Contra todos los pronósticos Cuba ganó Clásico Caribeño
Foto: Agencias
Con un panorama triste para el equipo cubano salió adelante para vencer primero en semifinal a los Caribes de Anzoátegui y luego en la final a los Tomateros de Culiacán para obtener el título en la Serie del Caribe. Los Vegueros iban perdiendo su partido 4-0 ante Venezuela, equipo invicto de la ronda regular, y su as Daryl Thompson.
Pero en el sexto inning de dicho encuentro, todo cambió. Estalló la ofensiva cubana con tres vueltas en dicha entrada y cinco más en la siguiente, para dejar en shock a los venezolanos, ganar el juego y avanzar. Y en la gran final, Pinar del Río siguió el ritmo e hizo lo suficiente para derrotar por 3-2 a los Tomateros de Culiacán (México) y llevar el primer trofeo de la Serie del Caribe a Cuba desde 1960. «Para gozar, hay que sufrir», dijo el manager Urquiola. «Nosotros sufrimos, supimos salir del momento y logramos lo que queríamos, que lógicamente era ganar el campeonato».
Después del triunfo del sábado, Urquiola habló de los ajustes mentales que hizo su equipo para olvidarse del récord de 1-3 en la primera fase y seguir adelante. El domingo, el capataz volvió a tocar ese tema. «Hicieron todos los ajustes necesarios desde el punto de vista psicológico, físico y mental, y creo que lograron el objetivo». Para lograr dicho objetivo, hacía falta una reacción de los mayores cañones del equipo, los jugadores de más experiencia en torneos internacionales. Eso mismo sucedió entre el sábado y el domingo, con Frederich Cepeda, Yulieski Gourriel y Alfredo Despaigne combinándose para conectar nueve hits y e impulsar ocho carreras en los dos partidos de vida o muerte.







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