Francis Juzga

1567 SAM 0621
1 de abril, 2015 - 4:28 pm
Redacción Diario Qué Pasa

***La Semana Santa me conduce, entre otras cosas, a reflexiones que intento sean profundas, pero al final termino por no entender. Ejemplo, la muchedumbre que el día domingo recibió a Jesús el Cristo, con consignas en las que lo aclamaban como el hijo de Dios, y le lanzaron todas las bendiciones posibles, y el miércoles, apenas tres días después vociferaban «mátenlo, crucifíquenlo, acaben con él» y una serie de insultos realmente terribles. El corazón el hombre es así de engañoso, voluble. De pronto y los buenos sentimientos se revierten y nunca salen de su seno los malos pensamientos, la maldad, la incomprensión  y  la insistencia  de vivir apartado de Dios.

¿Pero hacia dónde vamos? ¿Será que no seremos capaces de entender el sacrificio de Dios de entregar a su hijo para nuestra salvación? Este es mi modo de ver las cosas y espero que nadie se incomode por ello.

*** Me horrorizó la terrible verdad sobre la caída del avión en los Alpes franceses. Por mucho que intenté entender cómo pueden suceder cosas como esta, que cómo es posible que un ser humano decida quitar la vida a tantas personas juntas, incluyendo la suya, entonces todo me luce como si el libre albedrío que Dios concedió al hombre, se ha revertido a favor del mal. Luego se me antojó pensar que el hombre es el único habitante del planeta tierra que asegura tener un Dios, pero al que no sigue y olvida con demasiada facilidad.

Eso me llevó a pensar en esos fulanos que llaman sicarios. ¿Cómo es posible quitarle la vida a una persona a quien no se conoce, con quien nunca se ha tenido problema alguno, alguien a quien jamás ha visto en su vida, ni se ha tenido ningún tipo de confrontación? Matar, quitarle la vida a un semejante se ha convertido en algo rutinario, asunto del día a día. No cabe duda de que Satanás está echando el resto ante su caída definitiva. El bien se impondrá tarde o temprano sobre el mal, que no quepa duda al respecto.

*** Un pueblo que ama el maldecir y lo tiene como un lenguaje coloquial, necesariamente debe pasar por malos momentos. Sé que han notado que nuestros jóvenes utilizan esa palabra a modo de saludo. ¿Será que el fin de los tiempos está más cercano de lo que nos imaginamos?

*** Filosofando: «La vida de un hombre se compone de cuatro etapas, cada una de ellas de 18 años (18) de vigencia: Infancia o mocedad hasta los 18, juventud hasta los 36 (18+18 =36), Madurez hasta los 54 (18+18+18=54) y la vejez hasta los 72 (18+18+18+18=72). De allí en adelante todo es sobrevivencia. (Tomado del Diario de Mi Vida de Rufino Blanco Fombona).

*** Siempre les cuento a mis lectores las cosas hermosas que me depara la vida. A pocas personas les suceden cosas tan pintorescas como la que les narraré. Estudiaba en el Liceo Udón Pérez (1953), el de la calle Candelaria (calle 90), cerca del Colegio Jorge Washington. Tenía a una compañera de estudios, Aurita Franchi Molina, que nos apreciábamos mucho, pero siempre vivíamos en desacuerdos diarios. Un año después fui becado por la Shell y me ausenté de Maracaibo por cuatro años. Desde entonces no la volví a ver, aunque sabía de ella a través de su hermano Julio, quien en los años setenta fue una de las voces más cotizadas de la canción romántica e Venezuela.

Hablo de la profesora jubilada de LUZ Aurita Franchi Molina, diminuta ella, Julio me reclamaba con mucha risa como era posible que pretendiera agredirla cuando media 15 centímetros más alto que ella. Y entre bromas y broma fueron pasando los años. Sepan que luego de sesenta y tatos años Julio me brindó la agradable sorpresa, de llevarme a Aurita a mi sitio de trabajo, aquí en QUÉ PASA. Será imposible explicar qué sentí porque saludé a Julio y no me fijé en ella hasta que nuestras miradas se encontraron y entonces se produjo la explosión de júbilo.
Estas situaciones solo pueden ser creadas por Dios. El abrazo que nos dimos representó la unión fraterna de todos los años transcurridos. Le conté retazos de mi vida y ella de la suya. Sus hijos viven en el norte, tiene tres nietos y Dios me deparó este momento feliz. Entiendan ahora porque no hay ni un solo momento de mi vida en la que no involucre a mi mejor amigo, el Dios creador de los cielos y la tierra. Aurita, Dios te bendiga, creo que recuperamos todo ese tiempo. Sé que tiene nombres de profesores y compañeros de año, yo no los recuerdo. Gracias chamaquita.

