Opinión

Fue Chávez, Maduro o fueron ambos

Luis Fuenmayor Toro
29 de octubre, 2026 - 1:30 pm
Luis Fuenmayor Toro

Luis Fuenmayor Toro

 

Cuando alguien trata de establecer los orígenes de la crisis actual, y necesariamente tiene que contraponer las acciones de quienes nos han gobernado en este siglo, siempre aparecen los dolientes de la gestión de Chávez y la acusación de que algunos están llenos de un perverso y desatinado prejuicio contra el comandante eterno.

«¿Cómo va a ser responsable Chávez, si tiene 13 años y 7 meses de haber muerto?», increpan con su mejor argumento, para concluir tajantemente que «el responsable es Maduro». Y estos son los críticos, de Maduro, pero críticos, pues los fanáticos rojo rojitos simplemente afirman, con total seguridad, que ninguno de ellos tiene ninguna culpa en nada de lo sucedido y que «toda la responsabilidad es del imperio gringo», que tiene culpas, pero no está solo.

Las racionalizaciones ideológico-políticas no incorporan a todos los actores en el análisis y subestiman, en estos casos, las fuerzas y contradicciones al interior de los procesos.

Luego de sus primeros cinco años de gobierno, Maduro llevó la economía nacional al colapso total. Devaluó en forma gigantesca el bolívar, por lo que encareció el dólar más de 230 mil veces que como lo encontró; llevó la inflación a un millón por ciento en 2018, genera una contracción del PIB de 52 por ciento, una reducción de las reservas internacionales mayor del 40 por ciento y una caída de la producción petrolera de 76 por ciento.

Recibe el salario mínimo en 87 dólares mensuales, y en 2018, la reducción del mismo ya había sido de diez veces.

El subempleo aumento 20 por ciento, la pobreza total de hogares por ingresos pasó de 35 a 85 por ciento y la pobreza extrema se incrementó de 10 a 65 por ciento en el mismo período.

La mortalidad infantil pasó de 14,7 a 18,2 muertes por mil nacidos vivos, lo que significa un aumento del 23,8 por ciento en 5 años; la mortalidad materna saltó de 55,5 a 141,3 por cada 100 mil nacidos vivos, más que se duplicó.

Ya con Chávez se había iniciado un deterioro de los indicadores económicos y sociales de 1999, cuando asumió su primera presidencia. Hubo una mejoría de estos hacia 2008, el mejor año de gestión chavecista, aunque nunca en relación con los grandes ingresos extraordinarios recibidos, por el aumento de los precios petroleros y el reforzamiento de la OPEP que impulsó desde sus primeros tiempos.

Venezuela disfrutó del segundo mayor ingreso por exportaciones de crudo de toda su historia. Pero, al igual que en el pasado adeco copeyano, imperó la ineficacia financiera, la malversación de recursos, la fuga de riquezas al exterior a través de CADIVI, la corrupción, la creación de una nueva burguesía dizque revolucionaria, el consumo suntuario, la importación desatada (política de puertos) y la imprevisión socio económica.

Chávez deja el poder con indicadores económicos peores que los encontrados en 1999, pero muy por encima de los de Maduro 5 años después. La deuda externa pasa de 23 mil millones de dólares a 82 mil millones en 2013, con el petróleo aún en 100 dólares el barril.

La inflación va de 30 por ciento anual a 56,2 por ciento en 2013. El cambio oficial fluctuó, a precios constantes de 1999, entre 562,49 bolívares por dólar y Bs. 6.300 por dólar en 2013, una devaluación del bolívar de 1.020 por ciento en el período.

Pese a que, en su primera década, las reservas internacionales crecieron 184,9 por ciento, en relación con las de 1998, a su muerte, en 2013, eran sólo 82,1 por ciento mayores que las encontradas, lo que significó una reducción muy rápida en los últimos tres años. Por su parte, la producción petrolera diaria se redujo con Chávez un 25 por ciento y el salario mínimo real disminuyó en 51,7 por ciento.

La mortalidad infantil con Chávez mantuvo un descenso sostenido, que no se revirtió en sus últimos años, pese al deterioro de los indicadores económicos. Con Chávez, las muertes de menores de un año se redujeron en 45 por ciento, lo cual coincide con una reducción también, de la mortalidad en menores de 5 años de 23,8 por ciento. En cambio, la mortalidad materna, indicador mucho más sensible que los anteriores, permaneció estancada e incluso se incrementó al final de su mandato en 34 por ciento.

Chávez gustaba de los indicadores de salud de proceso, es decir los que miden las actividades realizadas, como el número de consultas atendidas, la cantidad de radiografías efectuadas, las vacunas inoculadas, las intervenciones quirúrgicas realizadas o las citologías de cuello uterino hechas. Pero no atendía a los indicadores de impacto, que son los que miden los resultados obtenidos.

De lo dicho queda claro que ambos gobernantes fueron responsables del deterioro, sin que ello signifique que no hubo una gran responsabilidad también, de quienes impusieron al país un cerco financiero y económico criminal.

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