La salida de Ramón Guillermo Aveledo ha sido el mayor logro político de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), luego de navegar a la deriva desde aquel 8 de diciembre cuando se les ocurrió la brillante idea de calificar de «plebiscito» las elecciones municipales donde el chavismo obtuvo el 70% de las alcaldías y la amplia mayoría del voto nacional. Desde entonces la mesa donde se reúnen los oposicionistas comenzó a fracturarse, no solo por merma de sus desilusionados seguidores, sino además porque cada uno de los aspirantes a líderes que la integran decidieron no coordinar más y hacer lo que le diera la gana para alcanzar el poder. De allí que Leopoldo planteara la salida como fórmula violenta e ilegal para asaltar Miraflores y hacerse presidente. María Machado se lanzó a buscar una intervención extranjera y por su parte otros tantos pidan referéndum, constituyente o renuncia presidencial como mecanismo para ser gobierno. Ninguna de las propuestas avanzó efectivamente y la incapacidad para lograr los objetivos terminó pasándole factura a Aveledo quien a la final resultó el único que cruzó la puerta abierta de salida que colocó Leopoldo desde comienzos de año.
Pero la salida de Aveledo dice más de la crisis futura de la oposición venezolana, que de la ya bien conocida disputa interna que tienen. Les corresponde ahora tratar de ponerse de acuerdo sin intermediario que calme los egos, las envidias y las incoherencias que se reúnen en torno a esa mesa. Adicionalmente, como si fuera poco, las fuerzas revolucionarias seguimos rearmando filas en torno al proyecto de país que nos legó el comandante Chávez. El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)celebra su III congreso y oxigena sus liderazgos, define objetivos y establece planes de acción para continuar fortaleciendo el Poder Popular y garantizar cada día más el éxito en la gestión de gobierno. La salida de Aveledo solo evidencia la incapacidad de la derecha apátrida para poner el país por sobre su interés de clase, por ello la complejidad de lo que está por venir para el seno del oposicionismo y en consecuencia lo altamente peligrosa que se torna el mismo ante el desespero por obtener el poder. Aunque de las miserias internas de la MUD deben encargarse ellos, los revolucionarios debemos estar muy atentos en la medida que los más extremistas parecen avanzar a lo interno de la derecha venezolana. Por ahora la salida que planteó Leopoldo y apoyó desde el silencio cómplice el resto de la MUD, logró su primer éxito, destronar a Aveledo y caotizar aún más la convulsionada derecha venezolana.






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