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Errores no forzados

4 de julio, 2020 - 10:18 am
Jose Lombardi

Jose Lombardi 

La oposición venezolana desde hace mucho tiempo se estima que puede estar aproximadamente en un ochenta por ciento (80%), incluyendo los venezolanos que están fuera del país, una realidad que genera la gran interrogante: ¿Por qué el Gobierno sin apoyo popular y con buena parte de la comunidad internacional en contra, sigue en el poder?

La respuesta es compleja y tiene muchos elementos para el análisis, sin embargo tratando de sintetizar toda esta complejidad me atrevería a decir que son los errores no forzados de la oposición los causantes determinantes de esta trastocada realidad, dejando claro que esta afirmación no justifica las acciones abusivas de un Gobierno que usa el poder de las armas para aferrarse a él.

Los errores conocidos como no forzados son aquellos errores que se cometen sin intencionalidad, este término es usado con frecuencia en los deportes, especialmente en el tenis o en el béisbol, cuando un jugador de tenis, por ejemplo, se le queda la pelota en la malla o cuando un jugador de béisbol después de atrapar la pelota esta se le cae, son estos errores determinantes para que un juego se gane o pierda.

Antes de hablar sobre la Oposición venezolana y considerando sólo quienes la integran debemos dividirla en dos: por un lado están quienes la dirigen a quienes llamaremos elite dirigente y por el otro a los dirigidos a quienes llamaremos pueblo opositor, y siendo este último el representante mayoritario de ese aproximado ochenta por ciento de todo ese conglomerado, sería injusto adjudicar los errores no forzados al pueblo opositor, cuando gracias a ellos hemos podido tener los pequeños éxitos dentro de los grandes fracasos. A ellos se les ha pedido de todo y siempre han estado presentes. Es impresionante cómo una y otra vez se vuelven a levantar frente de la desesperanza.

Lamentablemente, el problema está en la elite dirigente, quienes no han sido capaces de administrar y capitalizar con éxito ese 80% de venezolanos descontentos y deseosos de un cambio político, es como si hubieran recibido varios juegos de béisbol ganando ocho (8) a dos (2) y lo terminan perdiendo 10 (diez) a ocho (8) pero no porque hayan jugado en contra de un mejor equipo, sino que cometieron demasiados errores no forzados.

La élite dirigente también hay que dividirla; en ella encontramos una diversidad de pensamientos y acciones que la convierten en una torta de varios pedazos, la diversidad siempre será positiva mientras esta no sea un motivo de conflicto y es allí en dónde radica la causa de los errores no forzados, mientras un grupo empuja a la derecha el otro lo hace a la izquierda lo más parecido a un ring de boxeo con varios boxeadores al mismo tiempo, múltiples agendas y estrategias que no se concretan por una diversidad mal manejada que ha desnudado múltiples intereses personales que terminan privando sobre los del colectivo.

Esta diversidad sólo podrá triunfar cuando decidan sentarse en la misma mesa, estrechar las manos, hacer un «mea culpa» y acordar una sola agenda, no hay oposición buena o mala, grande o pequeña, colaboracionista o no, de la mesa o la mesita, todos aquellos que estén en contra del gobierno, deben ser considerado opositores, incluyendo a los que llaman desertores chavistas.

En este 2020 nos vuelven a entregar un juego ganando ocho (8) a dos (2), el Gobierno se expone nuevamente a un proceso electoral en donde no tiene votos pero si armas, la Democracia entre otras cosas nos ha enseñado el poder que representa el voto, este es un arma silenciosa y pacífica, pero letal, depende ahora de la elite dirigente capitalizar el triunfo y no dejar que se escape de las manos, el único requisito es jugar en equipo y pensando que el triunfo es para toda Venezuela, estamos en tiempos de donde la legitimidad es más poderosa que la legalidad, esta última está rota y hay que restituir, sólo será posible si ganamos el juego

Foto: Cortesía

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