*** El cierre de la Cátedra Abierta de la Gaita que durante seis meses dictó el profesor Víctor Hugo Márquez, auspiciado por la Dirección de Cultura de la Primera Casa de Estudios, nuestra Muy Ilustre Universidad del Zulia, resultó de maravilla. Cosas hermosas se me están brindando cuando Dios lo cree conveniente, y en plena madurez para entender y saber controlar ciertas emociones y situaciones que aumentan nuestro torrente sanguíneo. Esta vez fueron cuatro horas las que disfruté de cosas sabidas y calladas y que se nos están olvidando, con la diferencia en mi caso específico, que no conozco a  profundizo.

La Gaita Perijanera y la Gaita de Furro fueron las grandes invitadas. Después de escuchar la cátedra dictada por Víctor Hugo, a la que presté profunda atención, entendí que lo expuesto no puede quedarse entre cuatro paredes, que hay que proyectarlo de alguna u otra manera, para que llegue al pueblo.

A continuación se puso sobre el tapete el estilo de bailar la gaita. Narré lo poco que sobre ello me inculcó Moisés Martínez «El Tío Moisés o El Pequeño Moisés», que después de lo visto se quedó corto. De eso se encargó una gentil dama, la profesora Cecilia  Montero, cultora de la gaita perijanera desde niña y por ende, bailarina de los ritmos zulianos, pero apenas si hubo tiempo para que nos enseñara los pasos de la gaita perijanera. Sepan que la bailé siguiendo sus pasos y recordé que me llaman el trompo a la hora de bailar.

En cuanto a la gaita de tambora correspondió a una ilustre dama antañona, doña Esilda Pirela, quien la cantó y bailó de lo más elegante, acompañaba por dos niches venidos del pueblo, Daniel Cubillán, ejecutante del tambor y Rafael Chourio (Clarinete), entonces se prendió el bonche. En pleno frenesí lamenté profundamente dos cosas, que el trabajo me esperaba y que  no era viernes por la noche, porque el partido se hubiera ido a extrainnings, tan emocionante fue el espectáculo que nos brindaron.

*** Esta vez estuvimos  Eddie Hernández, Otilio Delgado,  José «Cheo» Romero, Arcadio Martínez, «Jota Ve» Machado, David Portillo, Darío Delgado, Glenis Pulgar, Daniel Villalobos y el jefe, Víctor Hugo Márquez, a quien agradezco la invitación que me permitió aumentar mis conocimientos sobre la gaita zuliana. Mi eterno reconocimiento al profesor por tan gentil invitación.

*** Recibo una correspondencia que levantó curiosidad entre algunas de las compañeras de trabajo. Llegó en un sobre «air-mail», cuando hoy día todo es «e-mail». La presencia de un sobre de los llamados de avión, despertó el interés de todo el que lo vio, se negaban a creer que aun existieran, pero lo cierto era que allí estaba el que me envió Armando Arriaga Vargas, quien me facilitó el pensamiento con el que inicié la columna.  Vive en el sector El Poniente, y reasegura leerme desde mi aparición en Crítica en 1968. Felicitó a la columna por sus cuarenta y siete años y evocó a Pía Linares Rivas, a su hermano Licimaco y a Euro Alonso. Le agradezco la deferencia y he decidido guardar el sobre porque de pronto y es uno de los pocos que quedan por allí.

*** Reflexiones de Semana Santa: El Arte de Sonreír: Acabo de terminar mi educación superior. La última asignatura cursada fue Sociología. La profesora estaba absolutamente llena de las cualidades, las cuales considero que todo ser humano debería tener. Su último proyecto se llamó Sonríe. Nos pidió a todos sus alumnos salir, sonreírles a tres personas y documentar sus reacciones. Soy una persona amable por naturaleza y siempre sonrío y saludo a todo el mundo, por lo tanto pensé que sería algo facilísimo.

