Francis Juzga

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14 de agosto, 2015 - 12:24 pm
Redacción Diario Qué Pasa

*** Hubo bajada de furros a granel, pero de lo más silenciosas. Lo que debe ser una acto para mantener lo autóctono, lo tradicional, dio señales de estar perdiendo vigencia y creo que aquí debería estar presente la Fundación de la Gaita, ente rector de nuestro primer canto regional que ahora más que  pascuero, y organizar un acto en el que se dé por iniciada la temporada, con el acto oficial de la bajada de los furros.

Hasta ahora he recibido varios temas promocionales via e-mail. Es increíble la cantidad de gaitas que ya están en el ambiente, señal inequívoca de que «la gaita no ha muerto ni morirá». Este año habrá más composiciones, aparecerán nuevos grupos y por ende los espacios radiales serán más y más. Pero hay preocupación, la calidad de las composiciones es el primer elemento que aparece en escena. La creencia de que todo lo que se compone es un «tronco ′e gaita», es el peor daño que se le hace a la misma. Surgen más compositores, muchos no tienen idea de que es la gaita, pero escriben y luego pretenden hacerla aparecer como una joya, y eso lamentablemente no es así. Es muy temprano para juzgar la situación, pero lo poco que hemos oído si es verdad que nos preocupa.

He escuchado muchos temas desde febrero, pero esta semana me hicieron llegar Soy Empedrao (Anita Villalobos. Regresó la Piragua (La Cuadra Gaitera), Mi Bella Altagraciana (Fulvia Padrón – Jairo Gil y La Gran Compañía) a la que agregan la palabra auténtica, en señal de que debe haber otro grupo por allí con el mismo nombre. Su Alteza, con Josë (Ceuta) Leal y  Maracaibo en Gaita, Lo Digo al Cantarte, Zagales del Padre Vílchez y María Fuenmayor Guerra, apellido gaitero y sanfranciscano.

Entre todo esto se da una situación que no entiendo. Élite Gaitera edita una producción con temas íconos de la princesa Íngrid Alexandrescus. Con el mayor de los respetos pregunto ¿por qué regrabar algo que ya existió?, ¿no era preferible tres temas nuevos que pusieran a Íngrid en el tope desde el mismo momento en que salieran al aire?, ¿lo invertido en esa producción no era igual a grabar nuevos temas?, los arreglos hechos a los tres temas es lo que no entiendo y me gustaría enterarme de él por qué esa decisión, que respeto pero no entiendo. Lo digo desde lo más profundo de mi corazón por el profundo respeto que profeso a doña Íngrid.

Este juicio debió haberse publicado la semana pasada, pero preferí cerciorarme más. Se trata de lo que escuché de labios de Zuleima «La Nena» Miquelena  en el programa de Ramón Soto Urdaneta, espacio al que sigo llamando Gaita en Dos Generaciones, aunque lo identifican como Gaiteando con Sabor. Me refiero a la triste exposición que hizo la directora del grupo Los Parranderitos, de que no han podido grabar porque no les han entregado la ayuda prometida el día que escogieron la gaita del año. Sepan que escuchar aquello me sorprendió.Engañar niños es algo detestable. Una semana después aún no salgo de mi asombro y no debería ser de ese modo, si tomamos en consideración que habrá que hacer otro potazo para Yelitza Vílchez, de modo que ya saben cómo andan las cosas. Si la situación es de ese color, no entiendo si habrá concurso este año para escoger la mejor gaita. Si no han cumplido con los del año pasado, me parece inapropiado corre esa aventura.

