«Tomaron mi licencia (de conducir), y no me la devolvieron. Me dijeron que estaba detenida y que iban a hacerme algunas preguntas», dijo Claudia Rodríguez
El 17 de julio pasado, la vida de Claudia Rodríguez Caglianone, una joven excapitana de fútbol venezolana, dio inicio a uno de sus capítulos más oscuros cuando, apenas minutos antes de abordar un vuelo hacia Florida, fue detenida por ICE. Este lunes finalmente salió en libertad bajo fianza, pero la angustia por lo que sintió y vivió durante semanas sigue con ella.
«Es bastante fuerte a nivel mental. Es abuso psicológico para hacerte sentir que hiciste algo mal, que eres una criminal, que no tienes ningún derecho a estar en este país», cuenta Claudia Rodríguez Caglianone a CNN, sin poder contener las lágrimas.
Lea También: La futbolista venezolana Claudia Rodríguez fue liberada por el ICE
Durante sus primeros ocho días de detención, la futbolista y máster en Administración de Empresas de la Universidad St. Thomas estuvo privada de su libertad en el centro de detención de Miramar, en celdas que compartió con otras mujeres bajo condiciones muy difíciles.
Lleva colgados en el cuello dos rosarios que le dieron sus compañeras de celda cuando dejó el lugar, donde pasó noches enteras sin dormir y días enteros sin poder bañarse. «Fue lo más difícil que yo pude ver», dice, y se emociona en cuestión de segundos.
«Estas detenida por ICE»
El viernes 17 de julio, Claudia estaba en el aeropuerto de Fort Lauderdale-Hollywood. Esperaba ilusionada para viajar a reunirse con sus amigos y ver un partido del Mundial de Fútbol. Recuerda la hora exacta: faltaban seis minutos para que fuera la hora de abordar su vuelo.
Antes de ese viaje había hecho otros sin problema, dice, por lo que no tenía temor. Cuando vio a dos agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) no pensó que era su libertad la que estaba en riesgo, pero poco después se acercaron a ella y le pidieron que se identificara.
«Tomaron mi licencia (de conducir), y no me la devolvieron. Me dijeron que estaba detenida y que iban a hacerme algunas preguntas», dice Claudia.
Nacida y criada en Venezuela, Claudia Rodríguez Caglianone emigró a Estados Unidos en 2017, con 19 años. Primero obtuvo una visa de turista y luego inició una solicitud de asilo. En 2023 obtuvo el Estatus de Protección Temporal (TPS), un beneficio migratorio al que el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. puso fin en noviembre de 2025.

Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional dijo a CNN que ICE detuvo a Rodríguez Coglianone «durante una operación dirigida» en el Aeropuerto Internacional de Fort Lauderdale-Hollywood. De acuerdo con sus registros, la mujer ingresó a Estados Unidos el 25 de enero de 2017 «con una visa que le permitía permanecer en el país hasta el 24 de julio» de ese mismo año.
«En violación de las leyes estadounidenses, permaneció en el país más allá del plazo permitido por su visa. La autorización de trabajo o una solicitud pendiente no confieren estatus legal en Estados Unidos», dijo el portavoz.
Los arrestos de ICE en aeropuertos están ocurriendo con más frecuencia, según dijeron abogados a CNN. Estos operativos se enmarcan en las tácticas para aumentar las detenciones y cumplir la meta del Gobierno del presidente Donald Trump de 2.000 arrestos por día.
«Lo último que escuché es ‘estás detenida por ICE’», recuerda Claudia sobre el momento de su detención. Cuando la esposaron, dice, sintió que sería más que un interrogatorio y que le quedaba un largo camino por delante.
Durante todo ese proceso, dice haber sentido «una falta de humanidad» por parte de los agentes de inmigración: «Esa guerra psicológica que te hacen al esposarte sin ser una criminal, sin ningún record, ni nada».
En el camino hacia el centro de detención en Miramar, la joven pudo llamar a su familia.
Una vez en el lugar, dice, le hicieron algunas preguntas, pero no le dijeron mucho más: «Todo fue tratándome como si fuera una criminal».
Esa noche solamente le dijeron que sería interrogada, pero no le dieron el motivo de por qué estaba detenida. «Lo único que me mencionaron es que si quería pelear por mi caso me podía ir del país. Yo dije ‘mi país es este, toda mi familia está aquí’», dice Claudia.
CNN consultó al DHS al respecto y el portavoz se refirió a Rodríguez Coglianone como «una inmigrante indocumentada de Venezuela» al argumentar que violó las leyes al quedarse en el país más tiempo que el permitido.
La compañía de otras mujeres
Cuando ingresó al centro de detención de Miramar, en Florida, lo que más le impresionó fueron las celdas llenas de gente, dice. Claudia habla de un cuarto muy pequeño en el que todas las personas estaban de pie, en el que no había espacio suficiente.
La congresista demócrata Debbie Wasserman Schultz, representante del distrito 25 de Florida, fue una de las voces que pidió por la libertad de Rodríguez Caglianone. En julio, Wasserman Schultz visitó el centro de detención temporal de Miramar y habló sobre las malas condiciones que vio durante ese recorrido.
Durante su primera noche detenida, Claudia cuenta que conversó con otras mujeres que estaban en su misma celda y supo sobre sus casos de inmigración. Varias de ellas llevaban días allí, y ella sintió cómo la esperanza de salir en libertad en las próximas horas se desvanecía.
En la celda dormían en el piso y no pudieron bañarse durante varios días. «Yo no dormía, pasaba todas las noches despierta». Recién durante el día, mientras las mujeres de su celda conversaban, ella lograba conciliar el sueño durante una o dos horas, dice.

«Yo siento que Dios me mandó ahí para ser como un ángel. Llegué con miedo, con angustia, sin nada de fuerza. Y estando ahí, escuchando todas las historias, no puedo explicar lo que sentí. Pero no me daba sueño, me daban ganas de ayudar a las personas», dice Claudia.
Ocho días después, ella fue trasladada al centro de detención de ICE en Pompano Beach. Allí sus abogados pudieron agilizar su caso, sus condiciones de detención mejoraron y su familia y amigos siguieron reclamando hasta lograr su liberación.
El lunes, en juez de inmigración le otorgó la libertad bajo fianza y por la tarde salió en libertad.
«De todo corazón, gracias a cada persona que oró, compartió su historia, se comunicó con nosotros, asistió a manifestaciones, contactó a funcionarios electos y apoyó a nuestra familia. Su apoyo significó más de lo que jamás podrán imaginar. Hoy, gracias a ese apoyo colectivo, Claudia finalmente está en casa», escribió su prima, Ruth Lares-Caglialone, una de las impulsoras de su caso.
En la publicación también compartió una foto de Claudia sonriente, en camino a su hogar.
Claudia no olvida lo que dejó atrás. Ahora, dice, quiere hacer «lo que sea necesario» para ayudar a las mujeres que estuvieron con ella detenidas en Miramar. «Yo les di mis números y voy a hacer lo que sea posible por esa gente que sigue ahí adentro».







Comente