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Unión Nacional

17 de julio, 2020 - 5:55 pm
Jose Lombardi

Jose Lombardi 

Venezuela está resquebrajada, dividida, debilitada y gravemente enferma, los venezolanos son testigos y víctimas de las consecuencias: la pobreza, el alto costo de la vida, la precariedad de los servicios básicos, la ausencia de espacios públicos para el esparcimiento y cientos de problemas más, agobian a una sociedad que no se rinde a recuperar una normalidad que le han robado en medio de una pugna irracional por el poder.

En este escenario, los venezolanos sufren, pero no pierden la esperanza. Recientemente dos voces calificadas, el Dr. Eduardo Fernández y el Cardenal Baltazar Porras han ofrecido al país unas propuestas creíbles y posibles; ambos plantean la necesidad urgente de que la dirigencia nacional debe sentarse a conversar a través de un mutuo reconocimiento que permita desbloquear el conflicto político y así darle paso a propuestas para solucionar los graves problemas de los venezolanos.

El Cardenal Porras, admite que ningún sector político tiene la razón, todos son corresponsables de la situación actual y esta debe ser la motivación para el encuentro, es el sufrimiento de la gente y no el control del poder, la causa que motive la Unidad Nacional. En el caso del Dr. Fernández y aprovechando la coyuntura electoral para elegir la nueva Asamblea Nacional, este propone materializarla a través de un gran acuerdo nacional y convertir a esta institución en el espacio democrático y civilizado para dirimir las diferencias y alcanzar acuerdos políticos que sirvan para solucionar los problemas del país.

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A pesar de que ambas propuestas son sensatas, oportunas, racionales, civilizadas y democráticas, tendrán que superar lo que en las Ciencias Políticas llamamos la “Realpolitik”, entre ellas la más influyente es la externa; países como Estados Unidos, Cuba, Rusia, China, la Unión Europea, entre otros, han entrado a ser actores políticos en el conflicto político venezolano, una geopolítica internacional que sobrepasa la política nacional y la neutraliza, de tal manera, que en este escenario es imprescindible que estos actores entren en la negociación, dejarlos afuera implican el fracaso de cualquier esfuerzo unitario.

En el caso de la oposición, si esta quiere volver a ser un factor de fuerza interno, requerirá obligatoriamente de acuerdos unitarios mínimos, como puede ser el propuesto por el Dr. Fernández, una tarjeta única que encauce la diversidad de factores que hacen vida en ella o en caso contrario lograr una lista común de candidatos inscritos por las distintas tarjetas que hacen vida en la oposición.

Una vez más las cartas están abiertas y sobre la mesa, esperemos tomar las correctas y finalmente podamos empezar a reconstruir una Venezuela que reclama a gritos volver a la normalidad democrática, una normalidad que resuelva los problemas básicos y genere un clima de armonía y fraternidad entre todos los venezolanos, para esto será necesario lo que repetidamente viene insistiendo un fraterno amigo: sentido de patria, desprendimiento y trascendencia.

Foto: Cortesía  

 

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