*** La situación que se está dando en Santa Lucía tiene ribetes de un hecho dantesco. Esto no es nada nuevo, solo que se agigantó en tales proporciones que causa terror. Quienes solíamos ir a esos predios a disfrutar de un buen rato, nos hemos abstenido un tanto ante las cosas que se ven en algunas calles. Santa Lucía es atípica, con decirles que existe un museo rodeado de tascas. ¿En qué lugar del mundo se da una situación de ese tipo? Los visitantes extranjeros ven aquello como algo inaudito, pero se los explicamos, así son las cosas en este país. Santa Lucía es referencia cultural de Maracaibo. Desaparecido El Saladillo, fue el lar luciteño el que asumió la representación del Maracaibo cultural, pero a la par aumentaron los locales cerveceros, es decir, Santa Lucía se convirtió en la tasca más grande del mundo, a cielo abierto.

Entonces sus calles y callejones se convirtieron en sitios apropiados para la perversión. Se veía todo y de todo, es más; el área del museo se convirtió en la letrina más grande del mundo y lo más triste, ante la mirada complaciente de las autoridades que permitieron además que la gaita fuera execrada y reinaran otros ritmos. Aquí sí estoy de acuerdo en que Santa Lucía es sede de la gaita zuliana y el único ritmo que debe sonar en sus predios, pero lo cultural es lo que menos cuenta en esta situación.

Pero no todo es bonanza. El reportaje publicado por QUÉ PASA prendió las alarmas, porque se denuncia hay distribución de drogas y se consume a la vista de todos y eso, que no es nuevo pero sí cierto. Las autoridades lo saben pero nada o poco han hecho en ese sentido. ¿Qué hacer? La presencia policial es la única salida, si es que de verdad se quiere recuperar Santa Lucía como escenario turístico. Sin la presencia de la ley todo será difícil. Santa Lucía tiene que deslastrarse de la mala fama que la está consumiendo y está en manos de sus moradores, con la ayuda de las autoridades, las únicas que pueden hacer esto una realidad. Si no es así, Santa Lucía en breve será tierra de nadie.

*** Dos cumpleañeros, la nieta Wanda, llega a sus doce años dotada de unos sentimientos y un sentido común fuera de serie. Gracias a Dios dotarla de tan bello dote.   La otra, doña Irma de Salazar, allá en Cabimas, a quien enviamos nuestras felicitaciones y que reciba las bendiciones de lo alto.

*** Reflexión: Para reconocer el valor de un hermano (a), pregúntale a quien no tiene uno (a)… Para conocer el valor de diez años, pregúntale a una pareja recién divorciada… Para reconocer el valor de cuatro  años, pregúntale a un graduado… Para reconocer el valor de un año, pregúntale a un estudiante que no aprobó ese año… Para recocer el valor de nueve meses, pregúntale a una madre   que acaba de parir un hijo… Para reconocer el valor de un mes, pregúntale a una madre que ha dado a luz a un hijo prematuro… Para reconocer el valor de una semana, pregúntale al editor de un semanario… Para reconocer el valor de un minuto, pregúntale a una persona que perdió el avión, el tren o el autobús. Para reconocer el valor de un segundo, pregúntale al sobreviviente de un accidente. El tiempo no espera por nadie, atesora todos los momentos que tengas y los atesorarás más cuando lo puedas compartir con alguien especial…Para reconocer el valor de un amigo o de un familiar pierde a uno.

*** El programa Mi Vieja Discoteca cambia de horario. Confieso que no entiendo nada de nada. Se habló de recuperar el estilo original del espacio, que se iniciaba a partir de las 12:00, pero deduzco que pasaron por alto detalles, como el de que por ley, un programa no puede durar más de dos horas, porque el costo de la radio se ha hecho inaccesible a muchos vendedores, que no logran captar clientes que estén dispuestos a pagar cifras altas, en cuñas que no responden al movimiento del establecimiento anunciante. En estos momentos, los productos deben venderse por sí solo y sobreviven los más conocidos, de manera que no sabemos hacia dónde va la radio en estas condiciones. El programa irá desde este domingo de 10:00 a 12:00, una hora menos de duración, razón que obligará a hilar muy fino para la música a ofrecer en tan corto espacio. Entiendo que las estaciones elevaron el costo de la hora radio. Eso está influyendo en el cambio que habrá que esperar para ver sus resultados.

