Polémica por la legalización del aborto

Arzobispo advierte a Biden: deje de decir que es católico devoto

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22 de febrero, 2021 - 4:26 pm
Agencias

La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos sacó un comunicado condenando «la orden ejecutiva que promueve el aborto en el extranjero»

Joe Biden debería dejar de definirse como “católico devoto” debido a su apoyo abierto a la legalización del aborto, exclamó el arzobispo Joseph Naumann.

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“Cuando dice que es un católico devoto, los obispos tenemos la responsabilidad de corregirlo. Aunque la gente le ha dado poder y autoridad a este presidente, él no puede definir qué es ser católico y qué es la enseñanza moral católica”, dijo en entrevista con Catholic World Report.

«Sería un enfoque más honesto de su parte decir que no estaba de acuerdo con su Iglesia en este importante tema y que estaba actuando en contra de las enseñanzas de la Iglesia», continuó.

El arzobispo de Kansas City es además el presidente del Comité de Actividades Pro-Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.

Naumann reclama la inconsistencia de que Biden se declare católico mientras pretende obligar a la gente a apoyar el aborto con el dinero de sus impuestos.

Esto lo dice porque la presente administración demócrata no solo apoyo la legalización del aborto sino que pretende volverlo una campaña internacional y financiarlo con el dinero de los contribuyentes dentro y fuera de casa.

Financiar abortos con impuestos de los contribuyentes

Mediante una orden ejecutiva, Biden ordenó revocar el Acuerdo de la Ciudad de México que impedía, desde Ronald Reagan, el uso de impuestos de los contribuyentes americanos para financiar abortos en países del tercer mundo, lo cual fue ratificado por Donald Trump.

También advirtió que eliminará la Enmienda Hyde que hasta ahora prohibía el uso de fondos federales para pagar por abortos dentro de los EE. UU.

Es decir, no se trata meramente de la consigna de “mi cuerpo, mi decisión” para validar el aborto, ahora pretenden incluir “con tu dinero”.

En respuesta, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos sacó un comunicado condenando «la orden ejecutiva que promueve el aborto en el extranjero».

Un sacrilegio

Según el catecismo de la Iglesia católica, el aborto es un mal grave que no debe ser aprobado ni tolerado.

Por ello, a Biden le fue negada la sagrada comunión en plena campaña electoral. En 2019, un sacerdote de Carolina del Sur, el padre Robert E Morey, no le permitió comulgar en la misa, según el código de derecho canónico de la Iglesia Católica, debido a la postura del político sobre el aborto.

Naumann justificó al padre Morey diciendo que Biden no debe presentarse para la sagrada comunión, ya que hacerlo es un sacrilegio.

“El presidente Biden no cree en las enseñanzas de la Iglesia sobre la santidad de la vida humana, y no debería poner al sacerdote en una situación en la que tenga que decidir si le permite o no recibir la Eucaristía. Él debería saber eso después de 78 años como católico».

«Cuando los católicos reciben la Eucaristía, están reconociendo la presencia real de Jesús y también que creen en las enseñanzas de la Iglesia”, continuó.

También el obispo de Tyler, Texas, Joseph Strickland, fue frontal en su reclamo hacia el mandatario.

«Presidente Biden, por favor deje de gastar nuestros dólares de impuestos para financiar abortos en todo el mundo. Afirma ser católico, pero obviamente está ignorando las enseñanzas básicas de la fe católica. Por favor, tome la decisión de seguir la enseñanza católica o dejar de afirmar ser católico», escribió el obispo en Twitter.

¿Las enseñanzas de la Iglesia?

Sin embargo, el actual arzobispo de Washington, Wilton D. Gregory, nombrado el primer cardenal negro de los EE. UU. bajo Francisco I, dijo que sí le dará la comunión a Biden y afirmó que recibió la eucaristía en sus ocho años como vicepresidente de Barack Obama.

Pero va contra lo dicho en los últimos dos pontificados. Bajo San Juan Pablo II, en junio de 2004, el cardenal Ratzinger, que pasó a ser el papa Benedicto XVI, envió una carta a la plenaria de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos en la que decía:

Respecto del grave pecado del aborto o la eutanasia, cuando la cooperación formal de una persona es manifiesta (entendida, en el caso de un político católico, como hacer campaña y votar sistemáticamente por leyes permisivas de aborto y eutanasia), su párroco debería reunirse con él, instruirlo respecto de las enseñanzas de la Iglesia, informándole que no debe presentarse a la sagrada comunión hasta que lleve a término la situación objetiva de pecado, y advirtiéndole que de otra manera se le negará la eucaristía.

Cuando “estas medidas preventivas no han tenido su efecto o cuando no han sido posibles”, y la persona en cuestión, con obstinada persistencia, aún se presenta a recibir la sagrada comunión, “el ministro de la sagrada comunión debe rechazar distribuirla”.

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