¿Libre de qué libertad?

21 de octubre, 2014 - 1:50 pm
Redacción Diario Qué Pasa

No conocemos otra libertad que la que se desprende del uso y usufructo del producto de nuestro trabajo como clase social, en la dirección de nuestro propio modo de producción socialista, y en la construcción de la historia social de transición.

Ahora sabemos que hemos caído en las trampas del discurso filisteo, que da por nuestra la libertad privada de ellos, que justamente oprime la libertad social de nosotros los obreros y trabajadores de la Ciudad y del Campo; estamos claros que la libertad burguesa, defendida por la CIA, la OTAN, Israel, significa esclavitud para nosotros.

Venezuela obtiene  un puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU, apoyada por gobiernos amigos. La acción revolucionaria allí es defender la libertad proletaria frente a la libertad genocida del imperialismo que condena al terrorismo y a la esclavitud a gran parte del planeta. Justamente el imperialismo persigue y acosa a Cuba desde su control en ese foro internacional, por su posición inclaudicable frente a su política terrorista y genocida en contra de los pueblos que luchan por su liberación.

La libertad social de una clase, posee la condición revolucionaria para derrotar la historia vieja y construir su nueva historia. El surgimiento de la burguesía frente a la historia feudal constituyó una acción revolucionaria sin precedentes frente aquella dominación. Hace casi 400 años que esa burguesía rebasa con creces la crueldad, los crímenes y el genocidio de los señores feudales, ahora es la clase más contrarrevolucionaria en la defensa de su historia capitalista. Van a cumplirse 100 años del comienzo de la construcción de la historia social de transición, cuando el proletariado ruso, alcanzó su victoria de octubre de 1917 frente a la vieja historia feudal, apoyada por el capitalismo, en aquella anchurosa y atrasada nación.

En la necesaria acumulación de fuerzas, principio insoslayable en el diseño de la línea política de los partidos comunistas del mundo como vanguardia del proletariado, para avanzar en la derrota del enemigo de clase, la acción revolucionaria tiene que develar las trampas del discurso burgués, donde su libertad burguesa sigue apareciendo como un manto de salvación y de consuelo; mientras no concebimos ni practicamos nuestra libertad proletaria.

La democracia imperialista, presentada como paradigma de la libertad en el ejercicio de la soberanía y el autogobierno, como parte de un paquete de mentiras explicadas en un lenguaje encriptado, últimamente desde la fraseología del positivismo lógico y sus juegos del lenguaje, deben ser sustituidas por el develamiento y práctica de nuestra propia democracia proletaria, desarrollada desde la condición popular y revolucionaria.

La concepción de la política, más allá de la lógica burguesa del poder, no pasa de ser un carnaval donde se le siembra en el  proletariado la ilusión de una participación, según ellos cada día más grande, en su parlamentarismo burgués.  No hay ejercicio del poder proletario dentro de la superestructura y funcionamiento del Estado burgués en el propósito de defender su prehistoria privada capitalista.

La política en su ejercicio, está respaldada por una historia que fundamenta el poder en la propiedad y control del modo de producción que esencializa la condición del ser social, determinante de la conciencia social. La noción de poder que constituye la razón política, no nace espontáneamente, sino que tiene su fundamento en la filosofía idealista.

Comente