Francis Juzga

28 de febrero, 2014 - 2:26 pm
Redacción Diario Qué Pasa

*** Enio Trujillo no está arando en el mar, tiene seguidores. Le cuento al amigo. La música venezolana en los años 40 y 50 era clandestina. Se escuchaba en la radio desde las seis hasta las ocho de la mañana. Dos horas diarias apenas y después venía todo lo demás. Las canciones de don Armando Molero y Roberto Villalobos eran un remanso para la zulianidad. Esa indiferencia hizo posible que la música de al lado, Cabeza de Hacha y El Suicida, Noel Petro dixit, fueran los primeros temas colombianos que se adueñaron de la radio marabina y se escucharan en cantidad de veces al día. Desde entonces, la supremacía de la música de al lado se ha mantenido.

En los años sesenta hubo el despertar de la música zuliana. Víctor Alvarado, Ricardo Ferrer, Alma Zulia y el Conjunto Palmarital revivieron el ambiente. Desde entonces las cosas mejoraron, sobre todo por el tremendo impulso que le dio la gaita, creo Enio, que si bien es cierto que las cosas han mejorado un mundo, no lo es menos que la indiferencia está allí latente. Quiero ayudarte y solo puedo hacerlo escribiendo estas cosas.

Me equivoqué cuando juzgué como culminado el pleito más largo de la historia de la gaita. Leí y releí el documento de la sentencia y saqué conclusiones, que de pronto y no son tan exactas, pero dejan bien claro que el asunto va a la Corte de Casación. El caso es que la decisión que se hizo pública ha sido apelada por ambos bandos, de allí que la pelea sigue. Insisto en que un buen juez iría directo a la cabeza del asunto, llamando a declarar a los que se hicieron cómplices de una situación que se mantuvo oculta durante treinta años. A quienes ocultaron el documento de transición de la propiedad de Pedro Suárez Manzano a su hermano Tito, a esos deberían citarlos, de esa manera se sabría de una vez por todo las cosas que están entaparadas y que ellos las conocen mejor que todo el mundo, por que las vivieron y las pregonaron alegremente. Todo hace pensar que a lo largo del tiempo la pugna se mantendrá. El año pasado los dos grupos funcionaron, hicieron su dinero y nadie dijo nada, lo que indica que Cardenales es todo el mundo, solo que uno no puede ser del Éxito, ni los otros Organización Musical. Así andan las cosas.

*** Había escuchado hablar de muchas leyes, de la compensación, posibilidades, realidades, de la vida y también escuché sobre la ley del embudo. Pero escrito está, siempre hay una primera vez, acontece que mi hermana Nelly Irma me insinuó algo sobre la ley de las dificultades y fui sorprendido, resultado: out en primera.

El ser humano considera que el dinero lo es todo, que cuando lo tiene, la vida siempre le será una eterna sonrisa. De pronto en determinado momento ese espejismo lo enfrenta a la realidad y lo coloca ante una serie de problemas, dificultades propiamente hablando, y solo se le ocurre culpar a Dios por su absurda creencia de que a su familia, y mucho menos a él, le pudiera suceder nada. La ley de las dificultades, sépalo; establece otro patrón.

«Hágase tu voluntad» es ley oración universal, pero como es Dios quien decide, preferimos enfrentarlo sin saber que no hay fuerza posible para contrarrestar los designios del autor de la vida. Dios creó al hombre y no hay nada que éste pueda hacer para salirse de esa verdad. La voluntad de Dios es lo que sucede, pero no para creer que Dios desea mal a nadie. Ocurre sencillamente que hay que pagar los errores, las malas decisiones, lo indebido. Como quiera que somos humanos, que erramos y nos equivocamos, entonces también debemos entender y aceptar que las dificultades estarán allí y se presentarán en el momento menos esperado.

Lo más lógico es que en esos momentos es pedir a Dios fuerzas para enfrentarlas, con su protección para eliminarlas, para vencerlas, pero esto pasa antes por aceptar que no somos dueños ni de un solo cabello de nuestro cuerpo, para nada.

*** Dos de mis muchas ahijadas me informan su intención de casarse ya, debido a las divergencias familiares surgidas, en las cuales no tengo intención de inmiscuirme, porque eso es exclusivo de ambas y de sus padres, en cambio les presento este artículo que leí y reproduzco. Ojalá les sirva de guía.

Antes de Hablar de Matrimonio. Dicho tema es de la doctora Mila Cahue, psicóloga experta en temas de pareja del Centro de Psicología Álava Reyes. «Las relaciones humanas precisan de un tiempo para desarrollarse: las personas necesitan conocerse, gustarse, compartir… los sentimientos afloran entonces y son importantes, pero ¿Son lo único que necesitamos para tener éxito en una vida compartida?», se pregunta. «Las buenas intenciones no son suficientes. Para tener éxito en una relación se necesita tiempo: tiempo para que ocurran eventualidades, atención para darnos cuenta de lo que se presenta ante nuestros ojos y templanza para, finalmente, decidir si lo que puede llegar a madurar es realmente lo que queríamos y creíamos».

Pero, tal y como afirma la psicóloga Silvia Congost, autora del libro Cuando Amar Demasiado es Depender, para tomar una decisión hay que pasar la primera fase de enamoramiento, aquella donde «hay algo que nos atrae del otro y lo idealizamos sin ver todo lo que no nos gusta de él/ella o sin darle importancia. Todo nos parece bien y nos adentramos en la relación. Durante ese período de enamoramiento, que puede durar desde pocos meses hasta un año o año y poco, nuestra principal labor debería ser descubrir cómo es el otro en todas sus caras. Conocerle bien. Conocerle cuando está triste, contento, enfadado, etcétera… solamente cuando sepa cómo es en todos los contextos, podré decir que le conozco bien».

