Fotos: MIguel Romero / Caren Hernández
Las deficiencias de climatización, salas de baños, agua potable y nuevas tecnologías afectan a estudiantes, docentes,
administrativos y obreros
Maracaibo — Las quejas salariales no son de lo único que se quejan en las escuelas púbicas de cualquier nivel de Gobierno; contar con los insumos diarios para oficinas, reparaciones menores de electricidad y plomería son exámenes raspados para quienes tiene el deber mantener niveles óptimos de funcionamiento en las instituciones educativas oficiales.
Desde el 27 de junio de 1870 la educación en Venezuela es gratuita y obligatoria, la Constitución del 1999 reafirmó estos derechos al señalar, en el artículo 102, que «el Estado garantiza la gratuidad de la enseñanza pública». Sin embargo, la realidad es muy diferente y es el mismo personal, junto a los representantes, quienes de sus bolsillos se ocupan de los establecimientos educativos.
Aguas servidas mantienen colapsada sala sanitaria en el Liceo Udón Pérez

Noreida González
La presidenta del Sindicato de Profesionales Encargados de la Docencia en el Estado Zulia (Siproedez), Noreida González, aseguró que se nota la debilidad en el campo educativo: «La Constitución reza que la educación tiene que ser obligatoria y gratuita, es decir, al representante no se le puede cobrar ni matrícula, ni nada oneroso que se pueda aportar a la institución, eso trae como consecuencia que el Estado debe crear partidas para cubrir las necesidades de las escuelas, pero eso no sucede».