*** Atención Lula López, te cuento. La CANTV que visité el pasado martes no es ni la sombra de aquella empresa seria y responsable en la que laboraste y de cuyo buen servicio disfruté. No había problema sin solución. Hoy te pelotean de un lado a otro y no resuelven. Tengo poco más de un mes con problemas con internet y eso sí, el recibo llega completico, cobrando hasta el servicio de banda ancha que no disfruto. En tus tiempos amiga, todo era distinto. ¿Qué pasó?, es increíble el mal rato que pasé. El problema sigue, o sea: No me pararon.

*** El pasado miércoles 12 se cumplió un año de la partida de este mundo de mi hermano Luis Hilario Blackman a quien solo yo podía llamarlo «Cabeza ′e Cayuco», porque era una de las maneras de manifestarle lo que significaba para mí, a él le molestaba que lo hicieran otras personas, pero yo lo tomé como símbolo de la amistad entre los dos. Solo aceptaba que yo lo llamara de ese modo y desde muchacho fue el rey de las agarraditas contra quien osara hacerlo. No obstante, conmigo fue diferente, porque lo que él creyó era suficiente para sentirse molesto, terminó por aceptar mi presunta irreverencia, que no lo era aunque lo hacía donde me lo encontrara, en la iglesia, en reuniones sociales y donde me diera la gana, lo saludaba «Cayuco como estáis» él me respondía con una seriedad no propia del encuentro entre dos hermanos, pero así era nuestra extraña empatía.

Luis fue especial, fue un «selfemedman», se hizo por sí solo, recibió todas las oportunidades, pero se aferró a las suyas. El béisbol fue su pasión sin límites. Por el béisbol perdió una beca para estudiar en Canadá, becado por Enelven. Por el béisbol perdió su empleo en La Mene Grande, empresa petrolera. Lo vi desfilar por los equipos profesionales  Espadón, Pastora, Cervecería Caracas, Cabimas. Presencié el ponche que le propinó a Luis Aparicio a su regreso de su primer año en las mayores y en fin, dejó su huella en el béisbol. Antes como aficionado lo vi en todos los equipos allá en Bella Vista, Caguas, Dumbo Fernández, Deportivo Coquivacoa, en Carora con Cardenales de Lara, en Caracas con el Inos, la Costa Oriental con La Salina y Campo Rojo, defendió al Zulia y en una de esas oportunidades Abelardo Raidi terminó llamándolo el «Joe Black Zuliano», refiriéndose a un lanzador de los Yanquis que era una maravilla. Luis le metió dos nueve ceros consecutivos al Cartografía Nacional, el mejor equipo venezolano aficionado de todos los tiempos, hazaña que compartió con un cabimero, Antonio «Loco» Grimán.

Luis vivió su vida, la suya y la de más nadie, la manejó como quiso y sobrevivió en medio de muchas tormentas. Y en medio de sus aciertos y también errores, jamás lo vimos flaquear, sus decisiones, buenas o malas las enfrentaba y seguía adelante. Le conocí cuatro amigos, Domigo Ramos, Nelson Castillo, Jesús Silva Marrufo y Melecio Ochoa, los demás a mi juicio eran conocidos a quienes saludaba y nada más. A un año de su partida, veo sus fotos en mi computadora y de inmediato inicio una breve conversación con él y afloran los sentimientos, porque intuyo lo que me respondería si estuviera aquí. Extraño a «Cayuco». La muerte debería ser más democrática. Permitir que pudiéramos ver a quienes ya se han ido, aunque sea un rato, conversar y preguntarle cómo es eso por allá, decirle cuanto le amamos y darle un abrazo y saludarlo: Hola «Cayuco» ¿cómo te va?, descansa en paz hermano.

Foto: Cortesía

Mi hermano Luis, a un año de su partida a más allá del sol

Quedó Escrito. Epa, ya está. Nos vamos.

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