Opinión

Vale la pena puntualizar

Luis Fuenmayor Toro
7 de julio, 2026 - 10:44 am
Luis Fuenmayor Toro

Por Luis Fuenmayor Toro

 

• Rechazo el asesinato de venezolanos: pescadores, mineros, soldados u otros, que haya sido generado por la injerencia armada de EE. UU. en nuestro país, con o sin la aquiescencia del gobierno nacional, en clara violación de nuestra soberanía, dignidad, constitución y del derecho nacional e internacional, sometiendo a nuestra nación a un tutelaje inaceptable y a un despojo criminal.

• El problema de si Nicolás Maduro es un presidente legítimo o no es un asunto de nosotros los venezolanos y de nuestras instituciones, por lo que debería ser resuelto en forma soberana, sin ningún tipo de injerencia militar ni política extranjera, ni de presiones indebidas violatorias del derecho internacional y de la constitución.

• No hay ninguna duda de la existencia de una campaña atroz de desinformación y neurotización de la gente, a partir de la destrucción y muertes generados por los dos terremotos del 24 de junio pasado, con la que se pretende alterar la percepción de la realidad, desestabilizar emocionalmente a la población, deslegitimar el orden actual y conducirnos al caos.

• Condeno el bombardeo permanente de imágenes de destrucción, que pretenden generar miedo, indignación, furia y desestabilización, impidiendo la unidad de la nación cuando ésta es más que necesaria.

• La discusión, sobre la conducta del gobierno nacional en su respuesta al desastre, no puede hacerse sólo sobre la base de si hay quejas o no de la misma. Quejas tienen que haber, pues el gobierno no es un dechado de eficiencia, ni la gente en general es objetiva a la hora de quejarse, ni todas las quejas son producto de la realidad vivida. Hay quejas sentidas y quejas mal intencionadas; hay gente que reclama ser atendida, gente que reclama a pesar de haberlo sido y gente que vive políticamente de los reclamos y del caos que se pueda generar.

• Buscar votos entre los escombros de edificios colapsados, en medio de cadáveres y gritos de auxilio de las personas tapiadas, al lado de amigos y familiares de las víctimas desesperados, es una conducta propia de degenerados, de sub humanos que, como aves de rapiña, viven de la muerte sin importarles nada lo acontecido, ni la nación donde viven.

• Tratar de convertir las urnas funerarias de las víctimas en urnas electorales es lo más grotesco, asqueroso y perturbador que pueda existir.

• Inaudito que se trate de crear la matriz de opinión de que el gobierno no sólo ha sido incapaz de enfrentar el desastre, sino que ha actuado para que no haya sobrevivientes, impidiendo la labor de los rescatistas y el envío de la maquinaria necesaria. Según estos artífices del desastre, todos los militares y los agentes policiales actuaron para agredir, robar, saquear, traficar con niños huérfanos, violar a jovencitas vulnerables en los refugios, proteger apartamentos llenos de lingotes de oro y trasladar voluminosas cajas fuertes llenas de dinero.

• Es clara la intención, dentro y fuera del país, de utilizar perversa e inmoralmente el dolor y el luto de la familia venezolana, para que el gobierno salga perjudicado política y electoralmente, y no pueda ser capaz de mantenerse ni un minuto más en el poder, para así dar paso a otro al que le importamos mucho menos los venezolanos.

• Vimos como varios medios de prensa extranjeros, contrarios al gobierno, hicieron más o menos las mismas preguntas, sobre actuación inoportuna o indebida del gobierno en el tratamiento de esta crisis. Esa similitud del discurso significa que hay una componenda internacional opositora actuando en ese sentido.

• Sé que la acción gubernamental no ha sido totalmente efectiva y oportuna, lo que de paso nunca ha sido de esa manera en el país, ni lo es en el resto del mundo, pero es canallesco y hasta ridículo pensar, que sus deficiencias hayan sido producto de un odio perverso, que de repente los invadió, contra los venezolanos, incluyendo a quienes los apoyan, pues la destrucción y muertes han sido de todos.

• De las experiencias mundiales se sabe, que las consecuencias de 2 sismos como los ocurridos el 24 de junio, no son nada fáciles de enfrentar, y menos en un país que está sin recursos, bajo sanciones económicas graves, bombardeado y amenazado militarmente y con una oposición perversa y anti nacional, que juega permanentemente al caos.

• Este 5 de julio, hubo poco que festejar y sí mucho que reflexionar. Recuperar la soberanía nacional debe ser una tarea permanente, que pasa por enfrentar desde ya la pretensión de prolongar la presencia militar gringa en el país.

Rescatar la justicia social, que pasa por hacer valer los derechos sociales: salarios, empleo, salud, educación, seguridad y una mejor distribución de las riquezas, requiere la organización de un movimiento popular nuevo, que destierre las lacras actuales.

Restablecer la democracia y la constitucionalidad, retos que van mucho más allá de la simple realización de elecciones, pues se trata de diseñar un nuevo modelo, realmente plural, que ponga el interés de la nación por delante, que renueve la credibilidad del pueblo y que sea lo suficientemente estable y duradero, para reconstruir la república sin tutelajes.

• Parecería que la lucha por la emancipación, la libertad y la justicia sigue totalmente vigente, por lo que hay que reiniciarla. Es un duro combate el que le espera a la nación venezolana, pero su duración no tiene por que ser nuevamente de 200 años.

Tags

Comente