Alexánder Castro
El secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza del estado Zulia (Sindetezul), Alexánder Castro, coincidió: «Hay que ser sensatos entre lo que decimos y lo que hacemos, en una escuela con 800 niños cuántas veces van a los baños, cuántas veces necesitan que esos baños se limpien. La autoridad no suple los materiales, llámense escobas, lampazos, cloro, bolsas, bombillos que son vitales y las consecuencias la pagan los niños junto a todos el personal que pasan entre 5 o 8 horas en la institución, cuántas aulas hay en el Zulia sin ventiladores para que los muchachos puedan refrescarse, ante lo inclemente del clima zuliano», reflexionó Castro.
María Maldonado
La directora a cargo de la Escuela estatal Dr. José Ortín Rodríguez, María Maldonado, con 32 años de servicio ininterrumpidos aseguró que no percibe ninguna partida para los gastos obligatorios de la escuela, «al inicio del año pedimos una colaboración voluntaria con una cantidad libre o utensilios de limpieza. En este colegio hay cinco obreros que se agrupan en cooperativas por medio de Fundaeduca y nunca han traído un litro de cloro, ni escobas o lampazos, hacemos lo que sean para poder mantener la escuela dignamente», denunció Maldonado.
Pobres oficinas
La presidenta de Siproedez, Noreida González, abogó por el personal administrativo los cuales deben trabajar con materiales de oficinas como hojas, impresoras, tintas, bolígrafos, carpetas, grapadoras y las nuevas tecnologías que son esenciales para coadyuvar que los procesos sean rápidos y eficientes.
«La tecnología de avanzada es necesaria para la elaboración de constancias de estudios, actas y hasta las mismas correspondencias, documentos y exigencias que pide el ente rector a través de correos electrónicos o páginas web oficiales. Eso lo debe facilitar el Estado, pero vemos cómo la mayoría de las veces el personal directivo y administrativo costea de sus bolsillos estos aspectos», sentenció González.
El secretario general de Sindetezul, Alexánder Castro, aseguró: «Hay instituciones que no tienen lo básico y mucho menos tienen conexión con internet que hoy en día es indispensable para el desarrollo pedagógico».
Infraestructuras
Castro opinó que en el tema de infraestructura la Gobernación del Zulia ha mantenido una política sostenida desde la gestión del gobernador Manuel Rosales, Pablo Pérez y ahora Francisco Arias Cárdenas, de tal manera en líneas generales, la infraestructura es apropiada, no igual el Ministerio de Educación que ha venido en una campaña permanente de abandono de las escuelas.
«Por ejemplo el Liceo Udón Pérez, a sus 68 años de fundado, está en unas condiciones deplorable, las cloacas están colapsadas a pesar de que este es un recinto emblemático del intelecto zuliano y no hay la respuesta por parte del Ministerio de Educación. De igual manera está la Escuela Jorge Washington ubicada en el corazón de Maracaibo, donde son nefastas las condiciones de los techos y otras deficiencias hacen muy difícil el desarrollo pedagógico», detalló Castro.
El representante sindical se preguntó: ¿Si eso ocurre en estas dos instituciones que son emblemáticas en el estado Zulia qué se puede decir del Grupo Escolar Guajira?, «allí los niños se sientan sobre potes y gaveras plásticas bajo una mata porque ni siquiera tienen un aula».
Voz oficial
Para buscar una respuesta oficial ante la preocupante realidad plasmada por estos dos sindicatos que a pesar de tener corrientes ideológicas diferentes, coinciden en las múltiples necesidades en las escuelas, QUÉ PASA conversó con la autoridad Única en Educación en el Zulia, saliente, Antonio Castejón.
QUÉ PASA: ¿Existe alguna partida que llegue a los colegios públicos para el suministro de papelería, recarga de cartuchos, copias, bolígrafos, bombillos, reparaciones eléctricas y de plomería?
Antonio Castejón: «Nosotros atendemos eso en las escuelas nacionales desde la Zona Educativa Zulia (ZEZ) y en las escuelas regionales desde la Secretaria de Educación. Ahorita realmente hay muchas necesidades en las escuelas nacionales y regionales en los presupuestos reales para atender las escuelas de tal manera que tengan su papelería completa».
QP: Los trabajadores de los colegios aseguran que hacen de todo para poder cubrir ellos mismos los gastos internos del plantel y practican la autogestión para reparaciones, carteleras y actividades del calendario escolar ¿Esa práctica está permitido?
AC: «Cierto, cierto (…) es normal que la escuela realice actividades, es más, estamos trabajando para que las escuelas produzcan también con los huertos escolares. Que estamos pidiendo a los directores es que aquellas contribuciones que realicen los padres y representantes o ellos mismos, haya un control y exista un manejo transparente de los recursos que a ellos le ingresa como colaboración de los representantes o por la venta de productos que ellos hayan realizado».
QP: ¿En qué plano queda el artículo 102 de la Constitución nacional donde se expresa la gratuidad de la educación?
AC: «Es que la gratuidad hay que garantizarla, en el sentido que a ningún padre o representante deben pedir dinero como requisito obligatorio para ingresar o mantenerse el niño en clase, debe ser una colaboración voluntaria que tiene que ser registrada y controlada».
QP: ¿Entonces son contribuciones en las medidas de las posibilidades de los padres o representantes?
AC: «Ningún padre o representante puede ser obligado a cancelar una contribución para inscribir al niño o a la niña a la institución porque la educación es gratuita. Corresponde al Estado sostener los costos de las escuelas oficiales».
QP: ¿Pueden tener las escuelas oficiales cantinas, venta de chucherías, colocar inflables, entre otras actividades comerciales para recaudar fondos?
AC: «Si lo pueden hacer, pero deben registrarlo. En algunas escuelas no está ocurriendo y estamos llamando al orden en ese sentido».
QP: Los docentes protestan porque están por debajo del salario mínimo y no alcanza el sueldo para enfrentar el costo de la vida.
AC: «Nosotros estamos conscientes que hay que mejorar las condiciones sociales de los docentes, pero ahora con la situación económica signada por los precios del petróleo no permiten hacer un aumento salarial, sostenerlo y garantizarlo; lo más que podemos hacer es garantizar los sueldos que actualmente tienen los maestros y las reivindicaciones que el Gobierno les ha dado a los docentes. A nivel nacional lo dijo el ministro de Educación, Héctor Rodríguez: «desde que existe los sindicatos con el maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa se han firmado siete contrataciones colectivas de las cuales cinco se han firmado durante el Gobierno de la revolución».
Aulas sin ventilación, ni iluminación es una escena recurrente en las instituciones del Ministerio de Educación







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