Evocando las navidades en la etapa de niño, vino a mi mente el pesebre. En mi caso particular anualmente disfrutamos de un pequeño pesebre sobre una consola en la sala del apartamento. Sin embargo, nuestras mentes tienen impresas desde niño una montaña donde hay un establo con animales y una cuna donde nació el niño Jesús, sencillamente porque a través del tiempo siempre hemos visto construir el pesebre de nuestros hogares o en otros espacios públicos y privados con esas características. Si nos vamos a las décadas 50 y 60, era muy común utilizar el papel de los sacos de azúcar o harina, algodón, spray de colores y otros materiales reciclables, para representar las montañas y el emblemático establo. A pesar de haberse incorporado al escenario navideño, otros elementos como el arbolito, campanas y otros, su esencia ha permanecido incólume, ante los cambios generados en la cultura navideña, por la llamada globalización.
Esta tradición es producto de un edicto de Augusto César, para que todo el mundo fuera empadronado, este primer censo se hizo siendo Quirino gobernador de Siria. José como era descendiente de David, salió de la ciudad de Nazaret de Galilea, y subió a Judea a la ciudad de David, llamada Belén, para ser censado con María su mujer, que estaba encinta. Estando en Belén, María dio a luz a su hijo primogénito y lo envolvió en pañales, lo acostó en un pesebre, porque no había lugar en el mesón. La cuna o el pesebre en el cual fue acostado el niño Jesús, después de su nacimiento corresponde propiamente a una parte del establo o khan donde se coloca el alimento para las bestias domésticas.
Ahora bien, en cuanto a las montañas y los animales, es importante saber que Belén, está situada sobre dos colinas, a 2.361 m, sobre el nivel del mar. La colina occidental es el Belén de la escritura y sobre la oriental esta la Basílica de la Natividad que se levantó sobre la gruta. Es decir, que María y San José no teniendo lugar para ellos en la posada, fueron a dar a una cueva o establo sobre la colina oriental, que le sirvió de refugio.
El contenido religioso está signado por la participación de San Francisco de Asís, quien en la visita al papa Honorio III, en Roma el año 1223, le informó sobre sus planes de hacer una representación escénica del lugar de la natividad. El Papa escuchó contento los detalles del proyecto y lo aprobó. Habiendo salido de Roma, San Francisco llega a Greccio un pueblo cercano a Roma y con la ayuda de su amigo Giovanni Velita, construyó una cuna y a sus alrededores las imágenes de María, José, el asno, el buey y los pastores que adoraron al salvador recién nacido. Luego actuó como diácono en la misa de Nochebuena. Cuenta la leyenda que, habiendo cantado las palabras «y lo acostaron en un pesebre», él se arrodilló para meditar brevemente en el sublime misterio de la encarnación y en ese instante apareció en sus brazos un bebé, rodeado de brillante resplandor. En la basílica de San Francisco, patrimonio de la humanidad, ubicada en Asís, región italiana de Umbría, se puede ver una pintura del artista italiano Giotto, que representa a San Francisco, celebrando la Navidad en Greccio. Desde entonces se extendió en todo el mundo cristiano la devoción al pesebre.
Los maracuchos siempre hemos mantenido esa tradición a través del tiempo y son muchos los grupos familiares, empresas públicas y privadas que suman esfuerzo para enaltecer y bendecir sus espacios con un pesebre. Todos hemos tenido la oportunidad de visitar los pesebres del Hogar Clínica San Rafael y el de Canchancha. Este último posee una prolija historia de más de 200 años, que comenzó en Granada, Nicaragua, donde el Sr. Guillermo Cifuentes, su abuela y bisabuela inician la tradición de tener pesebres en los patios de sus viviendas.
Estas expresiones y costumbres de la Navidad venezolana y maracaibera, deben ser retomadas en los espacios públicos de nuestra ciudad, para que los niños y las generaciones de relevo internalicen la espiritualidad, la paz, el amor por sus semejantes y sobre todo el sentido de pertenencia por la Maracaibo mía, siempre mía de Udón Pérez. A motivarse con la magia de la Navidad, para construir un pesebre en nuestros hogares, utilizando materiales reciclables moldeados con la imaginación y creatividad maracucha que nos caracteriza. Contamos con vos! @funmara500.






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