
Francisco hizo la misa en Chiapas, la región menos católica de todo México
Foto: AFP
El Pontífice realizó la eucaristía con pasajes leídos en las lenguas indígenas tzeltal, azotzil y chol
México — El papa Francisco lamentó ayer la exclusión de las poblaciones indígenas y llamó a pedirles perdón, en una misa ante millares de fieles en el empobrecido sur de México, donde autorizó el uso de lenguas autóctonas en los rituales católicos.
«Muchas veces, de modo sistemático y estructural, sus pueblos (indígenas) han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad. Algunos han considerado inferiores sus valores, su cultura y sus tradiciones (…) ¡Qué tristeza! Qué bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir: ¡Perdón!», manifestó el Pontífice en la misa en San Cristóbal de las Casas.
La homilía en la pintoresca localidad montañosa fue oficiada en lenguas indígenas tzeltal, tzotzil y chol, y marcó la admisión de los idiomas autóctonos para oficiar misas católicas.
Es importante la apertura de la iglesia a las lenguas autóctonas, dijo Bernardo Barranco, un especialista mexicano en religión. «En lugar de que los indígenas tengan que adoptar a la iglesia, la iglesia adopta la cultura indígena», agregó.
Cerca de 30% de la población de Chiapas únicamente habla lenguas autóctonas.
Al final de la misa, Francisco recibió Biblias en lenguas tzotzil y tzeltal y un Nuevo Testamento en lengua tzotzil de Huixtán. «¡Tenemos a un papa al lado de los pobres!», gritaban los asistentes.
Crisis ambiental
Jorge Mario Bergoglio alertó que el mundo no puede seguir ignorando la crisis ambiental que atraviesa, la que calificó como la más grave de su historia.
«El desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos impactan a todos y nos interpelan. Ya no podemos hacernos los sordos frente a una de las mayores crisis ambientales de la historia», expresó.
Otro recorrido
En horas de la tarde, el papa hizo una breve visita a la catedral de San Cristóbal de las Casas para un encuentro con enfermos.
Antes de entrar a la catedral, visitó la tumba de Samuel Ruiz, un legendario obispo que fue mediador entre el gobierno y la guerrilla Ejército Zapatista de Liberación Nacional, cuyo levantamiento en armas para defender los derechos indígenas sacudió al país en 1994.







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