Problema político, urgencia económica

21 de marzo, 2016 - 3:28 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Después de un poco más de dos meses de haber sido electa la Asamblea Nacional con una contundente mayoría opositora, representada en 2/3 partes de la misma y más de 2 millones de votos de diferencia, continuamos visiblemente inertes en un país que apostó por un cambio, inmersos en una crisis económica que sigue creciendo aceleradamente poniendo en peligro a millones de venezolanos.

Es prematuro diagnosticar las causas de la crisis actual, sin embargo, muchos expertos coinciden en el factor «confrontación política» como una de las causas centrales, representada en ella misma, el origen de la causa, pero al mismo tiempo el obstáculo de las soluciones. Como ejemplo de la confrontación política en los últimos años, podemos mencionar: El vacío de poder en el 2002, los acontecimientos de la Plaza Altamira, el paro petrolero, las protestas de calle del 2014, definida como «la salida», entre muchos otros eventos que han marcado la confrontación política nacional.

No existen dudas que la «confrontación» ha sido la ruta política seleccionada por el chavismo, ha sido una estrategia política eficaz para el mantenimiento del poder, pero con un costo social devastador. El resultado desolador es un país con una inflación general para el cierre del 2015 de 270,2% (la más alta del mundo) y la de alimentos de 320%, con una pobreza general de 73% y una extrema de 49%.

Coincido con muchos analistas y expertos que el problema y la solución de fondo es político, sin embargo, ha surgido una urgencia económica que a mi modo de ver prevalece y debe atenderse con prioridad.

Según el presidente del Ifedec, Dr. Eduardo Fernández, gobierno y oposición están en incapacidad de tomar las medidas económicas que se requieren; en el caso del gobierno por debilidad, «el Gobierno está muy débil, después del 6 de diciembre del año pasado se siente muy débil, le tiene temor a las consecuencias políticas y sociales de las decisiones que hay que tomar», y con respecto a la oposición, no tiene el poder suficiente para hacerlo.

Considero que debe lograrse un acuerdo mínimo para enfrentar la crisis, una tregua política que permita atender la emergencia económica y así atender a tiempo la crisis humanitaria que se avecina.

Recientemente estuvieron de visita en el país los premios Nobel de la Paz, el costarricense Oscar Arias y el polaco Lech Walesa, quienes participaron en el Foro por la Libertad y entre otras cosas, dijeron: «En la lucha que ustedes habrán de emprender tienen que tener convicciones, tienen que tener perseverancia porque no es fácil, es más fácil hacer la guerra que alcanzar la paz, tienen que tener humildad porque al final nunca van a conseguir lo que ustedes quieren completamente en un 100 por cien, tendrán que ceder»,  «Habrá que hacer algún tipo de negociaciones porque el cambio que queremos en Venezuela lo queremos sin violencia, lo queremos dentro de la Constitución».

No tengo dudas que la confrontación política tiene sus culpables y creo que los mismos deben ser identificados, juzgados y penados, pero el pueblo venezolano reclama en estos momentos soluciones a los urgentes problemas económicos.
Se han mezclados ingredientes explosivos que atentan contra el sistema democrático, al punto que hoy el país está contra la pared, en una especie de ruleta rusa, en donde la recámara sin balas representa la democracia y la bala, el fin de ella.

Recientemente el presidente Barack Obama en el discurso sobre la unión expresó «¿cómo haremos para que nuestra política refleje nuestras mejores virtudes en vez de nuestros peores defectos?». Los políticos tenemos el reto de exaltar nuestras cosas buenas para sobreponerlas sobre las miserias y convertir la política en un instrumento al servicio de la gente.

Los venezolanos hoy reclaman con urgencia que los actores políticos dejen a un lado la diatriba y atiendan la emergencia económica, la gente quiere comida, agua, luz y medicinas, lo demás puede esperar.

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