La consistencia de una campeona

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9 de septiembre, 2014 - 2:38 pm
Redacción Diario Qué Pasa

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Foto: AFP

Con un físico que contradice los patrones clásicos de una tenista de élite, Serena Williams asegura que el secreto de su consistencia es «trabajo duro», y lo demostró ganando el domingo su 18ª corona de Gran Slam, con el título del Abierto de Estados Unidos.

La número uno del mundo arrolló a su amiga Caroline Wozniacki con un doble 6-3 en la final de Flushing Meadows, para ganar su tercer título consecutivo y sexto del US Open. Para Serena esa corona de Gran Slam significa más, en lo sentimental, que su victoria en Flushing Meadows, una pasarela que le ha visto crecer desde que con 17 años ganó su primer US Open en 1999.

Selecto club

Con esto, la estadounidense de 32 años cierra un ciclo que le permite pararse al lado de leyendas que también ganaron 18 torneos de Gran Slam, dos de las cuales le dieron la bienvenida este domingo en la cancha de Flushing Meadows a ese exclusivo club.

Desde que siendo una adolescente ganó su primer Abierto estadounidense, Serena ha reinado en Nueva York en las ediciones de 2002, 2008, 2012 y 2013. Hubo un tiempo en que el apellido Williams se apoderó del US Open, cuando su hermana Venus ganó en 2000 y 2001.

Una victoria como un vaso de agua en un desierto

Antes del domingo, Serena no había ganado un Gran Slam este año. No había podido ir más allá de cuarta ronda en el Abierto de Australia y Francia, así como en Wimbledon. Pero la gira previa de calentamiento en el circuito US Open Challenge le permitió darse esperanzas.

En sus siete triunfos hasta la corona, Serena estuvo poco más de ocho horas en la cancha de Flushing Meadows, y caminó toda la ruta sin perder un set. Con 32 años, y por la forma en que arrolla a sus rivales, da la impresión de que a Serena le queda todavía mucho tenis por delante.

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