Por Soc. Enrique Parra
La relación entre ciencia, ética y sociedad constituye una correlación fundamental para la vida humana y el bienestar social.
Por lo tanto no son ámbitos aislados, sino que interactúan constantemente influenciándose, complementandose y determinandose. En la actualidad esta correlación es imprescindible fomentarla ante el rápido, constante y sorprendente avance de la tecnociencia, que tiende a soslayar los valores humanos.
En este sentido, la ciencia está llamada a ser el motor de la sociedad, ya que la actividad social busca la producción de conocimiento para mejorar la condición biopsicosocial del hombre, ofreciendo soluciones a los nudos críticos del quehacer humano.
Sin duda los descubrimientos científicos a lo largo de la historia, han impactado al ser humano mediante las ciencias, tecnologías e innovaciónes aplicadas transformando profunda y radicalmente a la humanidad, desde la edad de piedra hasta la inteligencia artificial.
Este inobjetable progreso no es éticamente neutro, la ciencia no es políticamente asexuada las prioridades y pertinencias de las líneas de investigación cientifica y tecnológica, así como el alcance de sus aplicaciones están y estarán determinadas por la axiología e intereses de las estructuras de poder que las orienta, las financia, legaliza y utiliza en función de la hegemonía de dominación.
De manera que, la eticidad (cualidad de ser ético) debe ser la brújula orientadora de la acción científica, base que soporta la reflexión sobre ética y cívica, sobre moral y política como proyección de la producción y aplicación del conocimiento para «que sea más humana la humanidad».
En consecuencia, la sociedad a través de sus sistemas político-jurídico tiene la ineludible responsabilidad de establecer leyes, normas, regulaciones e instituciones democráticas garantes del avance científico comprometido con la preservación de la vida humana, la sustentabilidad ambiental, los derechos humanos y la eudaimonía aristotélica.
En conclusión, la correlación aludida es dialéctica: la ciencia impacta en la sociedad planteando desafíos circunscritos a la ética y razón; la ética ofrece un marco de valores humanos para guiar la ciencia; y la sociedad como el único ámbito para la vida política, es donde se gesta el poder y se enfrentan las complejidades humanas.
ENTREVEO N° 145
Maracaibo, 16/11/2025






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