Me acababan de asignar el proyecto, cuando mi esposa, mi hijo menor y yo fuimos a desayunar a un autoservicio, una fría mañana de marzo. Era nuestra forma de compartir tiempo con nuestro hijo. Estábamos en la fila esperando a ser atendidos, cuando, repentinamente, todos a nuestro alrededor comenzaron a hacerse un lado, incluso mi esposa. Yo no me moví… Pero, un pánico aterrador se apodero de mí cuando me volví para ver por qué se habían retirado ellos. Al volverme olí el más horrible hedor de cuerpo humano. Allí, parados detrás de mí estaban dos indigentes; al mirar al señor más pequeño y cercano, él estaba «sonriendo». Sus ojos azules estaban llenos de luz y buscaban aceptación. Él dijo: «Buen día», mientras contaba unas monedas que había estado apretando en su mano. El otro, parado detrás, jugaba con sus manos… Me di cuenta que tenía retraso mental y el señor de los ojos azules era su protector. Allí, parado al lado de ellos, contuve las lágrimas.

La cajera les preguntó que deseaban.  El señor de ojos azules respondió: «Solamente café señorita» pues era todo lo que podían permitirse. (Si querían sentarse en el restaurante para calentarse, tenía que consumir algo). Era evidente que solo querían calentarse. En ese momento me di cuenta que todos los ojos del restaurante estaban fijo en mí, siguiendo y juzgando cada uno de mis movimientos. Sonreí y le pedí a la cajera que me diera dos desayunos más en una bandeja aparte. Y me dirigí a la mesa más lejana que ellos habían escogido para sentarse.

Coloqué la bandeja en la mesa y puse mi mano sobre el hombro del caballero de los ojos azules. El me miró y con lágrimas en los ojos dijo «GRACIAS».    Me incline, toqué su hombro y le dije; «YO NO HE HECHO ESTO POR USTED. DIOS ESTÁ AQUÍ ACTUANDO, A TRAVÉS DE MÍ, PARA DARLE A USTED ESPERANZA». Comencé a llorar mientras caminaba hacia donde estaba mi esposa e hijos. Cuando me senté, mi esposa me sonrió y me dijo: «Por eso Dios te entregó mi cariño, para darme esperanza». Nos cogimos de las manos y en ese momento supe que solamente por la gracia de Dios, que nos ha sido dada, nosotros podemos dar. Como seres humanos y siendo parte de Dios, compartimos esa necesidad de sanar y ser sanados. Entregue «mi proyecto» y me gradué con una de las lecciones más grandes: Aceptación incondicional.

Hay que aprender a amar a la gente y a usar las cosas y no amar las cosas y usar a la gente. Para tratarte a ti mismo, usa tu cabeza. Para tratar a otros, usa tu corazón…Definitivamente todos somos iguales ante Dios.

*** Cumpleañeros de la semana: José David Ugarte Arrieta a quiEn tengo en un nicho aparte porque no se parece a nadie. Gusta de preguntarme sobre lo que juzgo en esta columna y cree que somos más que atrevidos por la forma como decimos las cosas. Lo calmo cuando le aseguro que puede estar tranquilo pues los juicios están sujetos a la verdad. Un cúmulo de felicidades para el gaitero fallo, amigo de amigos….El viernes le toca a su hermano Oswaldo Ugarte Arrieta, una persona por quien siento profundo respeto y a quien admiro aún por sus arrancadas, que muchas veces son en dos ruedas. Para mis dos amigos todas las bendiciones del cielo, mucha salud y sobre todo, que esa amor filial se mantenga.

*** Hoy se conmemora un año de la sentida desaparición del colega periodista y mejor amigo Alejandro Logreira, el barranquillero que ayudó a sembrar la semilla del futbol en nuestro medio y dio por el deporte regional más que muchos. El recuerdo eterno para el amigo ido…Condolencias a Edgar Zabala «Pota» por el sensible fallecimiento en la ciudad de Valencia de su hermano Nelson. Paz eterna a su alma.

*** Atención: Prudencia espera la conquisten a partir de hoy porque asegura que para todos hay. Empátense con Prudencia, se la recomiendo a todos, esa chica es un primor.

¡Quedó escrito. Epa, ya está. Nos vamos!

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