Así lo explica Mila Cahue: «Al principio puede existir la pasión, el enamoramiento loco, el atractivo, e incluso un análisis racional de la persona y de las circunstancias. Pero han de ocurrir las suficientes vivencias que nos permitan distinguir bien el «recorrido» que tiene el otro y, lo más importante, si es lo más adecuado para nosotros y lo que realmente queremos». A su juicio, no se trata tanto de una cuestión de tiempo, sino de que podamos responder a las siguientes preguntas: «Sabemos cómo reacciona ante una situación difícil? ¿Sabe decirme cuándo se aburre o algo no le gusta? ¿Cómo maneja su temperamento? ¿Sabe acompañarme en mis momentos bajos? ¿Quiere saber cómo me siento? ¿Cómo reacciona cuando nuestros puntos de vista no son los mismos? ¿Es responsable con sus obligaciones? ¿Es coherente lo que dice con lo que hace? En definitiva, ¿qué sé de esa persona?».

Además, prosigue esta experta, durante esta primera fase «hay que tener en cuenta que no solamente se está con alguien que gusta mucho, pero al que apenas se conoce, sino que de pronto uno se ve inmerso en un pequeño universo del que se desconocen sus reglas y hábitos: la familia política. Y esto es recíproco y bidireccional. Y hay que ver si uno es capaz de adaptarse o manejar el contexto del que provienen ambos y con el que, aunque sea indirectamente, habrá que convivir». Y por último, y no menos importante, añade Cahue, debemos ser conscientes de que hoy en día casi todo el mundo tiene exparejas. «Prestaría especial atención a cómo se manejan las relaciones con estas, si están colocadas en el sitio que les corresponde, y si no van a ser fuente de futuros conflictos, no tanto por ellas, sino por el espacio que les deja recorrer nuestra pareja actual».

Cuándo dejarlo

Solo una vez pasado ese período, que tiene diferente duración según la persona (algunos con pocas semanas ya ven la parte «oscura» del otro, mientras que otras personas se autoengañan y necesitan muchos meses), es cuando, según Congost, conocemos al otro de verdad. Es a partir de ahí, confirma Alberca, «que cuando tengamos claro que no podemos ser del todo felices con esa persona, ese es el mejor momento de cortar la relación, porque haremos un gran favor al otro, liberándole de quien ya no le quiere como merece ser querido. La compasión no es amor, sino cobardía. El cariño, tampoco». Llegados a este punto Congost dibuja dos escenarios: «Si no me gusta lo malo, porque para mí es inaceptable, lo ideal es dejar la relación. Si tengo buena autoestima, me iré, si no tengo una buena autoestima, a pesar de gustarme como es, seguiré a su lado y entraré en dependencia emocional».

El «para qué» del noviazgo

En definitiva, prosigue Cahue, es verdad que el «cómo» del período de noviazgo ha cambiado, pero él «para qué» sigue estando absolutamente intacto. En este sentido, hay que ser plenamente consciente de que, aunque dos personas estén conviviendo a las pocas semanas de haberse preguntado el nombre y el teléfono, todavía están de noviazgo, es decir, conociéndose. Todavía no hay una pareja consolidada. Todavía no hay proyectos comunes. Todavía no hay compenetración afectiva en el abanico de eventos con los que nos sorprende la vida. La relación todavía no está preparada para compromisos mayores que necesitan de muchos datos, de su aceptación y de, en algún momento, tener la voluntad de hacerlos claros y explícitos». «Los hitos que hay que ponerse no son tanto temporales, sino emocionales», concluye esta especialista… buen provecho a las dos chamacas.

*** Cuando se va alguien del entorno, la tristeza me arropa. En esta oportunidad se marchó Guillermina Namías Vílchez, alegre y dicharachera como la gaita misma, optó por irse en domingo. Paz al alma de «Mimina», para la cual en su largo viaje al lado de sus padres, habrá mucha brillo, en un sendero que le será de lo más iluminado. Mis condolencias a los Namías Vílchez, Valdés Vílchez, Trujillo Vílchez y Urdaneta Vílchez.

La muerte de Víctor Pérez, hombre de radio, cultor del vallenato y la gaita, impactó porque nadie se esperó que se fuera de este mundo de esa manera. Envío mis condolencias a toda su familia. Que en paz descanse el amigo gaitero… siguieron las malas nuevas. Muy tempano la mañana del miércoles recibo el mensaje: «Murió Juan Carlos Higuera Moros». Lo vi crecer aferrado a las piernas de su padre Atilio Higuera Miranda, como mascota del equipo Radio Popular en los Torneos Prensa Radio. Se hizo hombre de radio, fuimos amigos, discutimos por la gaita y se aferró a Los Pájaros Rojos y me arrostró con él. Quisiera decir más, pero realmente esto ha sido muy triste. Que el chamo gaitero llegue alegrando el ambiente allá en Sion. Descanso para el alma del amigo softbolista gaitero.

Ignoro cómo se llama su señora, pareja, empate lo que fuera, pero a lo que si me atrevo en este asueto es a recomendarle a que se alce y se empate con «prudencia», una chica que lo debe acompañar a lo largo del más triste y desolado Carnaval del mundo, sobre todo para los que no pudieron cobrar su quincena y salario a tiempo porque los bancos se fueron de rumba.

*** ¡Quedó escrito. Epa, ya está. Nos vamos!

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