La mujer le había manifestado su intención de separarse

Desquiciado mató a su tres hijos, a su esposa y luego se quitó la vida. Sucedió en Argentina y todos eran venezolanos

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1 de noviembre, 2026 - 8:30 am
Agencias

Por las heridas encontradas en los cinco cuerpos, los investigadores tienen la sospecha de que el hombre ejecutó a su familia de tal manera, que quería asegurarse de lograr su objetivo.

Un cuádruple homicidio seguido de un suicidio ocurrió en una casa de la localidad de Mariano Acosta, en el sector bonaerense de Merlo, Argentina, en el que un hombre mató a balazos a su mujer y sus tres hijos, y luego se quitó la vida

El hecho que ha conmocionado a la localidad se produjo el jueves en una casa de una sola planta ubicada en la calle Mercedes al 2.400, entre Ensenada y Dinamarca. La familia de origen venezolano era nueva en el barrio.

Las víctimas fueron identificadas como Evelyn Carolina Rivero Mejías, una analista de sistemas de 41 años y sus hijos Dan Velkan (14), Alan Nehru (12) y Nicole Valentina (10). Mientras que Mahatma Eyvind Soihit Meza, de 44 años, es señalado como el presunto asesino.

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De acuerdo con Infobae, los cinco integrantes de la familia estaban en una habitación y presentaban heridas de arma de fuego en la cabeza. Todo indica que la mujer estaba trabajando con su laptop desde la cama y que sus tres hijos de 10, 12 y 14 años descansaban en la misma pequeña habitación que alquilaban cuando fueron tomados por sorpresa y asesinados de dos balazos en la cabeza cada uno. El asesino, esposo y padre de las víctimas, había sido vigilante privado y practicaba tiro al blanco.

 

Como Rivero Mejías no se había presentado en su trabajo, un compañero se acercó a la propiedad luego de no lograr comunicarse con ella. Al ver que nadie le atendía en la puerta, el hombre se asomó por una ventana y vio los cuerpos dentro de la casa. A partir de ese momento, dio aviso al 911.Las fuentes judiciales indicaron que los primeros exámenes forenses a los cuerpos de las víctimas y del asesino múltiple revelaron la frialdad con la que actuó Soihit Meza. Según dijeron, tanto la madre como los tres chicos presentaron dos balazos en la cabeza cada uno.

Los investigadores descartan la presencia de terceros en la escena y la principal hipótesis es que se trató de un cuádruple homicidio seguido de suicidio. No obstante, la fiscal ordenó las autopsias para confirmar los causales de muerte. El caso quedó a cargo de la fiscal Adriana Suárez Corripio, de la UFI N.º 8 de Morón.

El padre de la familia, en cambio, presentaba un solo disparo en la sien del lado izquierdo. Junto al cuerpo de Soihit Meza, los agentes encontraron una pistola calibre 9 milímetros, marca Sarsilmaz. Por las heridas encontradas en los cinco cuerpos, los investigadores tienen la sospecha de que el hombre ejecutó a su familia de tal manera, que quería asegurarse de lograr su objetivo.

Soihit Meza, acusado de efectuar un cuádruple asesinato seguido de su suicidio había publicado en su cuenta de Facebook fotos y videos en los que aparecía con armas de fuego y practicando tiro. El material data del 4 y 6 de octubre.

Todavía se está corroborando si el tirador tenía en regla la documentación de su pistola, aunque todo indica que contaba con una Credencial de Legítimo Usuario (CLU), que es la que se requiere para practicar en un polígono con un arma propia.

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El arma de las imágenes es una pistola Sarsilmaz SAR 9, el mismo modelo que fue hallado entre sus piernas. «Gracias amigo, hay que practicar y siempre estar preparado», le respondió a un usuario que le comentó: «Buenos tiros».

En 2017, Eyvind escribió en un foro de Facebook de venezolanos en la Argentina y le respondió a un usuario que pedía consejos para irse de Caracas a Buenos Aires.

Todo indica que la mujer estaba trabajando con su laptop desde la cama y que sus tres hijos de 10, 12 y 14 años descansaban en la misma pequeña habitación que alquilaban cuando fueron tomados por sorpresa y asesinados de dos balazos en la cabeza cada uno. El tirador, esposo y padre de las víctimas, había sido vigilador privado y practicaba tiro al blanco.

Al parecer, la pareja se encontraba en crisis y la mujer le habría comunicado recientemente a su marido su intención de separarse.

La familia no tenía demasiado contacto con sus vecinos, ya que eran nuevos en el barrio, ni parientes cercanos, excepto por un hermano de la mujer, pero que no andaba por la zona y con el que, por lo que la red de contactos de las víctimas era escasa o casi nula.

Peor más allá de eso, en función del horario en que ocurrió el hecho –temprano por la mañana del jueves–, la posición en que se hallaron los cuerpos, la ubicación de las heridas de bala de cada uno y la posible trayectoria de los disparos, los peritos creen que el tirador sorprendió a su familia mientras descansaban.

«Era una habitación muy pequeña, con varios colchones prácticamente superpuestos», describió el investigador consultado y añadió que la computadora portátil de la mujer -que trabajaba como analista de sistema en forma remota- estaba encendida sobre la cama.

«Ella era una chica seria, responsable y muy querida por sus compañeros de trabajo», contó la misma fuente que consideró que la proximidad del atacante con sus víctimas era tal que tampoco se requería ser un eximio tirador para matarlas.

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