, y eso es lo que el Sr. y la Sra. King están haciendo».

El caso de Ashya plantea interrogantes sobre los límites del poder de la autoridad, la sociedad y las instituciones por encima de la voluntad de una familia.

Para el Dr. Pastor García, «en última instancia aunque todos los actores de este conflicto actúen de buena fe, al final hay que resolver un problema de índole no sólo privada sino pública, en cuanto que la vida de un menor requiere la protección por parte de la sociedad al pertenecer ésta al bien común de la misma».

«Al final es un problema de justicia y para determinarla los humanos —con sus límites— solo tenemos los jueces y los tribunales».

Ashya King seguirá en Málaga unos días antes de ser tratado en el extranjero

El niño británico de 5 años Ashya King seguirá unos días en el hospital de Málaga —sur de España— donde se encuentra ingresado a consecuencia del tumor cerebral que padece y cuando mejore su estado viajará a la República Checa o Francia a recibir tratamiento.

El abogado de la familia, Juan Isidro Fernández, así lo ha asegurado a una agencia internacional tras abandonar esta tarde el Hospital Materno Infantil de Málaga junto al padre del menor, Brett King, y el hijo mayor de este, mientras que la madre se ha quedado junto a Ashya en su habitación de la planta de Oncología Pediátrica.

Ashya King fue hospitalizado en dicho centro de Málaga después de que sus padres fueran detenidos el sábado por una orden de búsqueda emitida por el Reino Unido tras sacar al niño sin consentimiento médico del centro sanitario inglés donde estaba siendo tratado.

El letrado ha precisado que la custodia y patria potestad del pequeño la tienen los padres y que están solucionando alguna cuestión sobre la tutela, que afirma no se la retiraron, pese a que un juzgado de Portsmouth (Reino Unido) comunicó lo contrario.

Cuando el niño —ahora muy contento, según sus familiares— esté mejor viajará en un avión medicalizado al país donde finalmente vaya a recibir el tratamiento, trasladado por las autoridades españolas, según el abogado, lo que prevé en un plazo aproximado de una semana.

El padre, que ha abandonado el hospital pasadas las 19:30 horas, ha explicado a los periodistas que aguarda el traslado del menor y que han empezado su rehabilitación, para lo que él mismo le ha hecho masajes en sus piernas en espera de que mejore porque «el tratamiento siguiente es muy duro y está débil».

La familia estudia la terapia a aplicar al pequeño en esta situación, que en el momento en que se decida será comunicada al juzgado de Portsmouth.

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