¿Qué hicimos mal los latinoamericanos? (parte II)

5 de julio, 2015 - 2:47 pm
Redacción Diario Qué Pasa

Esta entrega viene a ser la continuación del artículo de la pasada semana, referente al discurso del Premio Nobel de la Paz, el expresidente de Costa Rica, Oscar Arias, en la Cumbre de las Américas del año 2009 de Trinidad y Tobago.

«… ¿Qué hicimos mal? No puedo enumerar todas las cosas que hemos hecho mal. Para comenzar, tenemos una escolaridad de siete años. Esa es la escolaridad promedio de América Latina y no es el caso de la mayoría de los países asiáticos. Ciertamente no es el caso de países como Estados Unidos y Canadá, con la mejor educación del mundo, similar a la de los europeos. De cada 10 estudiantes que ingresan a la secundaria en América Latina, en algunos países solo uno termina esa secundaria.

Hay países que tienen  una mortalidad infantil de 50 niños por cada mil, cuando el promedio en los países asiáticos más avanzados es de 8, 9 o 10. Nosotros tenemos países donde la carga tributaria es del 12% del producto interno bruto, y no es responsabilidad de nadie, excepto la nuestra, que no le cobremos dinero a la gente más rica de nuestros países. Nadie tiene la culpa de eso, excepto nosotros mismos.

En mi intervención de esta mañana, me refería a un hecho que para mí es grotesco, y que lo único que demuestra es que el sistema de valores del siglo XX, que parece ser el que estamos poniendo en práctica también en el siglo XXI, es un  sistema de valores equivocado…

No puede ser que América Latina se gaste $50 mil millones en armas y soldados. Yo me pregunto: ¿Quién es el enemigo nuestro? El enemigo nuestro, presidente Correa, de esa desigualdad que usted apunta con mucha razón, es la falta de educación; es el analfabetismo, lo que no se está gastando en la salud de nuestro pueblo; nuestro enemigo es la falta de creación de la infraestructura necesaria, los caminos, las carreteras, los puertos, los aeropuertos; que no estemos dedicando los recursos necesarios para detener la degradación del medio ambiente. Esa desigualdad que tenemos y que nos avergüenza, es producto, entre muchas cosas, por supuesto, de que no estamos educando a nuestros hijos y a nuestras hijas.

… Parece que se nos olvidó a los latinoamericanos y caribeños que el 9 de noviembre de 1989 pasó algo muy importante: Al caer el Muro de Berlín, todo el mundo cambió, menos nosotros y algunos otros países de Asia y África.

Tenemos que aceptar que este es un mundo distinto, y en eso francamente, todos los académicos, todos los pensadores, economistas, historiadores, casi que coinciden en que el siglo XXI es el siglo de los asiáticos, no de los latinoamericanos. Coincido con ellos, puesto que mientras nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías, seguimos discutiendo sobre todos los «ismos», de cuál es el mejor entre capitalismo, socialismo, comunismo, liberalismo,… los asiáticos encontraron un «ismo» muy realista para el siglo XXI y el final del siglo XX, que es el pragmatismo. Basta citar un solo caso, el del exprimer ministro de China, Deng Xiaoping, y su teoría liberalista de que ‹no importa el color del gato, mientras sea bueno para cazar ratones› y también la de ‹ser rico es glorioso›, que ha sacado a más de 300 millones de chinos de la pobreza…».

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