Las teorías son tan importantes como el puño que forja el acero. El humanista Luis Brito García, en una conversación con Wálter Martínez, en su programa Dossier del pasado jueves 10 de septiembre de 2015, comentaba entre otros, dos aspectos terribles de la realidad capitalista de este momento mundial: la privatización de la guerra; y la condición humana con que han sido investidas las corporaciones, que explotan, esclavizan, hambrean y asesinan a los seres humanos del planeta.
Luis Brito, quien ha tenido siempre mi admiración como ensayista, novelista, dramaturgo, fue brillante esa noche como de costumbre, pero con todo el respeto le digo que pudiese haber sido contundente si hubiese partido de la teoría; una de las fortalezas del capitalismo, es que siempre parte de ella, sin mencionarla jamás: si nosotros aceptáramos, como en efecto aceptamos la realidad de la privatización de la guerra, no estaríamos descubriendo una realidad nueva; es la misma realidad capitalista, que históricamente es privada, basada en el monopolio de la propiedad sobre los grandes medios de producción, en este momento totalmente dominados por la globalización del capital financiero.
La novedad, son los métodos que ahora utiliza el imperialismo para ejecutar sus guerras de invasión y de rapiña; antes lo hacia con los ejércitos regulares de sus Estados privados, de las naciones aparentemente soberanas, satélites de su dominación mundial, y desde su superestado corporativo, es decir, maxiprivado; ahora, utilizan empresas privadas que contratan paramilitares, asesinos maniáticos, extremadamente pervertidos, que superaran a los bárbaros de Atila, y destruyen material y moralmente a los pueblos que arrasan: Irak, Libia, Siria, Afganistán, entre muchos ejemplos. En conclusión, todas las guerras imperialistas, se ha dado en el marco de la historia privada del modo de producción capitalista,
El Capitalismo está de vuelta, con su misma, y antiquísima teoría: la privatización de todo lo que produce el proletariado mundial, y más allá la privatización de todas las formas de vida, que aun quedan en el planeta, privatización que comenzó con el esclavismo de forma directa, ahora de manera encubierta; de este sustrato teórico surge, el reconocimiento de ese parapeto que llaman la Corte Internacional, al «derecho de las corporaciones» sobre la propiedad de la condición humana, para esclavizar a los animales más desarrollados de todas las especies vivas, llamados humanos , pero a partir de este momento, sin los derechos, que teóricamente, desde la historia y la filosofía, idealista, y privada, le ha robado el imperialismo.
Ya sabemos que los derechos humanos son los derechos del capital financiero.
Comprendemos el discurso de Uribe y de Santos: son capitalistas, ¿Cómo esperamos que actúen? La teoría dice, que como corruptos, narcoparamilitares, y genocidas, expertos en Marketing; “el único peligro es que te quieras quedar” en una Colombia bañada en sangre desde la guerra de los mil días, y desde el año 2000 viviendo, en un promedio cercano al 50%, exclusivamente de la economía venezolana, mediante las formas de contrabando, el narcoparamilitarismo, la estafa al bolívar mediante el cambio paralelo en la frontera, la extorsión, el chantaje; el robo de un poco más de un millón de litros de gasolina venezolana, diariamente, y que Ecopetrol exporta como si fuera gasolina producida en Colombia.
Detrás de Santos, estará siempre el imperialismo con su teoría de la privatización de la vida a su entero favor. Venezuela no puede vivir saqueada por el Estado narcoparamilitar colombiano.






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